A un poco más de tres horas de Asunción, la ciudad de San Ignacio Guazú, en Misiones, celebró uno de sus mayores hitos culturales con la apertura de un museo de características monumentales. Se trata del MUVA-Museo Viedma, un complejo que busca preservar, difundir y resignificar el legado histórico, espiritual y artístico del encuentro entre los pueblos guaraníes y las misiones jesuíticas. Aquí te contamos más sobre este sitio de visita obligada.

  • Por Gloria Ocampos-Prieto
  • Fotos: Gentileza Museo Viedma

Tras más de 40 años de trabajo minu­cioso y tesonero, finalmente, el sueño de don Manuel Viedma y de doña Emma Paoli de Viedma se hizo realidad: la inaugu­ración de un museo donde convergen la historia, la fe y la interpretación cultu­ral del universo guaraní - jesuítico. Emplazado en SanIgnacio Guazú (Misiones), el MUVA ocupa un complejo arquitectónico de, aproxi­madamente, 5.300 metros cuadrados, en un terreno de 15 hectáreas que cuenta con lagos y jardines recreativos.

En las tres naves principales del museo, 78 monumentales murales, pintados por el propio fundador del MUVA, don Manuel Viedma, conforman una exposición permanente

Impulsada por el profesor doctor Manuel de Jesús Viedma Romero y la Fun­dación Viedma Paoli, esta obra se erige como un nuevo símbolo cultural de Para­guay, poniendo en relieve el valor de preservar la memoria histórica y artís­tica del país. El proyecto nace como un espacio de exhibición, investigación y contemplación artística, integrando arte, historia, espiritualidad y educación en una propuesta contem­poránea enfocada en forta­lecer la memoria histórica yla identidad cultural para­guaya.

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El presidente de la República, Santiago Peña, y la primera dama, Leticia Ocampos, acompañaron al fundador y alma mater del MUVA, don Manuel Viedma, y a su hija Verónica Viedma Paoli, directora del museo, en la inauguración oficial del complejo cultural

El flamante espacio cultu­ral que demandó una impor­tante inversión apunta a convertirse en una pieza clave del motor de desarro­llo turístico y económico para la región, teniendo en cuenta que se ubica estra­tégicamente dentro del cir­cuito histórico de las Misio­nes Jesuíticas.

VERÓNICA VIEDMA PAOLI - DIRECTORA DEL MUVA

LEGADO INVALUABLE

“Para la familia Viedma, aportar este legado al Para­guay es un acto de arraigo, coherencia y gratitud”, dice Verónica Viedma Paoli, hija de don Manuel y directora del MUVA, en contacto con La Nación del Finde. Refiere que San Ignacio Guazú fue la primera reducción jesuí­tica del Paraguay, fundada en 1609, y punto de partida desde el que los sacerdotes de la Compañía de Jesús fundaron pueblos como Encarnación, Santos Cosme y Damián, Jesús y Trinidad.

“Me llevó más de 40 años trabajar en esto”, dice el profesor doctor Manuel de Jesús Viedma Romero, reconocido artista visual, al referirse a los murales que pintó

“Pero es también un lugar profundamente biográfico: mi padre vivió aquí su infan­cia, y todos nosotros guar­damos memorias entraña­bles de esta tierra. Devolver algo a ese suelo no es solo un gesto cultural, es una forma de honrar una historia que nos constituye”, afirma, al tiempo de destacar que “este sueño no habría llegado a ser realidad sin mi madre, Emma Paoli de Viedma, cuyo empuje y determi­nación transformaron la visión artística de mi padre en un proyecto concreto”.

El Museo Viedma ocupa un terreno de 15 hectáreas con lagos y jardines recreativos

Subraya que la Fundación Viedma-Paoli fue el motor institucional que hizo posi­ble el MUVA, trabajando en la revalorización y difusión del legado guaraní-jesuítico con propuestas culturales, educa­tivas y turísticas que fortalecen el desarrollo local y el sentido de pertenencia. “Para noso­tros, contribuir con este legado al Paraguay significa cerrar un círculo: lo que esta tierra dio a nuestra familia, hoy nuestra familia lo devuelve a esta tie­rra”, expresa.

En el amplio predio del espacio cultural, esculturas colosales talladas en piedra roja ofrecen una experiencia mística a cielo abierto

LOS MURALES

En tres naves principales delmuseo, 78 murales monu­mentales pintados por el propio don Manuel a lo largo de todos estos años impre­sionan a los visitantes. Las pinturas invitan a un viaje en el tiempo a través de las imágenes que retratan esce­nas de la vida cotidiana, el trabajo comunitario, las tradiciones y la espiritua­lidad en las misiones jesuí­ticas, un recorrido visual que conecta arte, fe e iden­tidad cultural. “Me llevó más de 40 años trabajar en esto”, destacó el fundador del museo en ocasión de la inauguración oficial que contó con la presencia del presidente de la República, Santiago Peña. “Quiero felicitar a los responsables del Museo Viedma y, por supuesto, felicitar de una forma muy especial al que­rido don Manuel. Tus 78 murales que quedarán aquí desde este día son el legado de un artista irreparable”, expresó a su vez el primer mandatario quien se mostró admirado durante el reco­rrido por el complejo.

El MUVA fusiona arte, historia y fe en un proyecto cultural sin precedentes en Paraguay

OTROS ESPACIOS

La exposición permanente de los murales constituye el punto neurálgico del museo que cuenta, ade­más, con otros espacios que ofrecen una experien­cia sensorial completa a los que visitan el lugar como un café restó, jardines recreativos y tienda cultu­ral. En esta ocasión tam­bién fueron habilitadas las salas de exposiciones temporales. El proyecto contempla igualmente la próxima inauguración de su auditorio, una biblio­teca especializada y el taller de conservación. Según la directora del museo, esto se concreta­ría ya en el mes de junio.

Las pinturas escenifican la vida cotidiana en las misiones jesuíticas

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