Del sinfonismo de Richard Wagner a la potencia amplificada de referentes contemporáneos, el metal sinfónico construye una genealogía donde lo clásico no desaparece, sino que se hibrida. En Paraguay, esa herencia toma forma en el proyecto del compositor y productor Adrián Benegas, quien presentó esta semana su primer single: “Mil lunas”.

  • Por Matías Irala
  • Fotos Gentileza

El concepto de Gesamtkunstwerk, desarrollado en el siglo XIX en el contexto del Romanticismo alemán, surge como respuesta a la fragmentación de las artes en la modernidad. Su eti­mología —gesamt (total), kunst (arte) y werk (obra)— expresa la aspiración de una “obra de arte total”, donde música, poesía, teatro y escenografía se integran en una experiencia única. En el pensamiento de Wagner, esta idea se consolida como un programa estético desti­nado a superar la ópera tra­dicional, proponiendo una forma de arte inmersiva, narrativa y simbólicamente unificada.

Esta lógica encuentra un eco directo en el metal sinfónico contemporáneo, donde la música se expande hacia lo narrativo, lo visual y lo tea­tral. Bandas de metal como Nightwish, Epica o Therion retoman esa voluntad de integración total, constru­yendo universos conceptua­les en los que álbum, estética y puesta en escena funcio­nan como una unidad expre­siva. En ese cruce entre tra­dición sinfónica y distorsión eléctrica, el género reactua­liza, desde otro lenguaje, la aspiración wagneriana de una obra de arte total.

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Portada del nuevo single de Adrián Benegas

REFERENTE LOCAL

En este marco de continui­dades estéticas y relecturas contemporáneas, el com­positor paraguayo Adrián Benegas reconstruye su vín­culo con la música desde una sensibilidad atravesada por lo sinfónico y el metal desde la infancia: “Mi vínculo con la música empezó desde muy chico. No tenía claro que quería ser compositor, pero siempre sentí una fuerte atracción por el arte en gene­ral: pasaba horas dibujando o inventando historias, explorando esa necesidad de crear de forma intuitiva”.

“A los 15 años tuve un punto de quiebre al ver a un pia­nista interpretar una pieza de Johann Sebastian Bach; esa experiencia me hizo decidir que quería conec­tar con el piano o el teclado. Sin embargo, ya desde los 9 años había tenido un acer­camiento al metal sinfó­nico y a otros proyectos como Rhapsody of Fire, además de artistas como Enya o Enigma, que fueron construyendo un universo sonoro en mí. Un año des­pués de ese momento deci­sivo, a los 16 años, tuve mi primer teclado y comencé a dar mis primeros pasos en la música”, relata el músico que el jueves pasado presentó su nuevo tema: “Mil lunas”.

Benegas es compositor, tecladista y productor para­guayo nacido en Asunción en 1989, reconocido principal­mente dentro de la escena del metal sinfónico y el power metal moderno. Su trabajo lo ha proyectado a nivel inter­nacional a través de álbumes como The Revenant (2019) y Arcanum (2023), que han recibido cobertura y valora­ción en medios especializa­dos del género como metal hammer o rock hard, con­solidando su presencia en la escena global del metal con­temporáneo.

A nivel lírico, el metal sin­fónico destaca por su incli­nación hacia lo narrativo, lo épico y lo conceptual. Sus temáticas suelen recu­rrir a la mitología, la literatura, la historia y la filoso­fía, así como a imaginarios esotéricos. Al ser consultado sobre su proceso de desarro­llo lírico, Benegas ofrece una reflexión que pone el acento en la dimensión interna de la composición:

“En gran parte, todo nace desde la letra. La composi­ción para mí responde a una necesidad interna de expre­sar ideas que no pueden que­dar contenidas, porque ter­minan pesando. La música funciona como una forma de catarsis y también de autoco­nocimiento, casi como una terapia constante. Por esa razón, mi proceso es pro­fundamente introspectivo: no suelo partir de influencias externas directas, aunque todo lo que viene de afuera inevitablemente se filtra y se transforma internamente”, sentencia el compositor.

ARQUITECTURA DEL ESTILO

Siguiendo la lógica del Gesamtkunstwerk, el álbum Theli (1996) de la banda sueca Therion, bajo la direc­ción de Christofer Johns­son, traslada esa aspiración wagneriana al lenguaje del metal: incorpora coros ope­rísticos, estructuras sinfó­nicas y una narrativa atra­vesada por lo mitológico y lo esotérico. El resultado no es solo un álbum, sino una construcción musical de carácter progresivo, donde lo sonoro se expande hacia lo teatral y lo simbólico, antici­pando una forma de conce­bir el género como experien­cia total.

Al consultar a Benegas sobre la evolución actual del estilo, ofrece una reflexión que subraya su carácter abierto: “Creo que el metal sinfónico es, dentro del género, una de las vertientes más abiertas. Justamente por eso, no veo que la innovación sea un problema en sí, siempre y cuando los elementos que se incorporen estén inte­grados con criterio”, señala el artista.

La aparición de bandas como Nightwish, Within Tempta­tion y Rhapsody of Fire —por mencionar las más emble­máticas— consolidó la idea del metal sinfónico como un estilo fuertemente aso­ciado a Europa, tanto por su herencia musical como por su desarrollo histórico.

Sin embargo, su expansión actual en América Latina abre una lectura distinta: más que una simple reproducción del modelo euro­peo, se trata de un proceso de apropiación y resignifica­ción local, que plantea cómo un lenguaje históricamente europeo se reconfigura en contextos culturales aleja­dos de sus centros de origen.

IDENTIDAD PROPIA

Ante este escenario, surge el interrogante sobre los prin­cipales desafíos que enfren­tan las bandas latinoameri­canas del género. “Creo que el metal sinfónico se asienta en una base directamente vinculada a la música acadé­mica europea, con influen­cias del barroco, el clasi­cismo y ciertas corrientes contemporáneas, lo que lo convierte en un lenguaje profundamente atravesado por esa tradición”, dice.

“En ese marco, el principal desafío al trasladarlo a otros contextos culturales no es su adopción técnica, sino la cons­trucción de una identidad pro­pia sin perder la coherencia del estilo. La incorporación de elementos regionales, como el idioma, ciertas inflexiones melódicas o modos de expre­sión, debe integrarse de forma sutil y orgánica dentro de esa matriz sinfónica, evitando que se perciba como una superpo­sición forzada. En ese sentido, más que una ruptura con su origen europeo, el desafío radica en una relectura del lenguaje, donde lo latinoa­mericano se filtra y resigni­fica dentro de una estructura ya consolidada”, puntualiza Benegas.

Su álbum Arcanum (2023) alcanzó el puesto número 13 en ventas físicas en Japón. “Para mí fue un hito personal muy importante”, expresa Benegas

SINFONÍA QUE UNE ARTISTAS

Hoy, el género del metal sinfónico goza de gran recep­ción a nivel global y ha logrado incluso ciertos cruces con el mainstream. En 2011, el álbum de Nightwish logró posicionarse en el puesto 34 del Billboard 200, eviden­ciando la capacidad del género para expandirse más allá de sus circuitos tradicionales.

En una experiencia similar, Adrián Benegas destaca que, gracias a su trabajo con sellos europeos, su álbum Arcanum (2023) alcanzó el puesto número 13 en ven­tas físicas en Japón. “Para mí fue un hito personal muy importante poder ver que mi material entró en la lista de ventas físicas y compartir ranking al lado de bandas de peso como Babymetal o Metallica. Eso demuestra que se puede descentralizar el trabajo hacia nuevas lati­tudes”, enfatiza Benegas.

Finalmente, el compositor adelanta su proyección futura hacia nuevas exploraciones lingüísticas. “El pasado jueves 7 presenté mi primer single Mil lunas, completamente en español, con la coproducción del reconocido productor Sascha Paeth (Rhapsody, Avan­tasia), Eric Juris, grabado entre Alemania, Paraguay y Rumania, y masterizado por Paeth. Me emociona poder seguir haciendo puentes creativos y consolidando mi sonido a través del intercambio”, concluye.

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