• Lourdes Pintos
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La dieta cetogénica o keto se convirtió en una de las tendencias alimentarias más comentadas. Aunque muchos la asocian exclusivamente con la pérdida de peso, su aplicación clínica va mucho más allá.

Desde el tratamiento de la epilepsia hasta el manejo de la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina, este enfoque nutricional despierta tanto interés como interrogantes. En diálogo con La Nación, la nutricionista Guadalupe Varela hizo un análisis de sus beneficios, limitaciones y las claves para implementarla de manera segura.

–¿Qué es la dieta keto y en qué se diferencia de otros planes alimenticios?

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–Es un estilo de alimentación donde se reduce de forma muy marcada el consumo de carbohidratos y se prioriza el consumo de grasas como principal fuente de energía. Esto lleva al cuerpo a entrar a un estado metabólico llamado cetosis, donde en lugar de utilizar glucosa empieza a producir y utilizar cetonas como fuente de energía. La principal diferencia con otros planes bajos en carbohidratos es el nivel de restricción y el objetivo metabólico. Por ejemplo, en una alimentación baja en carbohidratos más flexible, la persona puede consumir frutas, algunas legumbres o mayor cantidad de verduras, porque el objetivo suele ser mejorar la calidad de la dieta o controlar el peso, en cambio, en la keto los carbohidratos suelen limitarse a un rango mucho más bajo, lo que requiere mucha disciplina del paciente.

ENFERMEDADES

–¿Cuáles son sus principales beneficios en el control de enfermedades?

–Uno de los usos mejor respaldados es en la epilepsia refractaria (que no se controla con los medicamentos habituales) especialmente en niños, donde puede ayudar a reducir la frecuencia de las crisis. En consulta, donde más la utilizo es en pacientes con resistencia a la insulina, prediabetes o diabetes tipo 2. Al bajar de forma importante los carbohidratos se logra controlar los picos de glucosa y eso se traduce en una mejora del perfil metabólico en general, incluso con seguimiento adecuado, algunos pacientes pueden reducir la medicación. También está el tema del peso, la dieta keto no es “mágica”, pero sí puede ser una herramienta útil en pacientes con obesidad, porque ayuda a controlar el apetito y eso facilita la adherencia en muchos casos.

También se habla de su efecto desinflamatorio, pero siempre trato de explicar con criterio, en algunos pacientes, sobre todo aquellos con resistencia a la insulina o exceso de grasa corporal, al mejorar el metabolismo y bajar de peso se observa una disminución de marcadores inflamatorios, en ese sentido, no es solo la cetosis en sí, sino todo el contexto: menos picos de glucosa, menor carga de ultraprocesados y una mejor regulación metabólica. En la práctica, no la vendo como una “dieta antiinflamatoria” como tal, el efecto va a depender de cómo esté armada la alimentación, no es lo mismo una keto basada en alimentos reales que una keto desordenada, alta en ultraprocesados.

–¿Para qué enfermedad está comprobada que puede ser útil?

–Donde está claramente comprobada es en el tratamiento de la epilepsia, especialmente en población pediátrica, ahí sí es una herramienta terapéutica validada, incluso utilizada en protocolos médicos. A nivel metabólico, tiene muy buena evidencia como estrategia en pacientes con obesidad, resistencia a la insulina, prediabetes y diabetes tipo 2. También hay evidencia interesante en síndrome de ovario poliquístico, sobre todo por su impacto en la insulina, aunque no es la única estrategia posible y hay que individualizar. Donde soy más prudente es en otras áreas que están en investigación, como enfermedades neurodegenerativas, por ejemplo, Alzheimer o Parkinson y algunos tipos de cáncer o patologías inflamatorias, hay hipótesis y estudios en curso, pero todavía no lo consideramos un tratamiento de primera línea.

A LARGO PLAZO

–¿Puede esta dieta ayudar al manejo del sobrepeso y la obesidad a largo plazo?

–Sí, puede ser muy útil para manejar el sobrepeso y la obesidad porque ayuda a controlar el apetito y facilita la pérdida de peso en muchas personas. Al reducir los carbohidratos y priorizar las grasas como fuente de energía, se genera saciedad y muchas veces esto hace que las personas coman menos sin sentir hambre constante. Siempre aclaro que los resultados no dependen solo de la cetosis; la calidad de los alimentos, la distribución de macronutrientes, la planificación de las comidas y sobre todo, el seguimiento profesional son factores determinantes. A corto plazo suele ser muy efectiva para perder peso, pero a largo plazo los resultados son más variables, algunas personas logran mantener la pérdida de peso de manera sostenida, otras no y se estancan, depende de cómo se adapte la dieta a su estilo de vida y de la educación nutricional que reciban además de los cambios de estilo de vida. Actividad física y un buen descanso son fundamentales.

–¿Qué errores cometen las personas que intentan hacer esta dieta sin acompañamiento profesional?

–El error más común de los pacientes es pensar que la dieta keto es “grasa libre”, muchas personas aumentan muchísimo el consumo de quesos, pancetas o embutidos y no hay un control real de porciones, entonces no logran un déficit calórico que es fundamental para un descenso de peso, también pasa que bajan de más la proteína por miedo a salir de cetosis y eso termina afectando la masa muscular y a la vez descuidan la fibra, porque no incorporan suficientes verduras, lo que trae problemas digestivos, además, no se le da importancia al equilibrio de electrolitos, en las primeras semanas es común que aparezcan síntomas como cansancio, dolor de cabeza o mareos, y muchas veces se debe a una mala reposición de sodio, potasio y magnesio, no a la dieta en sí. Otro punto clave es la falta de organización, no planifican, improvisan, usan muchos productos “keto” ultraprocesados y eso hace que no sea sostenible.

RIESGOS

–¿Qué riesgo o efecto secundario puede tener seguir una dieta keto sin supervisión profesional?

–Puede traer algunos riesgos al principio, es común sentir fatiga, mareos, dolor de cabeza o estreñimiento, hay que cuidar la hidratación y los minerales. A largo plazo, si la dieta no está bien planificada, pueden aparecer deficiencias de vitaminas o minerales, aumento de colesterol LDL en algunas personas o problemas digestivos. Mi recomendación es que la dieta keto o cualquier otra dieta se haga con seguimiento profesional.

–¿Es una dieta apta para cualquier persona o existen grupos que deberían evitarla?

–No es apta para todas las personas. Hay grupos que deben evitarla o al menos tener mucho cuidado, como aquellas con problemas renales, mujeres embarazadas o en lactancia, y personas con antecedentes de trastornos alimentarios. La restricción de carbohidratos y la alta ingesta de grasas pueden generar complicaciones si no se supervisa correctamente. En niños y adolescentes, también se necesita un seguimiento muy estricto, porque su crecimiento y desarrollo requieren un equilibrio adecuado de todos los nutrientes.

–¿Qué les recomienda a quienes desean iniciar esta dieta como parte de un tratamiento o estilo de vida?

–Que no la tomen como una dieta de moda, sino como una estrategia que tiene que estar bien armada y con seguimiento profesional. No es solo sacar carbohidratos, hay que ordenar la proteína, usar la grasa con criterio y priorizar la comida real. No olvidarse de los vegetales, ahí está gran parte de la fibra y eso hace toda la diferencia en cómo se siente y se sostiene la dieta.

SALUD CARDIOVASCULAR

–¿Cómo influye esta dieta en la salud cardiovascular, considerando su alto contenido en grasa?

–Cuando hablamos de dieta keto y la salud cardiovascular, el tema de las grasas siempre genera preguntas. No todas las grasas son iguales y son malas, la dieta keto bien planificada prioriza grasas saludables como aceite de oliva, aguacate, frutos secos y pescados grasos, en lugar de ultraprocesados o grasas trans que sí pueden ser dañinas. Una keto bien estructurada puede mejorar algunos factores de riesgo cardiovascular, como aumentar el HDL, reducir triglicéridos y mejorar la sensibilidad a la insulina, sin embargo, en algunas personas puede haber un aumento del colesterol LDL, por eso es fundamental hacer un monitoreo clínico regular además de consumir la suplementación adecuada.

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