La Ciudad Creativa de la Unesco ofrece un recorrido que une historia, arte, naturaleza y tradición en una experiencia vivencial llena de matices.
Esta ciudad abre sus puertas a turistas y visitantes con un circuito turístico-educativo que transforma un paseo en una vivencia sensorial. Entre calles adoquinadas, el reflejo del lago Ypacaraí y el aroma de la frutilla, este recorrido propone sumergirse en el alma de la ciudad, y conocer su historia, arte, naturaleza y tradiciones.
La jornada comienza en la histórica Estación del Tren, donde una bienvenida cálida y una galería de fotografías antiguas conectan al visitante con la memoria viva del lugar. Allí, entre paredes que guardan secretos, se respira la misma inspiración que cautivó a Rafael Barrett en sus crónicas y a Gabriel Casaccia en sus relatos, dos escritores que dejaron huella en la literatura paraguaya y que encontraron en Areguá un paisaje donde palabra y memoria se unen. Desde allí, el viaje se despliega en creatividad.
ARTESANÍA Y FRUTILLAS
En el taller de modelado en arcilla, las manos sienten la tibieza del barro mientras se crean piezas únicas como cantarillas, máscaras y veleros, que se llevan consigo como recuerdo tangible. Otra opción es participar en la elaboración artesanal de dulce de frutilla, guiada por una maestra frutillera, donde el perfume y el sabor se convierten en protagonistas.
El recorrido continúa en La Loma, con la iglesia Virgen de la Candelaria como punto panorámico, seguido de un paseo por el Casco Histórico y la Feria de la Frutilla, entre colores, aromas y los quehaceres de los artesanos. La visita a talleres artesanales permite presenciar el torno en acción y conocer historias de quienes mantienen vivo el oficio.
La última parada lleva a Estanzuela, para cosechar frutillas directamente de la planta, en un paisaje que combina verde intenso y frutos rojos brillantes. Para más informes, contactar con el +595 991 400240 (GF Turismo).