• Jorge Zárate
  • jorge.zarate@nacionmedia.com
  • Fotos: Archivo/Gentileza

Dibuja desde adolescente y sus creaciones recorrieron el mundo. Su sociedad con Robin Wood se reedita en dos de los libros que se presentaron ayer. También vuelve a abordar episodios históricos con su particular mirada que ayuda a entender el pasado nacional con la formidable ayuda de la historieta, un vehículo más que apropiado para acercar a los jóvenes a los momentos que hicieron patria.

Lanzó (el 29/8) tres volúmenes de historietas que el público pudo adquirir en un combo especial por 100.000 guaraníes en el local de Punto Divertido, en México casi República de Colombia, en la loma Tarumá de Asunción. Incansable, Roberto Goiriz agradece el apoyo del Centro Cultural de la República El Cabildo por el apoyo para llevar adelante esta empresa.

“Lo único que te mantiene creando es la pasión”, afirma Roberto Goiriz quien lleva cinco décadas contando historias a través del dibujo

Se trata de libros muy especiales. Por un lado, “Dibujos secretos del Paraguay”, en el que sus dibujos recuperan la imagen de episodios históricos: “En los rincones de la historia habitan otras narraciones, quizá más pequeñas, pero igualmente sabrosas. Son descripciones, anécdotas, trozos de vida, hechos grandes o pequeños. Todos ellos, parte de nuestra memoria y nuestro legado”, dice a la hora de resumirlo.

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Los otros dos son trabajos en colaboración con Robin Wood. Por un lado, “Hiras, hijo de Nippur: Oona”, una zaga del héroe máximo de la creación del gran escritor de cómics paraguayo.

Goiriz presentó anoche un excepcional trabajo con dibujos que recuperan la imagen de episodios históricos del Paraguay, y dos obras colaborativas con Robin Wood. El público pudo adquirirlos al precio de 3x2

“Hiras es un arquero formidable marcado por un destino de aventuras. El encuentro con su media hermana Oona lo arrastra al centro de una conspiración que amenaza a varios pueblos”, cuenta Roberto resumiendo la trama de este fantástico episodio de acción. Por el otro, en “Warrior-M: tía Dolly” dibuja la saga de un antihéroe “adicto a las causas perdidas en un mundo arrasado por la contaminación, que se enfrenta a la reina del crimen de la ciudad”.

Recuerda que quienes quisieran los volúmenes se pueden comunicar con él al (0981) 461-027. Aquí su diálogo con La Nación/Nación Media:

–Celebrando nuevas ediciones... ¿Qué representa para vos este triple lanzamiento?

–Por suerte se da en un contexto de mucha actividad comiquera en nuestro país, lo cual es muy agradable, tener la compañía de colegas de tanto talento, de todas las edades y rincones del país, presentando sus creaciones. Se da también en el momento en que ya se consiguió aglutinar a autores de historietas, humor gráfico e ilustradores en una asociación, Cómic Paraguay, que representa nuestros intereses y contribuye al crecimiento de la industria editorial paraguaya. Y se da, por último, en una etapa de mi vida en que puedo dedicar más tiempo a esto que me apasiona y, por lo tanto, puedo planificar y publicar más frecuentemente. Veremos si puedo mantener el ritmo.

UNA RELACIÓN ESPECIAL

–Volvés a dibujar a Robin Wood… Contanos de tu relación con él, de estos libros en especial.

–Robin, un ídolo de la infancia y adolescencia, se convirtió desde el año 2002 en un compañero de trabajo y luego en amigo.

Comenzamos a trabajar en ese año con la historieta “Isabella, historia de un fantasma”, realizada para Transparencia Internacional, y seguimos juntos por más de diez años. Frutos de esa colaboración fueron las obras “1811”, la saga sobre nuestra independencia, “Warrior-M”, el último guerrero de la humanidad, e “Hiras, hijo de Nippur”, el joven arquero que continúa la historia épica de Nippur de Lagash. Nuestro trabajo conjunto se interrumpió aproximadamente en 2014, pero seguimos colaborando en forma esporádica cuando él lo solicitaba. Fue un compañero, un amigo, un maestro. Siento afecto y una enorme gratitud hacia él. Por eso, y por la gran importancia de su obra, intento mantener su nombre vigente, como sucede con el Premio Robin Wood, un galardón creado en su memoria.

–¿Qué nos podés contar del Premio Robin Wood?

–Quiero recordar a los jóvenes creadores de cómics del Mercosur que está vigente la llamada al concurso de jóvenes autores del Premio Robin Wood, que presenta la Fundación Itaú y la Biblioteca del Congreso de la Nación. Hay tiempo hasta el 15 de setiembre para presentar su historieta. Las bases y condiciones se encuentran en la fanpage https://www.facebook.com/premiorobinwood o me pueden escribir al g-mail premiorobinwood@gmail.com para pedirlas.

–Lo de la historia en historietas es un verdadero hallazgo. ¿Cómo lo viene recibiendo la gente?

–Esto quizá se inició con “1811”, donde estaba Robin y el equipo base de trabajo. Jorge Rubiani y yo nos preguntamos “¿y qué pasó después de la independencia del Paraguay?”. Fue un periodo histórico de singular importancia, en que fuimos verdaderamente un país soberano e independiente, con un modelo propio de desarrollo, una forma de crecer que era exitosa e incluía a la mayoría de la población, una industria incipiente pero pujante, adelantos en educación, producción y un largo etcétera. Valía la pena contar ese periodo de una forma diferente, en una combinación de textos, ilustraciones e historietas. Esa fórmula se inició con nosotros dos, los creadores y coordinadores del proyecto Paraguay Retã Rekove.

Afortunadamente, tuvimos la ayuda de extraordinarios colaboradores, guionistas, dibujantes y coloristas de Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay, que nos dieron una mano en capítulos puntuales. La fórmula siguió aplicándose a otros proyectos, como “Eligio”, sobre la vida del presidente Ayala, que incluyó a Andrés Colmán Gutiérrez como guionista. Considero que estos proyectos se concretaron de buena manera y tuvieron una gran recepción.

UN HITO

–Hiciste “Quimera”, considerada la primera revista de historietas del país. ¿Cuándo supiste que ibas a ser dibujante?

–La revista “Quimera” fue un emprendimiento conjunto de Carlos Argüello, Juan Moreno, Colmán Gutiérrez y yo. Nos divertimos y al mismo tiempo creamos un hito en la historieta en Paraguay. Pero yo empecé antes. Dibujaba desde chico. Mi primer empleo profesional fue a los 16 años como dibujante en el suplemento escolar de un diario junto al mayor Bonifazi, el dibujante que hacía ese trabajo y no daba abasto. Se hizo realidad así mi sueño de trabajar en lo que me gustaba.

–¿Cuántos libros ya hiciste?, ¿a cuántos países llegaste?

–Uff, fueron muchos, o mejor, muchas páginas, que es mi manera de contar, en forma aproximada, la cantidad de historietas que hice. Mis páginas están dispersas por Paraguay y Brasil, principalmente, y creo que debo haber hecho varias miles. Si calculamos que el capítulo de una historieta podría tener unas 10 páginas, digamos que son varios cientos de cómics. La verdad es que ya no llevo la cuenta.

–Comenzaste en la gráfica, después vino la publicidad, te fuiste al Brasil. ¿Cómo fueron esos años de aprendizaje?

–Valoro cada etapa de mi vida profesional. Quizá ningún trabajo como el de dibujante o creador recibe tantas respuestas negativas, rechazos, burlas y todo lo que te puedas imaginar. Aprendí a mantener el foco en mi trabajo y a tratar de superarme. Lo sigo haciendo hoy, quiero decir, sigo aprendiendo. Esto es una pasión, quien no esté dispuesto a superar mil y un obstáculos, mejor que considere dedicarse a otra cosa.

LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

–¿Cómo es el presente del dibujo?, ¿cómo le impactan las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial?

–Siempre dibujé, o escribí, o creé por una necesidad propia. El presente es bueno, pero no necesariamente fue así antes o seguirá así después. Mientras pueda seguir haciéndolo estará bien. Y eso vale también para las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, que veo como inevitables y que tal vez nos reemplacen en el futuro. Mientras, solo trato de divertirme y hacer lo mío, contar mis historias, pasarla bien.

–¿Podrías hacer una reflexión sobre estos casi 50 años con el dibujo?

–Es cierto, falta poco. El tiempo, lo dije alguna vez, es como una tormenta, sopla con gran fuerza y borra las huellas que vamos dejando en la vida. Pero es nuestra naturaleza como seres humanos seguir caminando mientras podamos.

–¿Qué le recomendarías a un chico que se entusiasma dibujando y quiere seguir este oficio?

–Que si le gusta realmente, debe perfeccionarse, practicar todo el tiempo e intentar mostrar lo que hace. No debe pensar demasiado en el dinero en esa etapa, pues si esa es su motivación, es posible que fracase, porque es un oficio con muchos altibajos. Lo único que te mantiene creando es la pasión. Bueno, esa es mi experiencia, no sé si la de todos. De todas maneras, el trayecto es muy entretenido y para mí ha valido la pena.

BIODATA

Roberto Goiriz nació en Asunción, Paraguay, en 1961 y es dibujante, escritor, diseñador, publicista y docente.

Inició su carrera a los 16 años como ilustrador en medios impresos y después para editoriales de Brasil, Argentina, España, Italia, Reino Unido y Estados Unidos.

En el ámbito de la publicidad se desempeñó como director general creativo de varias agencias y luego creó la suya propia.

Obtuvo premios y reconocimientos por su trabajo.

Fue uno de los fundadores de la primera carrera de Diseño Gráfico en Paraguay en la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, en 1991.

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