La causa por el asesinato de Felicita Estigarribia, uno de los casos más emblemáticos de violencia contra la niñez en Paraguay, llegó finalmente a una instancia decisiva: 22 años después del crimen, el único acusado enfrentará un juicio oral y público por los hechos que estremecieron al país en 2004.
La apertura del juicio fue dispuesta por el juez Hilario Bustos, del Juzgado de Carapeguá, quien resolvió elevar la causa contra Fredy Antonio Florenciano Brítez, procesado por los presuntos hechos punibles de homicidio doloso y coacción sexual. La determinación representa un avance largamente esperado por los familiares de la víctima y por quienes durante años reclamaron justicia en un caso que marcó a toda una generación.
Durante la audiencia preliminar, las fiscalas María Isabel Arnold y Carina Sánchez, de la Unidad contra la Trata y la Explotación Sexual Infantil, ratificaron la acusación presentada por el Ministerio Público. Por su parte, la defensa del acusado se allanó a la acusación y no planteó incidentes, por lo que se dispuso la apertura del juicio oral. Las partes tendrán ahora un plazo de cinco días para comparecer ante el Tribunal de Sentencia que llevará adelante el proceso.
La resolución judicial llega después de más de dos décadas de espera, debido a que el principal sospechoso permaneció prófugo durante 21 años. Su detención, concretada el 9 de julio de 2025, permitió reactivar una investigación que durante mucho tiempo pareció destinada a quedar sin castigo.
Según la acusación fiscal, Felicita Estigarribia tenía apenas 11 años cuando fue asesinada el 31 de mayo de 2004. La niña se dedicaba a vender mandarinas en la ciudad de Yaguarón para ayudar a su familia. Aquel día salió de su casa como de costumbre, pero nunca regresó.
El caso generó una profunda conmoción nacional y se convirtió en un símbolo de la lucha contra el abuso y la explotación sexual infantil. En su memoria, cada 31 de mayo se conmemora en Paraguay el Día Nacional de Lucha contra el Abuso y la Explotación Sexual de Niñas, Niños y Adolescentes.
Con la elevación de la causa a juicio oral, la Justicia paraguaya se encamina a resolver uno de los expedientes más sensibles de las últimas décadas, en busca de una respuesta judicial que la familia de Felicita y la sociedad han aguardado durante más de veinte años.

