La fiscala Teresa Martí­nez imputó por explo­tación sexual y laboral y pidió la prisión preventiva del dirigente del Club Rubio Ñu de Luque, Antonio Gon­zález, a raíz de la denuncia realizada por dos jóvenes y las evidencias incautadas durante un allanamiento en las instalaciones del club. La jueza de Garantías de Luque, Cecilia Ocampos, salió sor­teada para entender en el pro­ceso penal.

La agente fiscal sostuvo que el joven jugador Bernardo Caballero, con quien el mismo aparecía en fotos, ratificó en su declaración la denuncia por coacción. Así también se presentó a prestar decla­ración otro ex futbolista, de nombre Fermín Morínigo, de 19 años, por amenaza y otros hechos. Martínez sostuvo que más personas se acerca­rían a su unidad para realizar otras denuncias similares en las próximas horas.

Teresa Martínez, fiscala.
Teresa Martínez, fiscala.

La representante del Minis­terio Público explicó que González es el gerencia­dor del club, prácticamente el dueño, pero que lo raro es que ahí también maneja otro club deportivo. "Seguir investigando con él (Anto­nio González) libre, puede ser perjudicial para los afec­tados y para la propia inves­tigación", resaltó.

VÍCTIMA AMENAZADA

Por su parte, el afectado Fer­mín Morínigo, en contacto con los medios de comuni­cación, contó que se animó a hacer la denuncia contra el empresario porque este se aprovechaba de jóvenes pro­venientes del interior del país y, además, porque lo había amenazado.

El joven indicó que después de una semana de estar en el club Rubio Ñu comenzaron los supuestos acosos. "Cuando tenía 17 años me decía que me iba a ayudar para surgir y a mi familia, pero yo tenía que darle algo a cambio, rela­ciones sexuales. Una vez me llamó y me dijo que me espe­raba en su pieza, pero yo me hice el desentendido porque no sabía que era gay, me reí y después me llamó otra vez", relató. Morínigo sostuvo que aguantó solo cuatro meses en el club y que durante ese tiempo una vez llegó a jugar de titular. "Era un infierno puro. Me maltrataba psicológica y físicamente, me pegaba y yo no podía reaccionar por el poder que él tenía. Nadie me iba a hacer caso a mí", manifestó.