RELLIE DERFLER ROZIN, CELIA MOORE Y BRADLEY STAATS

Una de las muchas cosas que preocupan a los directivos es que los empleados rompan las reglas. La evidencia sugiere que dicho comportamiento está muy extendido, y puede tener consecuencias devastadoras. Las compañías han probado diferentes formas de limitar el comportamiento poco ético, pero estas intervenciones suelen ser criticadas por su inefectividad.

Tendemos a pensar en el comportamiento poco ético como algo intencional, en cuanto a que los empleados conscientemente eligen romper las reglas. Algunas veces esto es cierto, pero la investigación ha mostrado que este comportamiento frecuentemente surge de forma inconsciente, de las inclinaciones automáticas y desenfrenadas de los trabajadores.

Nos preguntamos si el hacer la misma tarea una y otra vez detonaría una mayor toma automática de decisiones y haría que los empleados tendieran más a comportarse en forma poco ética. Nuestra investigación descubrió que trabajar en la misma tarea puede llevar a romper más reglas, mientras que intercalar incluso unas cuantas tareas podría llevar a menos infracciones.

Muchos trabajos requieren que los individuos hagan tareas repetitivas, pero el orden suele ser flexible. Pensamos que el cambiar el orden de las tareas podría forzar a los empleados a estar más alerta y ser más deliberativos, lo que podría llevarlos a comportarse más éticamente, simplemente evitando la toma automática y egoísta de decisiones.

Nuestro primer estudio observó la información de empleados que procesan solicitudes de hipoteca en un banco japonés. El trabajo estaba diseñado de forma que a los empleados se les asigna procesar una etapa de una solicitud a la vez. Como medida para el rompimiento de reglas, observamos si los empleados cumplían con la política de almuerzos y regresaban a tiempo de su receso de una hora.

Examinamos la relación entre la variedad de las tareas de los empleados y qué tanto tiempo tomaban para almorzar. Descontando diferentes factores, como la carga de trabajo, encontramos que cuando las personas trabajaban en diferentes tareas en la mañana, tenían menos probabilidades de regresar tarde del almuerzo que cuando habían trabajado en las mismas tareas.

Esto está en línea con lo que encontramos en tres experimentos de seguimiento en laboratorio. Los participantes que contestaron un examen con alta variedad de preguntas tuvieron menos probabilidades de hacer trampa que aquellos que hicieron un examen con bloques uniformes de preguntas. Estos resultados apuntan a una forma relativamente simple de respaldar el cumplimiento de las reglas en el trabajo: cambiar el orden en que los empleados desempeñan tareas rutinarias podría promover el seguimiento a las reglas con mayor facilidad que cambiar las motivaciones de las personas.

Sin embargo, nuestros hallazgos y este consejo deben interpretarse con precaución. Otras investigaciones han encontrado que cambiar entre tareas puede afectar el desempeño y que la mayor carga cognitiva involucrada puede hacer que las personas se sientan agotadas y por ende más propensas a comportamientos poco éticos. Futuras investigaciones deberían explorar empíricamente estas preguntas.

Aconsejamos que los directivos consideren el contexto del trabajo de sus equipos, experimenten con la forma en que diseñan tareas y estén preparados para monitorear los efectos.

(Rellie Derfler-Rozin es profesora asistente de administración y organización en la Robert H. Smith School of Business, de la University of Maryland. Celia Moore es profesora asociada en el departamento de administración y tecnología en la Bocconi University en Milan. Bradley Staats es profesor asociado en la Kenan-Flagler Business School de la University of North Carolina).