Hoy Toni recuerda a su vecino, el recientemente fallecido artista Sergio Buzó, y habla con nostalgia de una esquina del barrio Manorá donde, allá por 1981, todavía se podía apreciar el lugar donde nacía un arroyito, donde jugaba el escultor de niño.

Era principios de 1981 y una familia se había mudado al barrio. En la fachada de la nueva casa rezaba: “Juan Carlos Buzó Arquitecto”. Con el tiempo, supe que era vecino de infancia de mi madre, en el viejo barrio Gral. Díaz. Él, su señora, Mercedes Brítez Süllow, una hermosa y alta dama encarnacena que fuera miss Paraguay, y sus tres hijos pequeños habían llegado a esa zona de Asunción que en aquella época dejaba de ser lentamente un loteamiento para convertirse en una coqueta zona residencial.

EL ARROYITO DE LA ESQUINA

Uno de esos chicos, el mayor, era Sergio, un niño siempre inquieto, con quien me encontraba cada tanto cerca de su casa, a pasos de la mía, en Justo Román y Cap. Maciel, justo en la esquina donde vivía Mr. James Stimson y su familia.

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Ahí, en ese encuentro de calles hoy cementadas, literalmente corría un arroyito y siempre estaba a la pesca de algún pececito, o cualquier objeto que encontrara por el camino. Con el tiempo, al ver sus esculturas, entendí y recordé aquellos momentos de su niñez del que fue convirtiéndose naturalmente en un importante escultor.

Se había presentado al proyecto Selección Texo (10 artistas paraguayos emergentes) en el año 2010, cuando todavía el sistema de internet era bastante lento.

Nos reunimos vía telemática en los antiguos salones de Publicitaria Nasta sobre la calle Paraguarí, con el jurado argentino: Marina De Caro, una importante artista y curadora porteña.

¿QUÉ ES ESO? SON NANOS GUARANÍ

Luego de un momento, empezó la selección de los diez artistas junto a los dos electores paraguayos, el profesor Real Torres y la arquitecta Strubing. De repente, empieza el escrutinio y llegamos a unas raras figuritas hechas con objetos reciclados y pregunta: “¿Qué es eso?” a lo que le respondimos: “Son los Nanos Guaraní, una invención del escultor Sergio Buzó”.

En ese momento dijo: “Es distinto a todo, es muy fresco”, a lo que le respondí: “Son como nuevos paisajes”. De fondo, en la pantalla, se veía la “Casa Amarilla”, un proyecto de convivencia de artistas en la mítica y legendaria Areguá, que servía de escenario a tan particulares minipersonajes escultóricos.

Nano Guaraní. Sergio Buzó. c. 2011

Al final del camino, cuando alguien parte, vienen solos los recuerdos y algunos instantes de otras épocas, cortas e inolvidables palabras: “Toni, dejame pues en lo de mamá esas chatarritas para mis obras”.

Sergio Buzó nos sigue hablando a través de sus Nanos Guaraní, dejándonos una reflexión: el diálogo entre lo ancestral y la tecnología, combinado con una personalidad única, lejos de los ismos, de los dictados internacionales, siempre fiel a sus ideas, a su verdadero ser de escultor reductor, autodidacta y libre.

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