• Jorge Zárate
  • jorge.zarate@nacionmedia.com
  • Fotos: Gentileza

Dibujos del plástico indígena serán proyectados a partir de diciembre en el icónico techo de la maravilla arquitectónica australiana. Será en el marco de Badu Gili, una muestra que celebra la expresión de los pueblos originarios. Aquí sus impresiones, el cómo de esta particular empresa que abre oportunidades al arte nativo nacional.

“Estoy muy emocionado, no pensé que llegaría hasta aquí con mi arte”, dice Osvado Pitoé, el artista guaraní occidental que, con sus dibujos con bolígrafo negro y sus coloridas pinturas, presenta el paisaje humano de los pueblos chaqueños, su amenazado ecosistema, su fauna en peligro de extinción, con un conmovedor realismo naif.

A partir del 14 de diciembre, cada noche, durante un año, una pieza audiovisual basada en sus dibujos inspirados en el Arete Guasu (Gran Fiesta) de los guaraníes se proyectará en las espectaculares “velas” del techo de la Ópera de Sidney, uno de los edificios más reconocidos del mundo.

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Será en el contexto de la muestra Badu Gili, que se traduce como “luz del agua” en idioma gadigal. Es que ese pueblo nativo ocupaba las tierras en las que se erige este monumental edificio, las mismas que fueron “lugar de encuentro para compartir historias y fortalecer la comunidad durante más de 60 mil años”, en el hoy conocido como Bennelong Point.

Badu Gili surgió para poner en valor el arte indígena de Australia, pero desde hace 4 años se abrió a la apreciación de la plástica de otros pueblos originarios del mundo. Pitoé, guaraní del Chaco, se suma así a un sendero por el que ya pasaron artistas yanomamis o esquimales, por citar ejemplos cercanos.

IMPRESIONES

Osvaldo, nacido en el Pedro P. Peña, Boquerón, fue construyendo una obra que hoy comienza a recorrer el mundo. “Me gusta mucho poder tener esta posibilidad como indígena chaqueño, porque seguramente ahora la gente va a pensar, va a querer ser artista porque aquí los jóvenes van dejando su cultura de lado, ya no quieren aprender de lo nuestro, dejan de hablar el guaraní, el nivaclé, solo castellano quieren hablar. Es importante que se valore lo nuestro, que pueda seguir”, reflexiona mientras amanece un día nuevo en Sidney y en Asunción va cayendo la tarde del día anterior.

Son 16 horas de diferencia, dos días de viaje en avión, que tienen su recompensa: “Me gustaron muchas cosas aquí, es amable la gente. Son diferentes los indígenas, no se ve que son indígenas”, dice describiendo la manera de vestir. “Algunos no usan más las vestimentas típicas, pero es grande Australia, tiene muchas culturas, comunidades y vamos aprendiendo”, cuenta de su experiencia.

“Según me dicen, ellos están muy contentos con nuestra visita, primera vez que participa un indígena chaqueño por aquí”, se alegra. También pudo interactuar con “los paraguayos que viven por aquí, me encontré con ellos y pude hablar en guaraní, lo que me alegró mucho”, relata.

TAREA

Pitoé es acompañado en estos días por Patricia Foissac, de la Fundación Cartier para el Arte Contemporáneo. “Con la Bienal de Sidney trabajamos desde junio en la construcción de este proyecto”, dice contando de las actividades que desarrollaron en la semana con vistas a las futuras proyecciones.

“La fundación tiene una una colección de dibujos de los artistas del Chaco y allí fue que Bruce Johnson McLean, el curador de la Bienal de Sidney, se conmovió con los de Osvaldo y lo seleccionó para integrar Badu Gili”, comenta.

Bruce McLean, curador de la Bienal de Sidney; Osvaldo Pitoé e Ishmael Marika, cineasta indígena australiano involucrado en las proyecciones de Badu Gili

Así comenzó un proceso de intercambios entre el equipo de técnicos australianos y el artista para poder realizar la pieza audiovisual animada que se verá cinco veces por noche en uno de los mappings más destacados en la escena global.

Foissac cuenta que Osvaldo “pintó con acrílicos nuevas piezas, más pinturas para poder construir esta obra en una colaboración con la empresa encargada de hacerlo, que llevó bastante tiempo en conexiones por internet, idas y vueltas”, expuso.

Participó también en la adaptación del guion, en la elección de los sonidos y en todo lo que involucra la pieza animada que da vida a sus dibujos.

El pasado 2 de noviembre se realizó un vernisagge en el que se realizó “una primera proyección de la animación que dura tres minutos y medio y que estará abierta al público desde el 14 de diciembre durante un año en el que se proyectará de 4 a 5 veces por noche a partir del atardecer”, cuenta Foissac.

Agrega que Pitoé fue entrevistado para materiales que publicará a partir de esa fecha la Opera de Sidney, que ayudarán a amplificar el valor de su presencia en el Badu Gili.

PRESENCIA CULTURAL

Para Inés Martínez Valinotti, del Consulado de nuestro país en Australia, “es importante destacar que la participación del artista se produce en una colaboración entre la Bienal de Sidney, la Sydney Opera House y la Fundación Cartier para el Arte Contemporáneo”, indica explicando que la presencia de Pitoé resultó convocante para los latinoamericanos y la comunidad de habla hispana.

Para Irma Thompson, del Consejo de Relaciones Australia-América Latina (COALAR), “esta narrativa inmersiva que propone el Badu Gili es algo excepcional y destacado que va a aumentar la visibilidad de Paraguay y de nuestra región aquí en Australia”, expone. Destacó la presencia de diplomáticos de Chile, Perú, Costa Rica y Emiratos Árabes Unidos en el vernisagge de presentación de la pieza audiovisual.

Recuerda a su vez que la Bienal de Sidney “está siempre abierta a nuestras expresiones culturales y ha ofrecido artistas de Guatemala, Brasil, Perú, El Salvador y anunciaron que piensan en la posibilidad de un ala dedicada a Latinoamérica en uno de sus museos más representativos”.

Las distancias se acortan de esta manera, expone, recordando las antiguas rutas de los pueblos originarios que conectaban México con el Asia Pacífico en las que los intercambios ocurrieron nutriendo las culturas.

ARETE GUASU, UNA FUENTE DE IMÁGENES

El trabajo de los indígenas en las estancias del Chaco, escenas de la agricultura, de las fiestas y tradiciones; en suma, la vida del Chaco toma cuerpo en los dibujos que con bolígrafo fue creando desde hace más de 20 años Osvaldo Pitoé. Esta afición derivó luego en coloridas pinturas que enriquecieron su producción.

Nacido en 1963 en la comunidad guaraní en el Chaco paraguayo, hoy reside en Cayim o Clim (Picaflor blanco en nivaclé) con su esposa e hijos. Fue distinguido en 2025 como Maestro del Arte por el Centro Cultural de la República El Cabildo en la categoría de Artes Visuales.

Así contó cómo se inspira: “Dibujando no me quedo aburrido, dibujando pienso mucho y recuerdo mi infancia al lado del río Pilcomayo. También me gusta pintar, me encanta crear algo. En mis dibujos y pinturas muestro cómo trabajan las mujeres –cosechando frutas, buscando agua y leña–, así como los hombres, cómo van de cacería y pesca. También cuento en mis pinturas sobre el tiempo de la diversión: de los juegos de naipes y de la lotería. Pero más importante para mí son los dibujos del carnaval, el Arete Guasu, donde aparecen nuestros abuelos y antepasados.

En esta fiesta recordamos y volvemos a reunimos con nuestros parientes y amigos fallecidos. Dibujo la persona que aparece yagua-yagua (tigre), que baila y salta como el tigre. Las señoras vienen bailando detrás.

Otros hombres se transforman en toro-toro (toro) y aparecen con cuernos grandes, con los cuales molestan a las señoras que bailan, entonces otros enmascarados salen a atropellar al toro-toro. Aparecen también otras personas que representan cuchi-chuchi (chanchos); se ensucian en el tajamar y llenas de barro aparecen y tiran el barro con ramas a los espectadores.

La máscara con plumas blancas representa al tuyuyú (jabirú). La música de la flauta y del tambor, así como los gritos acompañan el baile en el carnaval. Cuando era joven me gustaba el carnaval y me iba a bailar con la máscara tegyraqie hua (águila negra). Mi máscara estaba confeccionada de chapa, revestida de papel y un trapo negro, y llevaba las plumas del águila negra”, recordó.

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