• Jimmi Peralta
  • Fotos: Matías Amarilla

El Puerto de Asunción es un sitio cargado de historia que en la actualidad ha asumido otra función para la ciudad convocando a toda la ciudadanía en su edificio principal convertido en centro cultural. Dejando atrás años de abandono, su puesta en valor continúa ahora con la restauración de murales que habrían quedado ocultos tras un proceso de reforma edilicia realizado en los años 80.

El Puerto de Asunción es uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad. La bahía fue punto de acceso fluvial nacional e internacional a la capital. En otros tiempos fue el epicentro de un intenso flujo comercial, alimentaba la vida del centro, tenía cerca a la terminal de autobuses, la del tranvía y un poco más allá estaba la estación del ferrocarril.

Tras varios años de abandono, se realizaron intervenciones de restauración edilicia y durante esos trabajos se descubrió ya en 2021 un mural histórico en una de sus paredes. Se trata de el Hachero. Pasaron varios años y actualmente ya se encuentra encaminada la restauración de varios murales para su recuperación total.

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Las acciones están orientadas a la puesta en valor del patrimonio histórico de Asunción con vistas al quinto centenario de la fundación de la ciudad, que se cumplirá en 2037.

Los otros murales encontrados son el Cazador, la Niña del Cántaro, la Abuela, la Carreta y la Serenata, ubicados en la sala de equipajes del edificio. Según el informe técnico, las obras son atribuidas al artista Adolfo Alberto Diez Gómez.

ETAPA DE CONSERVACIÓN

Los trabajos llevados adelante por el equipo restaurador, que se encuentran en una etapa especializada de conservación, pretenden volver a dejar visibles los murales, que incluyen ventanas de sondeo y el desmontaje manual y controlado de las estructuras que los cubrían.

Entre los procedimientos realizados para la restauración están la limpieza superficial y profunda, la consolidación de los estratos pictóricos, resanes y nivelación, reintegración cromática y protección final.

Los trabajos están a cargo de un equipo especializado coordinado por la Lic. Marta Vera, con la participación de profesionales y técnicos restauradores, junto con técnicos de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC).

Según la referencia documental, son varias las obras en formato de murales que se encontraban en el Puerto de Asunción, ya varias de ellas insalvables. La temática de estas obras que actualmente se encuentran en la fase final de su restauración es el costumbrismo, una propuesta que narra a los visitantes un país fundamentalmente rural.

Los trabajos de Diez Gómez, que datan de la década del 50, se los puede clasificar dentro de la corriente del muralismo. Es una de las propuestas artísticas más destacadas en el siglo XX, que en este caso a través del óleo planteaban obras muchas veces monumentales en espacios abiertos y públicos, llevando el arte por fuera de los límites del lienzo y de las galerías.

La Lic. Marta Vera, que coordina el equipo de trabajo que lleva adelante la restauración, habló con El Gran Domingo de La Nación sobre estos murales, su relevancia histórica y pictórica, y sobre el estadio del proceso de puesta en valor.

La Abuela y el Hacheron son algunos de los murales en cuya restauración se está avanzando actualmente

–¿En qué contexto se dio el descubrimiento de los murales?


–El primer mural descubierto fue el Hachero. Su hallazgo se dio en el año 2021. La obra mural fue descubierta de manera fortuita. Unos trabajadores se encontraban retirando de la pared una caja de mandos de llave de electricidad. Una vez descubierto el mural, inmediatamente lo sometieron a trabajos de conservación y mediante la revista correspondiente al acervo de la Fundación Expresidente Raimundo Rolón se pudo comprobar de qué mural se trataba. En la misma revista figuran otros 15 murales, aproximadamente, de los cuales en la sala de encomiendas (donde se encuentra el Hachero) figuraban ocho murales.

–¿Podrías comentarnos sobre su estado y sobre el autor?

–El pintor encargado de la sala de encomiendas fue Alberto Diez Gómez, un ingeniero y pintor argentino que, según los documentos, no alcanzó mayor trascendencia en el campo del arte. Sin embargo, formó parte de un grupo de artistas locales de la época, quienes también realizaron pinturas murales en otros sectores del puerto, pero que ya no se evidencian lastimosamente.

El equipo de restauradores está integrado por los licenciados Mali Kang, Marta Vera y Esteban Delgadillo

REINTEGRACIÓN PICTÓRICA

–¿Qué trabajos tienen que llevar a cabo con la obra?


–Ahora nos encontramos trabajando en la reintegración pictórica de dos muros, otros dos ya están en un 95 % y uno está en la etapa inicial del desmontaje controlado del velado y la consolidación de los estratos pictóricos por medio de inyección.

–¿El trabajo encontrado corresponde, por su técnica, materiales y temática, a un periodo o corriente particular de la plástica paraguaya?


–Asimismo. En los años 50 se da una disputa entre los tradicionalistas y vanguardistas. Estos murales fueron pintados por tradicionalistas. Buscaban reflejar las costumbres de la época y el espíritu nacionalista.


–¿Cuántas obras se estiman que siguen ocultas y de qué autores serían?

–En el catálogo se registraron 16 pinturas murales, pero según la última intervención realizada en el 2021 en la sala de pacotillas, no fue encontrado ningún mural. Allí figuraban obras de artistas como Ofelia Echagüe, Adan Kunos, Roberto Holden Jara. En la sala de encomiendas podría encontrarse un mural más, también de Alberto Diez Gómez.

–¿En qué estado se estima que se encuentran?


–Los trabajos se iniciaron en abril. A la fecha, agosto de 2026, dos obras se encuentran en un 95 %, dos obras en un 75 % y una obra en un 30 %. Estimamos que para mediados de octubre podrían quedar restauradas las cinco obras murales.

Los trabajos llevados adelante por el equipo restaurador se encuentran en una etapa especializada de conservación para que los murales vuelvan a ser visibles

BASE DOCUMENTAL

–¿Cuál es la documentación que aporta datos sobre estos trabajos como datación, estilo, etc.?


–La Reorganización de Aduanas y Puertos del Paraguay realizada por el Gral. Raimundo Rolón entre 1955 y 1959 incluyó un meticuloso registro, incluidas las publicaciones periódicas que mencionaban todas las actividades portuarias: “Aduanas y Puertos. Paraguay bajo la nueva dinámica constructiva”. Una de las copias pertenece al arquitecto Carlos Spatuzza, quien la prestó al equipo de restauración para los trabajos.

–¿Cuál habría sido el motivo que llevó al ocultamiento de los trabajos?


–Se presume que fueron criterios netamente arquitectónicos y de redistribución de espacios. En los años 80 se ejecutó una reforma para extender una de las alas del bloque central del edificio. Justamente el salón que albergaba las obras fue modificado para sumar nuevas oficinas.


–¿Qué valor cultural tiene rescatar estas obras para el arte paraguayo?

–Más allá del valor artístico, las obras constituyen un testimonio de una época, una manera de representar la identidad paraguaya y la importancia que tuvo el puerto como espacio de llegada, intercambio y encuentro.

El Cazador y la Niña del Cántaro son obras que fueron encontradas en la sala de equipajes del edificio

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