• Ricardo Rivas
  • Periodista
  • X: @RtrivasRivas
  • Fotos: Gentileza

En general lo novedoso suele ser resistido. Por incomprensión y, por qué no, también por desconfianza. La robótica en general y el humanoide en particular demandará de importantes acciones educomunicacionales para construir no solamente la aceptación social, sino la confianza y evitar los rechazos.

“El yaguareté, esta noche, lo intentará una vez más”, dijo Delia, que apenas levantó su voz para anunciarlo. La miramos sorprendidos. Desde un par de horas atrás, en esta madrugada de viernes, cuando el tema son los más recientes desarrollos tecnológicos, la que llaman “luna de sangre” se ve clara y a simple vista en un cielo profundamente oscuro.

La tertulia será larga para este grupo de amigos y dos amigas que nos reunimos una vez más para escuchar y escucharnos. Académicos y académicas de fuste a la vez que catadores y catadoras de buenos vinos, los copones están bien cargados con un Le Macchiole “Paleo” Bolgheri Cabernet Franc, uno de los dos mejores en el mundo hecho con esa cepa que discretamente aportó uno de los amigos.

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El descorche operó como una gran promesa. “Tiangong Ultra batió todos los records en los cien metros llanos en Beijing”, dijo MJC y detalló que “marcó 9,39 segundos” en la carrera. Convergieron sobre él todas las miradas. Las búsquedas de más información no se hicieron esperar. Pero, más allá de esa novedad tecnodeportiva (valga el neologismo), claramente no fue la que transcurre una semana más para la tecnología y los ecosistemas tecnológicos. Mientras que una coalición de fiscales en los Estados Unidos aborda las plataformas de Meta como causantes de adicciones perjudiciales para menores de edad, por segunda vez, en Beijing, se desarrollaron los Juegos Mundiales de Robots Humanoides.

Tanto el ChatGPT como Gemini y Copilot rápidamente aportaron a la tertulia. JT, que leyó en la pantalla de su teléfono inteligente, agregó que de esas competencias participaron seiscientos sesenta y seis equipos que llegaron hasta la capital de la República Popular China desde dieciséis países y regiones de seis continentes.

LAS PRUEBAS

La sede de las competencias –instalada en la Cinta de Hielo, como se conoce al Óvalo Nacional de Patinaje de Alta Velocidad en esa capital– se disputaron cincuenta y una pruebas que totalizaron mil trecientos y un encuentros entre disciplinas atléticas tradicionales y veintiuna disputas en escenarios de uso real en los que con las destrezas que en esas pruebas se exhibieron se procuraba “probar la transición de los laboratorios hacia aplicaciones”, acotó Eugenia según la información a la que accedió en línea a través de la agencia de noticias Xinhua.

En ese contexto, dos mil cincuenta y seis robots –no todos humanoides– midieron (y mostraron) sus capacidades y las de diferentes sistemas de inteligencias artificiales incorporados a ellos. Aunque, por cierto, no solo disputaron deportivamente, la estrella emergente es Tiangong Ultra, un humanoide que corrió los cien metros llanos, como se dijo, en 9,39 segundos. En 2025, la misma distancia la corrió en 21,50 segundos.

Con la nueva marca superó al humano jamaiquino Usain Bolt que en Berlín –el 16 de agosto de 2009– para esa misma destreza clavó los cronómetros en 9,58 segundos. Las crónicas especializadas precisaron entonces que, para conseguir aquella hazaña, en la corrida promedió los 37,6 km/h y detallaron que la tasa de velocidad más alta para alcanzar esa marca humana que siempre se recuerda fue de 45 km/h.

“El mejor velocista de la historia”, lo categorizó el periódico Marca, especializado en deportes, en 2019. Pero, en Beijing 2026, no todo fue correr y saltar. Los participantes (¿habrá las?) compitieron además del atletismo, en fútbol autónomo, fútbol controlado por IA (inteligencia artificial), gimnasia, halterofilia (levantamiento de pesas), tira y afloje con cuerdas, danzas deportivas y artes marciales.

En lo que tiene que ver con las competiciones denominadas de “escenarios de uso real”, la organización da cuenta que se evaluaron muy especialmente las habilidades de los participantes para la “clasificación de medicamentos”; “tareas domésticas”; “servicios de restaurantes y casas de comidas” y “manufactura industrial”.

Usain Bolt (40), atleta y olimpista jamaiquino. Récord mundial en los 100 metros lisos. Su marca: 9,58 segundos. Tiangong Ultra, humanoide chino. Récord mundial en los 100 metros lisos en los II Juegos Mundiales de Robots Humanoides de Beijing 2026. Su marca: 9,39 segundos

EL MEDALLERO

El medallero final reporta que el campeón resultó ser AGIBOT (empresa china que en 2023 fundara Peng Zhihui, exdesarrollador de Huawei), que se alzó con cuarenta y seis medallas, de las cuales dieciocho son de oro; dieciséis de plata y doce de bronce. La triunfadora es una desarrolladora pionera en la industria robótica con IA incorporada e integrada en el nivel global.

Las participantes de los Estados Unidos y Japón alcanzaron resultados promisorios, pero todavía discretos. “¡Joder… ¿esto pasa ahora?!”, preguntó Delia emulando el formato con el que se alerta a las audiencias desde las plataformas que producen contenidos informativos.

“Creo que estamos en presencia del estadio superior de los juegos en red”, ironizó JT. “¿Qué pasará con algunas posiciones laborales?”, lanzó AR, estudioso del derecho laboral. “¿Ya llegó lo que viene?”, lanzó Delia. Se hizo silencio. “No tengo respuestas, querida amiga –respondí– porque las y los periodistas solo tenemos preguntas”.

La realidad mixta que trashumamos –esa que emerge de nuestras prácticas cotidianas simultáneas y permanentes entre la realidad real (por llamarla de alguna manera comprensible) y la realidad virtual– avanza sin miramientos. Imparable. Avasallante. Los sistemas tecnológicos que se apoyan en los grandes modelos de lenguajes (LLM) que dan lugar a la interacción con chats generativos también hacen lo suyo.

VINCULARIDAD IMAGINARIA

El hecho de que muchos de los dispositivos “hablen” con el usuario y/o se proyecten con apariencias humanas en las pantallas de nuestros teléfonos y/o tabletas inteligentes no es un detalle menor. Si se quiere, es relevante a la hora de construir sentido de imaginaria vincularidad porque podemos darle un nombre y hablar con (¿cómo deberé mencionar en el texto a esa proyección?) requerirlo o requerirla de esa forma e imaginar que tenemos algún grado de afinidades cuando no de intimidades.

La situación no deja de ser novedosa y sorprendente. Sin dudas, nada volverá a ser igual a aquellos tiempos que no pocas veces añoramos pese a ser –muchas y muchos de nosotros– adoptivos digitales. No es ni será sencillo re-pensarnos en el ámbito de la realidad mixta que co-construimos en los ecosistemas digitales.

Especialmente entre aquellas y aquellos a quienes por acuerdos que nos exceden se nos caracteriza como parte de la Generación Silenciosa (1928-1945), de los Baby Boomers (1946-1964) o de la Generación X (1965-1980), aunque también –es justo reconocerlo y admitirlo– hay quienes extrañan como nosotras y nosotros aquellos años entre los Millenials o Generación Y (1981-1996).

¿Cómo será mañana a la luz de los interrogantes que dispara lo que nos llegó entre el pasado reciente y hoy mismo? Los desarrollos de sistemas de robótica humanoide se aprestan para ocupar posiciones en los más diversos espacios. No solo los deportivos y/o artísticos. Tanto la deseada paz como la maldita guerra también serán territorios de aplicación. En las llamadas “nuevas fuerzas productivas” los robots humanoides tendrán ventajas.

CAMBIO EDUCATIVO Y CULTURAL PROFUNDO

Muchos más los que por estas horas en algunos lugares se producen con inteligencia incorporada, lo que les permitirá percibir su entorno laboral y –situados– incidir y/o actuar en consecuencia. Vivir lo que se supone será mañana hoy no es ni será sencillo. Demandará de un cambio educativo y cultural profundo. Las incertidumbres crecerán exponencialmente.

Aunque la casuística permite proyectar que nada será parte de la inmediatez, aunque lo parezca. JC aporta un ejemplo interesante. El primer ATM (automated teller machine) –cajero automático en la jerga popular– de la historia se instaló el 27 de junio de 1967 en una sucursal del Banco Barclays, en Enfields, al norte de Inglaterra. Casi seis décadas pasaron desde entonces y aún no está en todas partes. Tampoco esos dispositivos han destruido hasta eliminarlas las posiciones laborales de cajeros y cajeras en las entidades bancarias.

En general lo novedoso suele ser resistido. Por incomprensión y, por qué no, también por desconfianza. La robótica en general y el humanoide en particular demandará de importantes acciones educomunicacionales para construir no solamente la aceptación social, sino la confianza y evitar los rechazos. No serán escasas las personas y las organizaciones que demandarán regulaciones. Sociales y corporativas.

PRECARIZADO SISTEMA LABORAL GLOBAL

Al intenso debate actual sobre el uso de las plataformas, de las redes, del juego en línea y su impacto negativo en el crecimiento de las ludopatías; de las perturbaciones que las plataformas podrían generar en la minoridad; de los desarrollos permanentes de aplicaciones de todo tipo y multiuso, en muchos casos invasivas; del impacto de los sistemas de las inteligencias artificiales en los espacios educativos de todo nivel, irrumpe la robótica que muchas y muchos perciben como amenazante del ya precarizado sistema laboral global.

¿Nos despedirán? ¿Hardware y algoritmos como continuidad conceptual del taylorismo y el fordismo en el ideario capitalista? ¿Hardware y algoritmos como el estadio superior de la organización científica del trabajo (NOT), el estajanovismo y la planificación centralizada de la economía en la lógica política, económica y social del llamado socialismo real?

Todo para reflexionar. Quizás, las líneas de producción ya no tendrán “tiempos muertos”, como los llamaba Taylor cronómetro en mano. Tal vez, el espacio físico al que aludía el fordismo dejará de ser una preocupación. Optimizar la producción –esencial en todos los sistemas– seguramente podrá ser calculada y regulada en orden a los flujos de ventas, proyecciones para la comercialización, tasas internas de retorno deseables para recuperar las inversiones.

Todo para reflexionar. ¿Y… qué hacemos mientras el futuro se instala con cada amanecer entre nosotros y nosotras? Algunas y algunos apuestan por las regulaciones. ¿Será ese el camino? Cómo saberlo. El eje central de la tertulia queda atrás. Los interrogantes, sin embargo, no se esfuman como la oscuridad con cada amanecer. No. La búsqueda de respuestas se mantiene.

TECNOPATÍA

Un puñado de días atrás, el reconocido abogado y académico Eduardo Bertoni (61), de amplia trayectoria y reconocimiento global con actuación ininterrumpida por décadas en organismos multilaterales, reflexionó públicamente sobre lo que categoriza como “tecnopánico”.

Así llama al conjunto de angustias y temores que generan los permanentes desarrollos tecnológicos que, como tales, tienen fuerte impacto social y político. Bertoni –que añade a los interrogantes que vendrán o están el desarrollo y avance de la “computación cuántica”– en diálogo personal a través de Whatsapp recordó que “en 1865”, cuando la aparición del automóvil, “el Parlamento británico aprobó una ley que exigía que todo vehículo de ese tipo fuera precedido por una persona a pie agitando una bandera roja para advertir sobre su presencia y peligro”.

“La historia demuestra que el problema nunca fue la tecnología. El problema ha sido nuestra decisión de regular primero y comprender después”, sostiene Eduardo Bertoni (61), abogado, académico, especialista en derechos humanos

Recordó luego que “esa norma se mantuvo vigente durante casi cuarenta años” porque solo fue derogada a poco de iniciar el siglo veinte. A partir de ese caso real, Eduardo Bertoni sostiene que “frente a lo desconocido, el miedo llega antes que la comprensión”. Trazó después –a modo de ejemplo– una línea de tiempo para sustentar su palabra. “El primero de los sucesivos debates sobre las innovaciones y sus efectos sociales y políticos apuntó a la ‘gobernanza’.

Desde esa perspectiva, debatimos sobre el control de la internet. La discusión siguiente fue sobre la ‘neutralidad’ y para hacerlo hicimos foco sobre el tráfico y el acceso equitativo (a las redes). Más tarde la preocupación (que se mantiene) es la llamada ‘big data’ en nombre de la privacidad y la acumulación de datos masivos. Luego discutimos sobre ‘neurotech’ y los dilemas éticos sobre la mente y nuevamente la privacidad”.

FRONTERA TECNOLÓGICA EMERGENTE


Sin abandonar aquellos debates, en la actualidad vamos sobre la inteligencia artificial (IA) y hacemos foco sobre eventuales riesgos existenciales y el empleo. Y, en esa línea, ya surgen y se expanden las dudas sobre la ‘computación cuántica’ que aparece como la nueva frontera tecnológica emergente”. En ese contexto, hace foco sobre la IA que “irrumpió masivamente, de forma imprevista” y, aún así, descree que el camino sea “el de las recientes regulaciones apresuradas” porque considera que no es recomendable “legislar motivados por el pánico o el oportunismo antes de entender el alcance real de las (nuevas) herramientas”.

¿Entonces? “Considero que lo que está (en debate) y lo que viene es como una segunda oportunidad histórica para diseñar marcos normativos y éticos con calma y rigor científico”. ¿Cómo hacerlo? “Es necesario el diálogo interdisciplinario del que participen tecnólogos, juristas, políticos, filósofos, sociólogos para proteger derechos sin asfixiar porque la historia demuestra que el problema nunca fue la tecnología, sino que ha sido nuestra decisión de regular primero y comprender después”. Es palabra de Eduardo Bertoni.

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