- Toni Roberto
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Este domingo, Toni Roberto recuerda a las familias que se quedaron y a las que partieron del centro en los 70, cuando se empezaron a construir los edificios en altura, un proceso que actualmente se está replicando en Villa Morra.
Eran los primeros años de la década del 70 en el viejo centro de Asunción y el inicio de la construcción de muchos edificios en altura en la ciudad. Era el fin de viejos patios de otras épocas de personas muy mayores que habían nacido un poco después de la Guerra Grande.
Así, frondosos yvapovó, lapachos o jacarandás, en el medio de los patios, sucumbían con la oscuridad de las alturas o viejos aljibes iban pasando a mejor vida.
Muchos decían “vamos a quedarnos, vamos a aguantar”, otros decidían venderle al mismo edificio de al lado como lo hizo el Dr. Victorino Giangreco y su familia, allá por 1980, o Blanquita Barrios, esposa de uno de los más grandes radiólogos de la época, el Dr. Vicente Martínez, que decía: “Nos quedamos en el centro a la sombra de esos edificios”.
Era una época en que se dieron incentivos para la construcción de viviendas en altura y muchas de ellas aparecieron en esa zona, en el barrio De la Encarnación.
LA SOLITARIA DE ROSA
Todo esto recordé cuando de repente se abrió la puerta de la casa de los Serrati Benza, la última de la manzana, momento en que Rosa Benza, una de las históricas de la antigua agrupación Mujeres por la Democracia, me saluda: “¡Adiós, Toni!”. Yo le digo: “Se fueron todos tus vecinos”, a lo que ella me respondió: “¡Resistiré en Villa Morra!”, frase que dio nombre al artículo de este domingo.
Así vio partir a sus hermanas de esa cuadra, Carmen Benza de Pereira y Sofía Benza de Smith y a sus muy antiguos vecinos los Foster. Un poco antes, a los Zorraquín Quiñones, los Oviedo Jacobsen, las legendarias profesoras Paiva.
Una de ellas, Gloria, había escrito muchos textos para niños de la escuela primaria y la picota que también llegó a la casa de Robinson. Toda una historia que había empezado con la villa del Dr. Morra se va borrando y va llegando a su final en esa zona.
LA DESPEDIDA A LA CASAQUINTA BENZA-BRAKENRIDGE
En una emocionante despedida en el año 2023, se daba un adiós a la casaquinta Benza-Brakenridge, en Zotti y Quesada. Como testimonio de ello publicamos una foto donde están todos los hermanos. Ahí, en ese mismo predio, se está por inaugurar un edificio de más de 20 pisos.
La historia de la familia materna de Rosa en el barrio Villa Morra es de tiempos inmemoriales; la otra casaquinta, a dos cuadras, la de sus abuelos, no corrió la misma suerte.
En J. Eulogio Estigarribia y Cruz del Chaco está siendo reacondicionada para un café como casa histórica dentro de un complejo de tres edificios. En ella vivía Chica Brakenridge, una antigua militante liberal con historias dignas de una película.
A veces, el mismo disco se va repitiendo a través del tiempo y con la misma música. Casi medio siglo después, primero en los 70 y 80 en el viejo centro y hoy en Villa Morra, pero Rosa sigue ahí con sus recuerdos, sus muebles, sus fotos y mucha nostalgia, solitaria, diciendo: “¡Resistiré en Villa Morra! ¡Resistiré!”.

