- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
Isabel Arévalos Martínez, gestora cultural paraguaya radicada en Europa, es una de las personas que impulsa este proyecto que busca mantener vivo un diálogo intercultural entre Paraguay y Austria. Esta intención se ve reafirmada con la presencia durante la exposición de Bruno Barras, líder espiritual, y la artista Salmia López Balbuena en representación del pueblo ishir.
El próximo 16 de setiembre se habilitará en el Museo Etnográfico de Viena, Austria, la exposición “Ishir: memoria viva del Paraguay”, una propuesta que conjuga arte actual, historia y saberes ancestrales del pueblo ishir, etnia originaria del gran Chaco paraguayo, conocida históricamente con la exonimia de chamacoco.
El Weltmuseum Wien, donde se mantendrá abierta la muestra hasta enero del próximo año, es uno de los centros especializados más importantes de Europa.
Una de las impulsoras de la propuesta es Isabel Arévalos Martínez, una gestora cultural paraguaya que vive en Austria hace más de tres décadas y que busca con este proyecto un diálogo intercultural entre el país europeo y Paraguay.
En esta exposición se compartirán trabajos artísticos actuales y la colección histórica de Guido Boggiani. Además, se contará con la presencia de Bruno Barras, líder espiritual, y la artista Salmia López Balbuena en representación del pueblo ishir.
Isabel, nacida en Asunción en 1955, se formó en arquitectura y enfermería. Después de trabajar en el cuidado de personas mayores, obtuvo su jubilación y actualmente se dedica a la difusión del arte de los pueblos indígenas del Chaco paraguayo. El Gran Domingo de La Nación habló con ella sobre el proyecto que impulsa y su mirada ante la realidad de los pueblos originarios.
–¿Hacés gestión cultural desde allá en particular sobre Paraguay?
–Hago difusión del arte indígena, promoviendo espacios de visibilidad, acceso a circuitos de comercio justo, evitando intermediaciones, con el propósito de que los beneficios obtenidos contribuyan directamente al mejoramiento de las condiciones de vida de los artistas. Impulso proyectos que buscan preservar y difundir el patrimonio cultural indígena, reconociendo a Paraguay como un país multicultural y multiétnico, cuya diversidad constituye una parte esencial de su entidad.
–¿Cuál es la afinidad o el origen del vínculo que tenés con los pueblos originarios?
–Durante mi formación como enfermera tuve contacto con la comunidad avá-guaraní de la región Oriental de Paraguay. Esta experiencia me permitió acercarme a la cosmovisión indígena y comprender la estrecha relación entre naturaleza, identidad y formas de vida comunitaria, así como la importancia de preservar los territorios y las tradiciones ancestrales. El conocimiento de las condiciones de vida marcadas por la pobreza y la desigualdad social de muchas comunidades indígenas despertó profundamente en mí el interés de fortalecer los vínculos con artistas indígenas y contribuir en la visibilización de sus expresiones culturales.
LA EXPOSICIÓN
–¿Qué tipos de piezas se expondrán y obras de qué artistas en particular se mostrarán?
–En la exposición “Ishir: memoria viva del Paraguay”, las piezas que serán exhibidas fueron donadas hace más de un siglo por el explorador, pintor y etnógrafo italiano Guido Boggiani. Estas piezas están elaboradas con plumas, semillas, fibras vegetales, madera y materiales de origen animal, que refleja una cosmovisión donde naturaleza, espiritualidad y comunidad forman una unidad inseparable. La exposición cuenta con obras de los artistas nivaclé Clemente Juliuz, Efacio Álvarez, Esteban Klassen y Marcos Ortiz; y los artistas del pueblo guaraní occidental Osvaldo Pitoé y Jorge Carema.
–¿Habrá representantes del pueblo ishir durante la muestra?
–Sí, el líder espiritual Bruno Barras asesorará y compartirá sus conocimientos ancestrales para la interpretación de diversos objetos donados. Los días 16, 19 y 20 de setiembre estará realizando sus ritos ceremoniales. Y Salmia López Balbuena aportará una visión contemporánea mediante de obras que dialogan entre las tradiciones ancestrales y el arte indígena actual, fortaleciendo una lectura cultural desde la propia identidad ishir.
–¿Hubo un trabajo de organización entre diversas partes para hacer posible esta muestra?
–La exposición es el resultado del trabajo conjunto entre la comunidad ishir, diversas instituciones y profesionales comprometidos con el diálogo intercultural. El desarrollo científico y museográfico de la muestra lo ha gestado la Dra. Claudia Agustat, curadora de la colección sudamericana del Weltmuseum Wien-Museo de Etnología, cuya trayectoria de investigación ha sido fundamental para la construcción curatorial de la exposición. Además, el proyecto cuenta con el importante acompañamiento de Andrea Eberl, directora del Instituto Austriaco para América Latina, institución que apoyó la consolidación de esta iniciativa de cooperación cultural entre Austria y Paraguay. Desde Paraguay también ha sido relevante la colaboración de Pedro Escobar Medina, productor y conductor del programa “Impulso Paraguay”, quien actuó como gestor y mediador con los representantes del pueblo ishir.
CURADURÍA
–¿Cómo se trabajó la curaduría o selección?
–La curaduría artística de la exposición estuvo a cargo de Sonia Siblik y de mí. Trabajamos conjuntamente en la concepción y desarrollo del componente artístico de la muestra, integrando el patrimonio histórico con expresiones contemporáneas del pueblo ishir.
–¿Puede hablarnos un poco sobre el museo donde tendrá lugar la exposición?
–El Museo de Etnológico de Viena, conocido actualmente como WeltMuseum, se encuentra en el complejo formado por el Hofburg de Wien, uno de los museos etnográficos más importantes del mundo. Alberga más de 250.000 objetos etnográficos, 140.000 fotografías históricas y 146.000 publicaciones impresas sobre historia, cultura y vida cotidiana de pueblos mayoritariamente no europeos. Muchas de las piezas que conforman su acervo tienen su origen en los viajes realizados por los miembros de las familias Habsburgo. El Museo se ocupa de la variedad cultural que distingue a la humanidad y que documenta con impresionante rigor las intensas relaciones históricas que han unido a Austria con el resto del mundo. La pieza más famosa del museo es el tocado histórico de plumas de quetzal y oro, asociado a la cultura mexica.
PATRIMONIO VIVO
–¿Qué representa para la comunidad paraguaya esta exposición internacional sobre una cultura que muchas veces no es reconocida aquí?
–Para la comunidad paraguaya esta exposición puede ser también una forma de mirarnos a nosotros mismos y preguntarnos ¿cuánto conocemos?, ¿cuánto valoramos? y ¿cuánto hemos hecho por preservar nuestras culturas indígenas? La presencia de estas obras en Viena permite que una expresión que muchas veces permanece invisible o es reducida a una visión folclórica pueda ser contemplada desde otra perspectiva como arte, como patrimonio vivo y como una manifestación contemporánea de culturas que siguen existiendo y creando. En ese sentido, la exposición no solamente lleva Paraguay hacia Europa; también puede ayudar a que Paraguay vuelva a mirar a sus propios pueblos indígenas con mayor respeto, reconocimiento y orgullo.
–¿Cuál es la trascedencia que tiene ponerle rostros y cuerpo al trabajo de una comunidad con la presencia física de sus representantes allá?
–La presencia física de sus representantes tiene una trascendencia enorme, porque la comunidad deja de ser una idea abstracta y adquiere voz, rostro y presencia humana. La verdadera trascendencia de la exposición, entonces, no está únicamente en que el arte indígena paraguayo llegue a Viena, sino que está también en que sus creadores y representantes puedan estar ahí, ocupar ese espacio, ser reconocidos y establecer un diálogo en igualdad de dignidad con otras culturas, porque cuando una comunidad logra mostrar su arte y al mismo tiempo puede contar quién es, de dónde viene y qué significó aquello que crea, deja de ser simplemente representada: se representa a sí misma.
“MUCHOS DESCONOCEN QUIÉNES SOMOS”
“Mi preocupación es el futuro de nuestra gente. Hoy enfrentamos enfermedades que antes no existían en nuestras comunidades, muchas causadas por la mala calidad del agua que consumimos”, comenta Bruno Barras, chamán y referente del pueblo ishir, quien compartirá sus conocimientos ancestrales en Viena.
Su presencia en Austria permitirá darle vida y voz a la cultura originaria expuesta en Viena, con un alto contenido reivindicativo de sus derechos y de denuncia de sus carencias.
“Sufrimos discriminación y muchos desconocen quiénes somos. Sin embargo, seguimos organizándonos y trabajando para defender nuestros derechos, nuestra cultura y el futuro de las próximas generaciones”, agrega.
El pueblo ishir es originario del gran Chaco paraguayo, conocido históricamente como chamacoco. Posee una población que históricamente vivió cerca del río Paraguay y otra que se desarrolló más en el bosque.
“Me preocupa que algunos hayan abandonado los conocimientos tradicionales del bosque, perdiendo formas de alimentación que durante generaciones nos mantuvieron sanos”, sostiene.
Los pueblos originarios tienen como principal reivindicación el derecho a las tierras ancestrales, condición necesaria para el resguardo de su cultura expresada en su modo de vida y su relación con la naturaleza.
“Creo que debemos valorar nuestra medicina ancestral y el trabajo de los chamanes, sin rechazar los aportes de la medicina occidental. En la educación queremos que nuestros niños aprendan primero sobre su propio mundo, su idioma, su historia y las normas del bosque. Solo así podrán crecer con orgullo de su identidad. Nuestro idioma debe seguir vivo y fortalecerse en las escuelas”, concluyó.

