- Jorge Zárate
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El Archivo Nacional conserva “la documentación más antigua de todo el Cono Sur y registra experiencias de resistencias y resiliencias de personas colonizadas y racializadas tan antiguas como las que guardan los archivos de Lima o de México”, revela el historiador francés especializado en el Paraguay colonial, Guillaume Candela. Trabaja con ayuda de la IA en la sistematización de estos documentos revelando nuevos protagonistas históricos que nos ayudarán a clarificar orígenes y continuidades.
Las personas “subalternizadas” o “racializadas” en los primeros años de implantación de la sociedad colonial tuvieron prácticas de rebeldía asimilables en Asunción y en México, sostiene el historiador francés Guillaume Candela.
“La figura de Juliana, mujer lideresa casi mitologizada por Álvar Núñez Cabeza de Vaca y luego por la historia, la literatura y el cómic paraguayos de los siglos XX y XXI, bien puede compararse con la de la lideresa Malintzin, mal llamada Malinche, en México”, explica Candela. “Que la documentación colonial presente como ‘rebelde’ a una mujer indígena por intentar huir de la esclavitud con los pies engrillados demuestra hasta qué punto las mujeres estaban decididas a escapar de Asunción”, agrega.
El académico publicó recientemente el artículo “Resistencias y resiliencias indígenas, africanas y afroparaguayas en el Paraguay colonial temprano” en la prestigiosa Revista Fronteras de la Historia. Lo hizo dentro de un proyecto de investigación internacional que lidera desde la Universidad de Cardiff en conjunto con Patricia Murrieta-Flores del Instituto Tecnológico de Monterrey: Un proyecto piloto para transcribir usando inteligencia artificial (IA) un corpus del Archivo Nacional de Asunción (ANA) producidos entre los siglos XVI y XVIII, que una vez concluido, pondrá a disposición la base de datos en construcción y los análisis de trayectorias personales en un aporte de gran valor. Aquí su diálogo con Nación Media:
–En tu artículo rescatás ejemplos de resistencia del Paraguay colonial. ¿Qué nos ilustran estos casos?
–La sociedad colonial española estaba obnubilada por la categorización de las personas en las casillas de negro, mulato, indio, mestizo o español. La historiografía conservó el concepto de “casta” para presentar las diferentes categorías etnorraciales, cuyo objetivo era claro: definir a las personas para discriminar, en particular a los indígenas, los negros y sus descendientes.
Los casos de Juliana y de Gonzalo Mayrayu muestran que la colonización española nunca fue una situación armoniosa para los líderes kario guaraní que habitaban en 1537 la zona del fuerte de Nuestra Señora de la Asunción, ni tampoco un pacto o una relación equilibrada en la que los guaraníes hubieran podido aprovechar las nuevas tecnologías traídas por los españoles sin tener que luchar por sus derechos más elementales como su libertad y la soberanía territorial.
–Es clara la impronta de dominación de los colonizadores…
-Es así, es expresa, está en los documentos. El líder guaraní Gonzalo Mayrayu, seguramente una mala transcripción de Mbairayu, demuestra que, a menos de dos años de la mudanza de todos los europeos del Río de la Plata a Asunción en 1541, estos ya buscaban apoderarse de los territorios y, sobre todo, de los campos comunitarios, como en este caso un campo de avati. Mbairayu recuerda a las autoridades españolas su soberanía territorial y la importancia de compartir este concepto de agricultura comunitaria con los europeos sin impedir la entrada a los miembros de su comunidad. Señala, en esencia, que la confianza otorgada a los recién asentados quedó totalmente quebrada cuando los españoles golpearon a las mujeres de su pueblo que iban a recolectar mazorcas de maíz y luego incendiaron a la comunidad guaraní liderada por Mbairayu, imponiéndoles por la violencia el nuevo pacto regido por las reglas de la colonización.
–¿Cuándo aparece la india Juliana?
–En ese mismo contexto, probablemente era una mujer kario guaraní, registrada en un proceso judicial por haber envenenado a Nuño de Cabrera y por haber iniciado luego un movimiento de resistencia contracolonial para que las mujeres nativas no siguieran sometidas a una violencia sistemática hecha de esclavitud, trabajos forzados, violaciones y golpes que muchas veces provocaban su muerte. El artículo da a conocer por primera vez un documento inédito conservado en el Archivo Nacional de Asunción (ANA): un extracto de su proceso judicial de 1541, el mismo año en que Asunción pasó de fuerte a capital de la Provincia del Río de la Plata. Allí se escucha la voz de una mujer decidida a proponer una sociedad alternativa, en un momento en que las mujeres de los pueblos originarios vivían un vuelco brutal: en muy poco tiempo habían pasado de ser niñas y mujeres que trabajaban por el bien de su comunidad, respetando la naturaleza y los principios de vida guiados por el teko porã, a sufrir las rancheadas, es decir, ser raptadas en sus pueblos, esclavizadas, violadas y asesinadas por los conquistadores europeos.
–Das cuenta de la existencia de grillos específicos para detener la huida de las mujeres. ¿Es posible entender los efectos de esta sistematización?
–En los testamentos e inventarios de algunos conquistadores, encontramos objetos metálicos y grillos que los europeos llevaron al Paraguay con el objetivo de privar a las personas de movilidad. Uno pensaría, en principio, que estos objetos solo podían pertenecer al Cabildo o a la prisión pública. Pero vemos que muchos conquistadores tenían en sus casas, cárceles individuales y grillos destinados a evitar que una mujer indígena escapara de su situación de esclavitud y trabajo forzado. Abundan los testimonios de mujeres nativas hilando día y noche para que el conquistador pudiera vender su producción y sacar provecho de ella. Invito a leer mi libro “Entre la pluma y la cruz”, dedicado a las cartas de Martín González, quien describe una esclavitud generalizada de las mujeres indígenas en los hogares de los conquistadores.
–También señalás casos de apropiación de herramientas. ¿Es el perfeccionamiento del esclavo en la artesanía una vía de escape?
–Tanto los grillos como los objetos de uso cotidiano de los conquistadores, peines, cuchillos, anzuelos, hachas llamadas cuñas y otros objetos venidos del viejo continente fueron utilizados por los nativos en los trabajos forzados impuestos por la Colonia, pero también fueron adaptados a los distintos movimientos de resistencia contra la imposición del nuevo orden y frente a la represión de las autoridades.
Muy rápidamente aparecieron en Asunción talleres de carpintería y otros espacios donde los artesanos europeos impusieron una formación destinada a crear una nueva camada de trabajadores forzados, indígenas, africanos y afroparaguayos, para producir lo necesario en la construcción de casas, edificios y barcos, así como objetos cotidianos y de lujo.
Todas las obras públicas y privadas realizadas en Asunción durante el periodo colonial fueron levantadas en gran medida por estas manos y voces silenciadas, pero que quedaron registradas en estos manuscritos antiguos que podemos ahora transcribir y por fin recuperar.
Los trabajos forzados y la esclavitud siempre crearon las condiciones para movimientos de resistencia y esperanzas de recobrar la libertad, quienes lo padecían podían reapropiarse de esos nuevos conocimientos para alcanzar el objetivo tan anhelado.
PEDRO DE BILBAO, EL CONQUISTADOR NEGRO
Un personaje que destaca entre los hallazgos del historiador Guillaume Candela en su trabajo es Pedro de Bilbao, “una persona africana o afroibérica porque podemos imaginar que nació en España y fue esclavizado en la ciudad Bilbao o por un vasco llamado Bilbao”, cuenta.
“Mi hipótesis es que Pedro vino con Cabeza de Vaca y entró en la ciudad de Asunción en 1542. A pesar de haber encontrado su nombre en el Archivo General de las Indias en Sevilla (España) y en el Archivo Nacional en Paraguay su trayectoria fue invisibilizada. Integra la categoría de ‘conquistador negro’ por figurar en una lista de entrega de vestidos llamados ‘tipos’, elaborada por Cabeza de Vaca en el Puerto de los Reyes, cerca de la actual Corumbá, sobre el río Paraguay”, señala.
A partir de estos datos, Candela deduce que participó en las campañas de colonización del Pantanal, “entre 1543 y 1544, y se enfrentó con los guaxarapos, xarayes, guatós, entre otros, considerados como enemigos tradicionales de los karios. Pedro de Bilbao reaparece en las fuentes dos años después, en 1546, en una carta de manumisión que señala que estaba esclavizado por el conquistador Cristóbal Díaz, quien le otorgaba la libertad tras dos años de esclavitud”.
El historiador deduce que tras su participación en las violentas campañas en el Pantanal “habría sido valorado e incluido en la sociedad colonial como un conquistador negro, a la manera de Juan Garrido, quien en esa misma época se destacó en la Nueva España y obtuvo un solar para construir su propia casa en la Ciudad de México”.
“No contamos con más información para seguir sus andanzas. Sabemos, eso sí, que no figura entre los negros africanos o afroibéricos que participaron en Asunción del primer movimiento de resistencia de los negros esclavizados con planes de crear una sociedad alternativa (Palenque), del otro lado del río Paraguay con comunidades del Chaco”, expone. Así consta en el proceso judicial de 1543 a Diego Bretón, que fue esclavo de Ñuflo de Chaves acusado de haber iniciado y liderado el movimiento.
ASUNCIÓN EN LA RUTA DE LA ESCLAVITUD
“He podido rastrear a algo más de 16 mil individuos esclavizados, encomendados o forzados a trabajar por españoles, criollos y mestizos a lo largo del periodo colonial y los primeros años del Paraguay independiente, entre 1540 y 1828, cruzando el estudio de materiales del ANA y de los archivos parroquiales del Paraguay”, anuncia Guillaume Candela.
Este trabajo puede ayudar a “reconocer que también en Paraguay la esclavitud fue la espina dorsal de la sociedad colonial: que los pueblos originarios fueron sometidos a trabajos forzados desde los primeros tiempos de la conquista”.
También que “Asunción fue, desde principios del siglo XVII, un lugar donde bajaban miles y miles de africanos, que antes habían sido deportados desde los puertos de Luanda (Angola) o Ouidah (Benin) para llegar a Río de Janeiro y Buenos Aires, pero también a Valparaíso (Chile) y Callao-Lima (Perú), para ser vendidos en la plaza central de Asunción”, señaló.
La tarea, entiende, revelará el rol de la esclavitud “que imperó desde los primeros tiempos de la colonia y estructuró profundamente la sociedad en su evolución e hizo al enriquecimiento de muchas familias poderosas que, con demasiada frecuencia, aparecen como los mayores protagonistas en los libros de historia del Paraguay”.

