- Fotos: Emilio Bazán/LN
Augusto dos Santos convocó al periodista César Chávez y a la docente Gloria Domínguez para un diálogo que se centró en el silenciamiento de la presencia de esclavizados en el devenir histórico nacional, tema que propició un análisis sobre el intrínseco racismo que sostuvo, hasta el presente, esta práctica.
La entrega semanal de “Expresso”, programa emitido por el canal GEN, contó con la participación del periodista y activista César Chávez y la docente Gloria Domínguez, con quienes Augusto dos Santos desarrolló una profunda charla sobre la presencia de africanos esclavizados y afrodescendientes en la historia paraguaya, y cómo el silenciamiento por omisión hace que en el presente esa sea todavía una verdad negada y desconocida. La charla se da en el contexto del debate social sobre racismo en Paraguay, que proliferó en las últimas semanas, tanto en redes sociales como en las más altas esferas políticas.
ADS –Gloria, ¿cómo empezamos una historia tan potente, pero también tan oculta para la sociedad?
GD –La afrodescendencia, la presencia de los kamba, de los morenos, es una identidad silenciada dentro de nuestra historia paraguaya, eso es así, sin dudar. Fue algo sistemático. Es como si fuera que se encargaron, por un lado, el propio Estado, la Iglesia, y como que los morenos, los kamba, que también se callaron, para irnos a esa identidad única.
–Esto se observa desde cuestiones que pasan tan desapercibidas, como mirar la historia y leer que en determinado lugar había 1.000 almas, y saber que en “1.000 almas” se mencionaban solamente a las almas blancas.
CC –La señora Gloria acaba de decir una palabra que ejemplifica y estructura totalmente lo que es la afrodescendencia en nuestra región, en tanto en América, y más en América Latina, lo que tiene que ver con el silenciamiento racial, que conlleva una cuestión estructural del propio sistema. A partir de un lugar que fue colonizado, posteriormente, se da esa independencia política, pero no social, porque, a pesar de esa independencia, la esclavitud y la presencia de los negros aquí, en nuestro país específicamente, permaneció. La independencia no significó el fin de la esclavitud en Paraguay, y tampoco en otras regiones, ni en otros países de nuestra América. O sea, la persona esclavizada siguió en ese sistema, y bajo ese cargo, durante mucho tiempo. En Paraguay, la esclavitud fue abolida en el año 1870, décadas después de lo que fue nuestra independencia. Entonces, hay que partir de ahí, y analizar lo que fue ese sistema esclavista, que nace de una concepción y una cuestión económica, que nada tiene que ver con una cuestión del color de la piel, del lugar de donde nacieron esas personas, sino una cuestión económica de beneficio de un grupo étnico, que se enriqueció a partir del sistema esclavista. El racismo es el resultado de esa esclavitud, de ese sistema que enriqueció a algunos sectores.
–Está muy ausente en la literatura de estudios de colegios, escuelas, en la propia universidad este tema, ¿no?
GD –Totalmente ausente, no existe. Por mis estudios tengo conocimiento sobre historia, y no existe, dentro del sistema educativo, textos que hablen de los afrodescendientes, que es un término muy moderno ya, pero no existe. Inclusive, en la propia Independencia paraguaya, así como decía una de nuestras historiadoras, Ana Barreto, existían esclavizados en ese momento, que también eran parte de la revolución de mayo. Pero hasta ahora no se puede dilucidar los nombres de aquellos esclavizados que también estaban con los patriotas.
–No hay ningún artista plástico que haya dicho “vamos a poner un kamba en el cuadro de la Independencia”, hasta ahora.
CC –Imagínate, Augusto, que hasta hoy día ese silenciamiento existe en cuanto a la premisa de decir: Paraguay no tuvo esclavitud, o en Paraguay no hay afrodescendencia, excepto los de Kamba Cua. Imagínate, hoy esa es la premisa, y en 1811, lo que habrá sido. Si hoy esa premisa es la negación, en 1811 no habrá sido distinta, y, como vos decís, no hubo persona que se haya atrevido a colocar la identidad del afrodescendiente de la persona negra en un cuadro artístico como mencionás.
–En una franja de tiempo la historia decía que toda la comunidad afrodescendiente vino con los lanceros de Artigas, y ahí empezó y acabó toda la historia.
GD –Desde la llegada de los primeros españoles en lo que hoy es el Río de la Plata, porque en aquellos tiempos no tenía ese nombre. Llegaron ya unos 200 esclavizados en la primera flota.
–Llegaron los primeros 200 esclavos a Paraguay, ¿en qué momento?
GD –En 1492 se descubre América. En 1520 llega la primera flota con 200, nosotros decimos, esclavizados, porque ellos no fueron personas libres, que llegaron por A o B motivo, a esa condición de esclavitud.
CC –Hay que entender que con la llegada de los conquistadores, ya llegaron las personas esclavizadas. Llegaron con sus armas, con sus herramientas, con perros cazadores, y también con personas esclavizadas posterior a la conquista. Porque, primeramente, ellos van, reconocen un sitio, y a partir de ello, ellos conquistan ese sitio, y realizan villas, puertos, lugares donde ellos van, colonizan en nombre de su bandera, en nombre de su imperio, que en este sector fue el español. En otros sectores fue el portugués, en otros sectores fue el francés, también el holandés, en otro lado fue el inglés. O sea, varios países, potencias, que hasta hoy son potencias, se enriquecieron gracias a este sistema. Entonces, lo que dice la señora Gloria es importante entender. La persona no es esclava, no nace esclava, es esclavizada, o sea, está en una situación de persona esclavizada.
–¿Cuándo fue el momento de mayor volumen de esclavizados en Paraguay?
GD –Según las investigaciones mías. Puedo decir que, de acuerdo a estos historiadores, teniendo en cuenta la cantidad de africanos que llegaron al continente, en primer lugar está lo que es hoy Cuba, luego Cartagena, y en tercer lugar está el Río de la Plata. Imagínese que con esos datos, después se dice que nunca existieron, ¿dónde están? Asunción prácticamente se convirtió en un lugar donde llegaban (los esclavizados) y se los dispersaba por todo el Río de la Plata, tanto se iban a lo que hoy es Bolivia y Chile. Era un centro de distribución.
En esa parte quiero detenerme. Tantos comentarios que yo leí en las redes sociales diciendo que nunca existieron. Pero esa gente estaban viviendo (acá), era mano de obra en todos los aspectos de la vida de Asunción en aquel tiempo, y además pasaban a Chile, pasaban a Bolivia.
–Se dice que solamente estaban en Kamba Cua y en no sé dónde.
CC –Hay que entender cómo funcionaba este sistema. La cuestión racial, y el racismo va con una estructura que busca invisibilizar, silenciar, ocultar lo que fue ese sistema. A partir de 1870, aquí, en Paraguay, y a finales de 1800, en Brasil y Cuba, ¿qué hicieron los Estados? Silenciaron eso, no hubo censo. Hasta hoy día, en Paraguay, no hay un censo que permita saber oficialmente cuántos afrodescendientes existen en Paraguay. En esa época, posterior a la abolición de la esclavitud en estos Estados, lo que se realizó fue el blanqueamiento racial, que buscaba el mestizaje y el blanqueamiento de la piel, ocultar el sistema, lo que fue el sistema esclavista.
–¿No solamente el blanqueamiento con lo que se llama mestizaje, sino el evitar reconocer que en mi sangre puede haber genes afrodescendiente?
CC –Ahí tiene que ver con la identidad, la concepción de la identidad. El blanqueamiento racial. Por ejemplo, Argentina lo que buscaba con los inmigrantes era parecerse más a Europa, a la etnia europea, y no tanto al americano, que tenía que ver con el indígena y con la persona negra. Eso repercute en varios países: México, Paraguay, Colombia, Chile, que niegan la existencia de afrodescendientes, y en casos como Argentina, la existencia de indígenas. Ahora, el silenciamiento racial tiene que ver más con el sistema, con la estructura, que oculta, por ejemplo, en la educación, en los censos, en las estadísticas, la presencia negra.
–Vos tuviste experiencias en otros países. Realmente llama la atención que no se debata. ¿Te parece que en las universidades, en los centros de estudios, es un asunto que está eludido?
GD –Sí, totalmente. Es más, hice mucha lectura de tantos historiadores actuales nuestros, que pareciera que tampoco quieren que se hable del tema. Dan una explicación básica y barata. Pero ocultar es imposible, porque es como si fuera que el dueño quiera ocultar cuánta plata en el banco, porque tener esclavizado significaba rango, significaba riqueza, y por supuesto, puntillosamente tenían anotada la cantidad (de esclavos), el sexo y la edad, el nombre que ellos le ponían. Porque apellidos no tenían. Es así que nosotros los paraguayos, si es que vamos a escarbar hacia atrás en nuestras familias, siempre tenemos un vacío. Cuando encontramos un vacío, ese vacío le corresponde a un esclavizado, a un africano que vino acá en calidad de esclavo.
–¿Cuando una familia busca su árbol genealógico y encuentra a una persona que solamente tiene nombre, probablemente no tiene apellido o algo parecido, es probable que haya sido un esclavizado?
GD –Sí. Era considerado como un animal, y al animal le ponemos nombre, al perro le ponemos siempre un nombre. Así fue tratado, pero puntillosamente el señor de la casa, inclusive cuando la hija se casa, le obsequia como dote a un esclavizado, y de casos como esos está lleno el archivo nacional. Y si es que una persona docta, preparada, que dice ser historiador, no lee eso y no trata de explicarle a la población paraguaya (sobre estos hechos), qué está haciendo con ese mote de historiador. Eso a mí me llena, no sé, de molestia, ¿por qué no hablan?
–¿La Iglesia fue cómplice en ese ocultamiento?
CC –De hecho hay que entender que la Iglesia compartía el poder con el Estado en sí. La iglesia fue partícipe en cuanto a que, si uno quería en la época de la colonia, y posterior en la época de la independencia, salvo en Paraguay, donde el gobierno de Francia le quitó más poder a la Iglesia, si quería realizar, digamos, el acta de nacimiento de su hijo, ¿a dónde acudía? A la Iglesia, a la parroquia, a la catedral. Te doy un ejemplo, la catedral de San Lorenzo, en la diócesis de San Lorenzo, era el sector de una estancia, que era la de los jesuitas. En esa iglesia, uno se iba y recibía el acta de nacimiento, y muchas veces a través del bautismo. Ese era el documento oficial que determinaba que una persona existía. En Paraguay, posterior a la colonia, el doctor Francia crea lo que sería la esclavatura del Estado, una institución encargada de la compraventa y regularización de las personas esclavizadas, que fueron tomadas de estas órdenes religiosas. Y como dijo Gloria, hay que entender que las personas esclavizadas eran consideradas bienes. Yo tengo una mesa, tengo una vaca, todo eso está a mi nombre. Estas personas estaban a nombre de Gloria, por ejemplo, y llevaban el apellido de Gloria. Y esa persona esclavizada tenía un documento en el cual decía a nombre de quién estaba. O sea, el sistema esclavista hizo que los seres humanos traídos de África fueran considerados bienes. Si se moría la persona, el dueño, entraba en disputa, y esto está, existe en el Archivo Nacional, solo basta ingresar en el Archivo Nacional, buscar, y van a encontrar que hay disputas judiciales de los hijos de los dueños de personas esclavizadas que buscaban y se disputaban estos bienes, estas personas esclavizadas.

