• Jorge Zárate
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Con expositores paraguayos se desarrolló en Resistencia, Argentina, el Primer Encuentro Internacional de la Lengua guaraní Che Ñe’ê, Che Ruguy. Historia, desarrollo, significados filosóficos se revisaron en ponencias de gran didáctica. Hubo una especial para los ñe’ênga y un pedido de aceptación al jopara y su creciente y viral presencia en redes.

“Para nosotros es fundamental la defensa de nuestro idioma desde toda su fuerza filosófica y metodológica”, dice el profesor Félix Fernández, alma mater del Primer Encuentro Internacional de la Lengua Guaraní Che Ñe’ê, Che Ruguy (mi idioma, mi sangre).

Fernández, uno de los principales promotores de la lengua guaraní en el nordeste argentino (NEA), enseña en el Centro Cultural Ñachec (gracias, en lengua qom) de Resistencia, Chaco, donde tiene decenas de alumnos que progresan en su aprendizaje del ava ñe’ê.

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En dicha provincia, al menos un 15 % de la población, que ronda el millón de personas, entiende el guaraní. “No lo habla de manera consistente por el prejuicio histórico de que ‘no sirve’ y toda la ignorancia que ha rodeado al idioma”, señala Fernández.

Gloria Alcaraz, coordinadora del encuentro, cuenta que el guaraní sirvió a los estudiantes en Ñachec para recrear la cultura paraguaya, sus comidas típicas, su folclore y en generar un espacio de camaradería de “los guardianes del ava ñe’ê”, que inclusive han organizado viajes a nuestro país para hacer crecer su habla y su querencia.

Los asistentes participaron activamente de las exposiciones

TRAYECTORIA DE UNA LENGUA VIVA

Los esfuerzos arriba mencionados derivaron en la posibilidad de compartir este encuentro con el ministro Javier Viveros y con el director general de Investigación Lingüística, Arnaldo Casco Villalba, de la Secretaría de Políticas Lingüísticas (SPL), en el Museo de las Esculturas Humberto Gómez Lollo, de Resistencia, reconocido espacio cultural.

El profesor Fernández inició la jornada comentando sobre una importante ley que declara al guaraní como idioma oficial en la vecina provincia de Corrientes de la que fue uno de los autores (ver recuadro).

Luego se dio paso a la exposición de Gladys Villalba, docente chaqueña especialista en filología y estudios clásicos, que fue dando el contexto histórico de los esfuerzos para la recuperación de la lengua en el Cono Sur. Recordó especialmente el Primer Congreso Internacional de la Lengua Guaraní y Tupí, que en 1950 en Montevideo (Uruguay) consiguió unificar el alfabeto en 33 letras (el achegety).

Valoró el fenómeno del bilingüismo y la necesidad de promover la interculturalidad como garantía de preservación de la lengua. Recordó que el guaraní es un idioma que se escribe desde 1583 con el “Catecismo breve para rudos y ocupados”, de Fray Luis de Bolaños, que alcanza forma definitiva en 1607.

Tras mencionar algunos pasos importantes, expuso que hoy existen 288 mil sitios en internet abocados al idioma, que es lengua oficial del Mercosur y que día a día miles de investigadores repiten los nombres científicos inscriptos en el ava ñe’ê. “¿Será el jopará la solución a esta comunidad de idiomas que vivimos en la región?”, se preguntó la investigadora recordando que el fenómeno de la mezcla permanente ayuda a la difusión de la lengua.

FONDO Y SUPERVIVENCIA

Arnaldo Casco Villalba dio continuidad con su exposición “Más que un idioma: las particularidades que hacen único al guaraní”, estimando en más de 5 mil años de vigencia de la lengua en el continente y en unos 2.500 años de habla en la región que compartimos con el NEA, Brasil, Bolivia y Uruguay.

Suscribió luego aquel aserto que asevera que los guaraníes son “la civilización de la palabra” destacando que el “ayvu” se iguala al alma y en cómo en el idioma nativo “la palabra hace al ser”.

Apuntó entonces que no hay otro caso en que “la lengua de los conquistados termine siendo la lengua de los conquistadores y sus hijos”, como se dio en el espacio que habitamos.

También ejemplificó con algunas palabras cómo la estigmatización sobre el idioma puede distorsionar significados. “Payé” describía a un profeta y protector que puede ver el fin desde el principio, en tanto que hoy la voz hace alusión a un hechizo para hacer el mal. “Ñe’êngatu” hacía alusión a un sabio maestro de la oratoria y es traducida en el presente como alguien que habla de más. “Ayvu” que define al preciado lenguaje humano, pasa a ser barullo o ruido.

Al ahondar en la profundidad filosófica del idioma, recordó que aparece como “una teología del monte” que se expresa en tanto verdad, que no se malgasta la palabra: “Iñe’êrakate’ŷ” (mezquina, cuida su palabra).

También que dar la palabra es sagrado y que el “teko” (forma de ser) no existe sin el “tekoha” (el espacio en que se desarrolla el teko).

Destacó la fuerza del concepto “py’a” (estómago, centro del cuerpo) que se adelantó siglos a la ciencia psicosomática y expuso sus principales derivados: py’aguapy (paz); py’aguasu (coraje); py’amongeta (pensar); py’akuaa (empatía).

“Guarini” es una voz que puede aludir a la guerra o la resistencia, y también define a quien escapa, se esconde y sobrevive, situación que asimiló a la del pueblo indígena que en estos más de 500 años sigue cuidando su lengua.

LOS ÑE’ÊNGA

Tras expresar su agrado por “volver a escuchar el guaraní correntino, regional”, Javier Viveros explicó la tarea de la SPL en la preservación de las 19 lenguas indígenas que se siguen hablando en Paraguay y celebró los esfuerzos para reproducir y hacer crecer a los guaraniparlantes en Argentina.

El ministro Javier Viveros y el director general Arnaldo Casco Villalba, de la Secretaría de Políticas Lingüísticas

Acto seguido habló sobre la “vitalidad y pervivencia del ñe’ênga, una joya de la tradición oral”, señalando que en Paraguay, “el ñe’ênga se respira en la calle, se saborea con el tereré y funciona a veces como un verdadero Código de Hammurabi rudimentario, una ley consuetudinaria que en lugar de ser tallada en piedra, está tallada en la memoria de la gente. El ñe’ênga nace en el corazón de la comunidad, en el diálogo cotidiano, en el trabajo, en la fiesta, en el duelo. Es el producto de la observación atenta de la naturaleza, de los animales, de las relaciones humanas. Y, sobre todo, nace de la necesidad de enseñar, de aconsejar, de advertir. El ñe’ênga paraguayo es, en su esencia más profunda, un instrumento de educación popular”, consideró.

“Aquí hay gato encerrado, he’i mbarakaja hyeguasúrõ” (dijo la gata que estaba preñada), puso como primer ejemplo para desatar las primeras risas.

El ñe’ênga “denuncia la arrogancia, la hipocresía, el oportunismo y la falsa solemnidad. Desconfía de quien se presenta como demasiado virtuoso, demasiado poderoso o demasiado seguro de sí mismo. “Mboriahu akãrénte ho’áva rayo” (solamente sobre la cabeza del pobre cae el rayo). Esta frase no constituye una broma inocente. Resume una percepción histórica acerca de la desigualdad: las calamidades no se distribuyen de manera equitativa”, agregó luego.

“‘Me gusta, he’i Facebook’. Hoy vemos al ñe’ênga saltar de las conversaciones vecinales a los hilos de Twitter, a los memes de WhatsApp, a las calcomanías en los parabrisas de los colectivos y a la publicidad contemporánea”, apuntó.

Viveros señaló que “cuando un paraguayo suelta un ñe’ênga, está aplicando una jurisprudencia oral de siglos, que ya estaba en pie mucho antes de que existiera un Estado que legislara qué conductas merecían el peso de la palabra… no está en ningún museo, se sigue escribiendo cada día en la sobremesa, y no necesita traducción para que todos entendamos exactamente su sentencia. Con esto concluyo mi intervención. Ha japyta upéicha he’i jagua pa’â”, concluyó entre las risas del auditorio.

El evento también tuvo momentos artísticos

UNA LEY EN CORRIENTES

“Sería importante hacer cumplir en totalidad la Ley 5598/04 en Corrientes”, pide el profesor Félix Fernández, que fue coautor de la normativa. Según explica resta la reglamentación para que quede claro cómo “promover, defender, crear programas radiales, imprimir folletos y hasta un organismo que regentee la defensa plena de la lengua”, reclama.

Recuerda que un equipo de profesores de guaraní propuso al Gobierno en 1995 comenzar un proyecto piloto para enseñar guaraní en los jardines de infantes en el primer año. “La idea era ir acompañando a los chicos año a año. Así un año después se les enseñaba en el primer grado y así sucesivamente hasta cubrir los 7 años de primaria”, cuenta.

“La palabra es fundamento de vida, con ella tenemos que ir inculcando al más pequeñito la cultura, el respeto al vecino, la convivencia, es un código fundamental para recuperar valores”, asume.

Fernández conduce el programa radial “Oñehendúva” en la radio de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) que se sintoniza en el 99,7 o se puede seguir online los miércoles de 14 a 15 y se repite sábado de 12 a 13, y entiende que este medio es fundamental para reproducir la lengua.

“Se están haciendo algunos esfuerzos en las municipalidades, por ejemplo en Caa Cati hacen carteles públicos, charlas, en Saladas, en Goya, se están haciendo actividades, pero todavía son pocas, ojalá vayan creciendo”, se esperanza.

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