• Foto: Julien Hiquet
  • AFP

Arqueólogos descubrieron en Guatemala una estructura circular maya de más de 2.000 años de antigüedad que servía de altar para ofrendas y sacrificios humanos, un hallazgo que permitirá comprender uno de los periodos más complejos de esta civilización, informaron fuentes oficiales.

El descubrimiento se produjo en el sitio arqueológico de el Tigre, en las selvas del norteño departamento de Petén, fronterizo con México y Belice, señaló en un comunicado el ministerio guatemalteco de Cultura.

El lugar, denominado Okox (“hongo” en idioma maya q’eqchi), es un edificio circular construido durante el periodo Preclásico Terminal (100 a. C. - 150 d. C.) y fue localizado durante excavaciones iniciadas en 2025.

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En las investigaciones participaron especialistas de Guatemala, Francia, México y Canadá.

“Okox constituye un caso de estudio excepcional para comprender uno de los periodos más complejos de la historia de las tierras bajas mayas”, destacó el reporte.

La plataforma tiene 2,2 metros de altura y cinco metros de diámetro, y está asociada a una estructura rectangular. En conjunto alcanzan cerca de 10 metros de longitud.

ELEMENTOS POCO COMUNES

La calidad de la construcción constituye uno de los aspectos más sobresalientes del descubrimiento. Está hecha de grandes bloques de piedra caliza “cuidadosamente labrados” y presenta elementos decorativos poco comunes, como molduras perimetrales y vestigios de pintura roja sobre superficies.

Las investigaciones revelaron “entierros de niños asociados a la construcción del edificio” posiblemente como “ofrendas rituales”, que sugieren probables “prácticas de sacrificio humano”, indicó el comunicado.

Un niño de menos de tres meses de nacido fue sepultado al norte de la estructura, debajo de un cuenco con efigies zoomorfas.

Otro menor de siete a nueve años fue enterrado en el lado oeste, detalló en rueda de prensa Julien Hiquet, jefe del proyecto y arqueólogo de la Universidad de París 1 Panthéon-Sorbonne.

En el centro fue inhumado un hombre de entre 30 y 40 años, debajo de un recipiente de gran diámetro. Cerca de él se encontró un punzón hecho de espina de mantarraya, utilizado “en rituales de autosacrificio, por lo que se presume que tenía un papel religioso o político de alto rango”, añadió Hiquet.

La cultura maya tuvo su mayor esplendor en el periodo clásico (250-900 d. C.) hasta que entró en decadencia en el postclásico (900-1200 d. C.) y abarcó el área mesoamericana que comprende el sur de México, Guatemala, El Salvador, Honduras y Belice.

ESTELA PREHISPÁNICAS “NUNCA VISTAS” EN MÉXICO

Arqueólogos mexicanos descubrieron restos de una edificación y una escultura con rasgos semejantes a los de la cultura maya y otras características “nunca vistas” en el estado de Veracruz, en el este del país.

La presidenta Claudia Sheinbaum calificó este descubrimiento de “muy relevante” y aseguró que su gobierno destinará recursos para la investigación y restauración.

Se trata de una plataforma cuyos flancos lucen piedras de forma circular, distintas de los restos hallados hasta la fecha en esa región de México. También se encontró un monolito que muestra a un personaje con posibles rasgos mayoides, detalló el Instituto Nacional de Arqueología e Historia (INAH).

“Es un hallazgo único, no se tiene antecedentes”, dijo a periodistas Lino Espinoza García, arqueólogo del INAH y uno de los coordinadores del sitio Campo Viejo, en la localidad de Coatepec.

Los restos, que datan del periodo Clásico Temprano, entre 200 y 600 d. C., incluyen una plataforma construida con lajas y piedra caliza, adornada con líneas o figuras similares a cuadrados, además de las piedras circulares. Tales atributos no son propios de la región ni se habían registrado previamente, precisó el INAH en un comunicado.

Es “una estructura muy particular”, dijo Alberto Vázquez, el otro arqueólogo responsable del sitio. “No tenemos registro hasta el momento de una correlación con otros lugares”.

El monolito es una estela de 1,88 metros de alto por 1,47 de ancho en la parte más amplia y 68 centímetros en la más angosta, con grosor de entre 22 y 25 centímetros.

La piedra tiene grabada una escena de carácter simbólico, según los expertos.

“Son dos personajes que están solicitando algo, están con una jícara recibiendo algo, creemos que es un líquido. Obviamente en ese ámbito es un líquido divino, creemos que sería agua”, detalló Espinoza.

El arqueólogo presume que la imagen podría corresponder a la época de una gran sequía en la región, lo que explica que dos personajes de élite, uno de ellos con rasgos mayas, aparezcan recibiendo el fluido de una entidad divina.

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