• Jimmi Peralta
  • Fotos: Gentileza

El cantautor paraguayo Fer Velázquez (33) lanzó el sencillo “Sueño o realidad”, una canción inspirada en la selección paraguaya y en lo que representa para los seguidores del fútbol cada hazaña y cada derrota. Cantautor y periodista, Fer viene de presentar dos EP, “T-Surge” y “Perdiendo el control”, abordando diversas tématicas y géneros musicales. En este último trabajo tuvo el acompañamiento en la producción y guitarra de Willy Chávez.

La Nación/Nación Media conversó con Velázquez sobre su vínculo con la música, su trabajo compositivo y su nueva canción en el contexto de la Copa Mundial de Fútbol 2026, una competencia a la que Paraguay volvió tras 16 años de ausencia.

–¿Cómo surge la idea de esta nueva canción dedicada a la selección?

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–La nueva canción “Sueño o realidad” fue inspirada tras el partido de Paraguay ante Bolivia, donde Julio Enciso convirtió el segundo gol agónico, desatando los festejos, euforia y felicidad de todos por acariciar la clasificación. Recuerdo que tenía solo las frases iniciales del tema después de llegar de los festejos y decía “Cuánta alegría, señor, cuánto baila ese 10, el sueño de un pueblo que quiere volver a creer”. Posteriormente la hice más genérica y la cambié por “Tanta alegría por volverte a ver”, pero inicialmente me inspiró ese gol, cómo la felicidad de ese gol, el baile de celebración y cómo terminamos celebrando todos frente al Panteón de los Héroes. Ahí nadie recordaba sus problemas, nadie estaba preguntándose por mañana, todos estaban disfrutando ese momento, algo que quizós solo el fútbol y la música te pueden ofrecer.

–¿El fútbol ocupa un lugar importante en tu vida?

–De chico practiqué en el club de mis amores, la academia, el Club Nacional, el club de mi padre, de mi abuelo y mis hermanos. Hubo un tiempo en el que no faltaba a ningún partido y fue otra de las conexiones con mi padre, porque los hombres a veces no expresamos muchas cosas que nos pasan. Recuerdo que mi papá nunca había visto salir campeón a Nacional, tenía como 56 años cuando eso, yo fui a la cancha, él no por cábala. Al llegar nos abrazamos y lloramos. Nunca había visto llorar a mi papá y hasta hoy es frecuente ver el partido en familia, a veces ir a la cancha.

EL FÚTBOL Y LA MÚSICA

–¿Sentís que la sociedad de alguna forma proyecta también cosas en el fútbol como en la música?

–El fútbol es algo mucho más masivo, algo más en conjunto, no distingue color, sexo, ideología, es transversal a cualquier clase social, es celebrado tanto por intelectuales como por las masas, por toda la familia. En cambio, la música es más personal, la misma canción puede no gustar o identificar a todos en ese mismo momento. La música te acompaña en varias etapas de la vida y te encuentra en diferentes momentos. A veces entiendes el mensaje recién cuando te pasa eso. El fútbol es multitud, es pasión, es unidad en un país o mundo dividido, desigual. Ningún artista puede hacer feliz a todo un país como un gol a los 90. El fútbol nos lleva a pensar que todo es posible, nos traspola a nuestra vida y metas personales. Todos proyectamos aquello que buscamos. Al final, como diría Camus, el acto de intentar es el único absurdo que realmente importa.

–Venís grabando y publicando con autogestión. ¿Cuál es el motor que impulsa tu proyecto?

–En Paraguay no existe una industria desarrollada para los artistas, hay varias estructuras que convergen, pero siempre recae en uno seguir creando, siempre depende de uno poner de su parte para desarrollar lo que le gusta. Uno debe encontrar su nicho, su mercado. En mi caso, sigo en la búsqueda de conectar con la gente, de que también sepan que hacemos cosas buenas. Soy músico independiente y sostengo mi carrera de solista con el trabajo que hago como periodista, pagando por producción, músicos sesionistas, fotos, diseños, registro de autor, todo lo hago yo mismo. Me he quedado varias veces sin aguinaldo siguiendo mi sueño de hacer música. –El sonido al que apostás es no solo multiinstrumental, sino bien de banda. ¿De dónde vienen tus influencias sonoras?


–Mi sonido fue mutando de acuerdo a los productores con los que he trabajado. Al principio y en esencia, soy solo yo y mi guitarra, pero cuando uno entra a un estudio, se van sumando cosas, desde la perspectiva del productor, sus propias influencias y lo que uno busca. También tuve bandas, pero al ser una persona muy ansiosa no me gusta perder el tiempo entre las dudas o tener que esperar a que el otro se decida a grabar su parte, por lo que fui optando por productores y músicos sesionistas.

EVOLUCIÓN


–Trabajaste dos EP. ¿Qué cosas en común y qué diferencias tienen ambos trabajos?


–“T-Surge” fue trabajado con Guille Sepúlveda de la Pieza Musical, un músico multiinstrumentista que le dio colores a diferentes canciones y estilos. Pasó un tiempo y coincidí con el hermano de Willy Chávez, a quien siempre admiré en lo personal como guitarrista. Jamás pensé que podíamos producir juntos y tener el placer de hacer canciones, incluso componer. Hubo un cambio entre un álbum y otro, porque en el primero buscaba agradar o llegar al público y en el segundo solo buscaba grabar las canciones que a mí me gustaban.


–¿Cómo enfocás, siendo vos alguien que también trabaja de escribir, la relación entre sonido y texto? ¿Hay prioridades?


–En mi caso, creo que la letra y melodía ya marcan hacia dónde ir, porque mis composiciones tienen ya un sonido e idea de lo que busco. En el caso con Willy, terminó potenciando y sonando como incluso nunca me imaginé, aportándole todo su talento y producción. Creo que fue un salto enorme entrar a un estudio con él, ver cómo iba armando la canción desde lo básico que le había llevado yo y darme la oportunidad de elegir entre solos de guitarra, ver cómo canciones que tenía guardadas cobraban fuerza y terminaron siendo algo de lo que me siento orgulloso.

Etiquetas: #fútbol#música

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