- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Cristóbal Núñez / Gentileza
Los versos de la gran maestra de las artes paraguayas adquieren una maravillosa musicalidad en la traducción de “Satélites oscuros”, que se vuelven “Irũmi ypytũ”. Aquí una charla con la poeta bilingüe sobre su tarea, los desafíos que implica y el necesario ejercicio de leer en nuestro idioma nativo.
El volumen de la Editorial Rosalba llama a ingresar al universo mágico de Josefina Plá, española de nacimiento, paraguaya en su andar. Expone el editor Javier Viveros que “al trasladar a su lengua materna la voz poética de grandes autoras, Susy Delgado expande los registros expresivos del guaraní y lo conduce hacia zonas de sentido inexploradas. Lejos de simplemente reproducir contenidos, su trabajo acuña neologismos e incorpora resonancias, giros, modulaciones de estilo y tonos procedentes de la lengua de origen, acercando al lector tanto a la potencia de la poesía traducida como a los desafíos léxicos y simbólicos que esa poesía plantea. En ese proceso, el guaraní se enriquece y fortalece el camino hacia su presencia plena en todos los ámbitos de interacción social”.
Con “Irũmi ypytũ”, versión en guaraní del poemario “Satélites oscuros”, de Josefina Plá, la también poeta Susy Delgado entrega un nuevo fruto de su valiosa obra de traducción que entre las autoras ya cuenta con trabajos hechos sobre versos de Gabriela Mistral, Olga Orozco y Rosalía de Castro. Susy entiende que “Josefina se lo merece, es una gran maestra de las artes, este trabajo es también un homenaje”.
Aquí su diálogo con El Gran Domingo de La Nación:
–¿Por qué elegiste “Satélites oscuros” para traducir poesía de Josefina Plá al guaraní?
–Por varios motivos, pero en principio porque es un buen conjunto como para traducirlo completo. Cuando el poemario tiene cierta extensión, suelo evaluar cuidadosamente si voy a poder abarcarlo dignamente en una traducción, análisis que hago en paralelo al del lenguaje, que concentra en gran medida la primera etapa de trabajo.
–¿Qué fuiste sintiendo al ir avanzando en la tarea de llevar al guaraní esta obra de tu admirada poeta?
–Muchas cosas, en primer lugar la renovación que se siente, paso a paso, verso a verso, de la admiración por la profundidad de la palabra de Josefina, que, en mi caso, sentí desde mis primeras lecturas, durante mi adolescencia. A partir de esa primera recuperación, el proceso lleva a una densificación de ese asombro, con sus nuevos hallazgos y sentires. Y este camino sensible se multiplica al buscarle el camino hermano en guaraní, con una música nueva que realmente gane parentesco con la original.
JUEGO DE CONVIVENCIA
–Josefina es maestra en las letras paraguayas, sostiene Augusto Roa Bastos, por ejemplo. ¿En cuánto pensás que ese permanente juego de traducciones entre español y guaraní que hace al habla paraguaya permeó en su español originalmente peninsular?
–Esta pregunta merecería una conferencia, pero trataré de esbozar lo que considero imprescindible dentro de mi modesta mirada de cultora. Es un enfoque que, de hecho, ya ha inspirado muchos estudios. El juego de convivencia y contaminación mutua de nuestras lenguas desde la época de la colonización ha influido profundamente en la andadura de ambas y ha generado diversos niveles de utilización pese a cierto purismo que sobrevive en algún sector de cultores de nuestras lenguas. Creo que la influencia se da en ambos sentidos, en un proceso muy rico, que los especialistas van midiendo, paso a paso y del que Josefina no queda excluida. Por mi parte, por mi dedicación a la traducción desde hace varios lustros, puedo señalar modestamente que ese proceso es cotidiano, dinámico, imparable. Que afecta desde los costados estructurales hasta los armónicos de nuestras lenguas, los que tienen un valor especial para la traducción de poesía. Y que los escritores y traductores encuentran allí una fuente maravillosa para su trabajo.
–El guaraní en sus narrativas fundantes busca que lo que se hable se parezca siempre a la poesía. ¿En cuánto ayuda el idioma a ver otros matices de un poema?
–Es cierto. Nuestro gran poema, el “Ayvu rapyta”, de los mbyá guaraní, considerado el libro sagrado de nuestros ancestros, tiene un profundo lenguaje poético y ese rasgo fue señalado por sus mejores estudiosos como el padre Bartomeu Melià. Y ese rasgo proviene de la lengua misma, que en su construcción aglutinante juega de un modo admirable con raíces y elementos poéticos. Por ejemplo, la raíz “y”, que es letra y es palabra, se abre en un hermoso abanico que abarca desde el agua hasta una serie de otras palabras que la toman como base: “yvy”, “yga”, “yguasu”…, etcétera.
–A su vez, tus traducciones acercan obra universal al idioma. ¿Cómo abordás la tarea?, ¿qué va sucediendo mientras ocurre?
–Elijo con cuidado las obras que voy a traducir, no me dejo llevar por la celebridad o factores de oportunidad. El aspecto que determina mi decisión es el lenguaje, que debo encontrar trasladable a un instrumento lingüístico muy diferente. Considero que la lengua es hermana gemela de la música, a su manera es también música, ya que es sonido. Para traducir un texto escrito en castellano necesito encontrar los elementos fonéticos para trasladar esa música a la otra lengua. Y si ese camino de búsqueda no puede avanzar lo suficiente, abandono ese proyecto.
ENORME RIQUEZA Y COMPLEJIDAD
–Diccionarios, intuición, sensibilidad. ¿Qué otras herramientas te ayudan en el ñe’ẽasa?
–Leer en la medida en que puedo a los teóricos de la traducción. Yo empecé este atrevido camino llevada por el pensamiento de que los textos en guaraní necesitaban el puente de la traducción para llegar a quienes no leen en esta lengua. Pero avanzando en esa ruta, fui descubriendo su enorme riqueza y complejidad, honrada por estudiosos que le dedicaron su tiempo desde la antigüedad. Esa fuente ayuda a profundizar nuestra propia mirada y nuestra labor concreta, armándonos de más diccionarios y libros de consulta de todo tipo.
–Expresaste que las traducciones al guaraní se leen poco. ¿Pensás que es un fenómeno particular o que se lee poco en guaraní en general?
–Creo que el público lector de textos en guaraní sigue siendo escaso, aunque se ha avanzado un tramo importante desde la oficialización de la lengua en 1992 y la conquista de otras herramientas importantes como la Ley de Lenguas en 2010. El Estado ha incorporado el guaraní en una medida todavía tímida y otros espacios de difusión muestran grandes ausencias todavía. Pero nos alienta que, en contrapartida, el guaraní está más presente en el arte, las comunicaciones y la publicidad, por ejemplo…
–¿Qué pensás que se puede hacer para impulsar la lectura en el idioma madre?
–Creo que se debe insistir en la tarea de difusión del guaraní, pero no me atrevo a dar recetas. Yo solo soy una cultora de la lengua que, con los años, voy descubriendo la inutilidad del plagueo por ciertas cosas. Me han dicho, por ejemplo, que las horas dedicadas al guaraní en la educación son mucho menores que las dedicadas al inglés… Todas las lenguas son respetables e importantes, pero si eso es cierto es una triste falta de comprensión del valor de nuestro ayvu ancestral.
UNOS LABIOS
Nunca playas más resbaladizas
nunca acantilados más subitáneos
nunca peldaños menos seguros
nunca grutas más dadas a cobijar serpientes
nunca ríos de más traicioneros vados
nunca lagunas de más fondo
nunca tembladerales más hábiles para tragar sus víctimas
Y un gemido los cierra para siempre jamás
y se llenan de tierra como una maceta oscura
y les crece en el centro la implacable respuesta de una raíz
Y sus gritos más largos convergen en la punta
de una brizna minúscula de verde.
TEMBE MIMI
Araka’eve yrembe’y isŷiva
yvytykytîmby sapy’agua
jajupiha pyrenda naimbaretéiva
yvykua oñembohupahápe mbói
yga ipy’ajoyvýva okeha
yga ipypukuetéva
tujukua omokôkuaáva tapicha
Ha pyahê ombotypáva umía tapiaite ĝuarâ
ha henyhêva yvýgui, ka’avo ryru hûicha
mbytépe okakuaáva mba’e rapo oporombohovái atâva
ha isapukái pukukuéra ojuajúva hakuahápe
tovyû ku’ikuemi rehe
…///…
UNA GRAN FUERZA RENOVADORA
Josefina Plá nació en las Islas Canarias, España, en 1903 y desde 1926, junto a su esposo, el artista paraguayo Andrés Campos Cervera –Julián de la Herrería– vivió en Paraguay. Falleció en Asunción el 11 de enero de 1999.
Cuenta una semblanza de la organización Kuña Róga de Encarnación: “Fue periodista, escritora, investigadora, poeta, escultora, pintora, dramaturga, artista plástica y una de las precursoras de la incursión de las mujeres en los espacios públicos en el Paraguay. A pesar de la marginación por parte de los círculos sociales conservadores y provincianos de Asunción de los años 20, Josefina Plá –dado su carácter de extranjera por sobre el de una mujer casada– se posicionó en la historia como una de las más grandes promotoras de la cultura paraguaya.
Innovadora, abierta y creativa, Josefina trajo junto con la modernidad un distintivo sello femenino al arte y a la literatura paraguaya del siglo XX. Guió a varias generaciones de escritores y artistas como una referente del movimiento literario renovador y marcó un hito en la cultura nacional, en la investigación de la historia social, poética, en la crítica literaria, en la pintura y cerámica. También fue la primera redactora de un diario paraguayo, El Orden, por eso se le considera pionera del periodismo femenino.
Josefina, en calidad de referente intelectual, se refirió al “olvido” de la obra de Serafina Dávalos como “un crimen de lesa patria” y en uno de sus artículos, titulado “Leyendo a Serafina Dávalos”, Josefina señala que “podemos dar por sentado que a Serafina se la respetó, pero no se le reconoció su auténtica dimensión en el pensamiento de la época”. Desde su trabajo de crítica literaria, promocionó y divulgó las obras de otras poetisas, cuentistas y novelistas paraguayas.
Josefina es la gigante femenina de la cultura, equiparable sin lugar a dudas a la de Augusto Roa Bastos. Fue doctora honoris causa de la Universidad Nacional; fue miembro de las Academias Paraguayas de la Historia y de la Lengua Española y recibió homenajes de los círculos culturales y literarios del Paraguay y del exterior. Fue distinguida con la Medalla de Oro del Bicentenario de Estados Unidos de América en 1976 y la de Bellas Artes de España en 1995 y otros reconocimientos.
Su voz fue grabada en la Embajada de los Estados Unidos en Asunción en 1983 y actualmente puede ser escuchada online, leyendo cuentos y poemas como parte del acervo de la Biblioteca del Congreso en Washington DC”, concluye.

