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Marian Santacruz, oriunda de Ciudad del Este, lleva una década radicada en el Viejo Continente, donde se formó y desarrolló su pasión por el comercio. Ahora celebra tener a su cargo una tienda en la ciudad francesa de Rodez y sueña con traer la franquicia a nuestro país.

“Para mí es un orgullo enorme formar parte de esta historia. Yo vengo de Paraguay, llegué a Francia sin experiencia y sin conocer a nadie. Hoy, al ver que mi negocio está creciendo, que la gente me apoya, que tengo clientes fieles que confían en mí y en mi trabajo. Sinceramente, es algo que me emociona muchísimo.

También siento mucho orgullo porque, de alguna manera, estoy representando a Paraguay acá en Francia”, dice Marian Santacruz, una joven compatriota que lleva nueve años trabajando y estudiando en Francia, y ahora tiene a su cargo una tienda que franquicia una marca italiana de renombre internacional.

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“La verdad es que yo empecé desde muy abajo, sin experiencia y sin conocer realmente el mundo del comercio. Comencé haciendo una pasantía de 15 días. Y durante esa pasantía fue que me di cuenta de que me gustaba muchísimo el comercio, el contacto con la gente y la relación con los clientes”, agregó.

Marian es originaria de Ciudad del Este. En 2014 llegó por primera vez a Francia como parte de un intercambio cultural con el Rotary Club, una experiencia que sin saberlo marcaría su vida. Después de aquel primer viaje volvió al país para terminar sus estudios secundarios. Aquel año en el extranjero le dieron una nueva mirada de la vida y un francés fluido.

Le tocó conocer otros países posteriormente, pero, según confiesa, eligió aquel primer amor como su lugar en el mundo, específicamente la ciudad de Rodez. Ahora tiene una tienda que es franquicia de una reconocida marca de prendas en Europa y comparte su experiencia como migrante.

“Una vez que empecé a trabajar, decidí estudiar para poder convertirme algún día en mánager y para saber administrar una tienda. Mientras estudiaba, también trabajaba al mismo tiempo y eso me permitió crecer profesionalmente, porque pasé por todas las etapas dentro de la tienda. Empecé como pasante, después fui vendedora, luego encargada y hoy en día tengo el orgullo de ser la gerente de la tienda”, comentó Santacruz, quien se recibió de licenciada en Gestión y Administración de Empresas.

ADAPTACIÓN

Para Marian, el desafío de dejar el Paraguay tuvo un costo. La distancia de la familia y los amigos, añorar las costumbres como la comida.

“El mayor aprendizaje que me dejó vivir en el extranjero fue la capacidad de adaptación. Tuve que integrarme a una nueva cultura, conocer nuevas costumbres y relacionarme con personas con formas de pensar diferentes.

Esta experiencia también me ayudó a desarrollar una gran autonomía e independencia, ya que al estar lejos de mi familia aprendí a confiar en mí misma, a tomar decisiones por mi cuenta y a encontrar soluciones a los desafíos del día a día”, señaló.

Su elección de lugar fue clara, la ciudad de Rodez, ubicada en el sur de Francia, a dos horas de Toulouse. Un lugar tranquilo y seguro, con medios de transporte gratis y apoyo al comercio. “En Rodez hay una hermosa catedral que tiene más de 800 años y atrae muchos turistas en verano”, comentó.

Marian dice que se la distingue, entre otros aspectos, por su acento paraguayo. Eso la hace diferente cuando habla francés y ella siente que esa forma de hablar que aprendió sin darse cuenta, como mucho de lo que la sigue definiendo, forma parte de su personalidad.

“También me dicen a menudo que siempre estoy sonriendo. Incluso algunos clientes me preguntan cómo hago para mantener siempre esa actitud positiva.

Y la verdad es que no tengo una respuesta concreta, pero creo que es algo muy natural en mí y también forma parte de nuestra cultura paraguaya: somos personas sociables, cercanas y acostumbradas a mantener una actitud positiva”, agregó.

PASIÓN

El proceso de ser trabajadora de la tienda y tenerla ahora a su nombre es, como ella misma lo refiere, la cosecha de una travesía marcada por la pasión en lo que hace y el compromiso con un objetivo.

“Veo mi tienda más desde el punto de vista comercial que desde el de la moda. Mi principal misión es hacer vivir la tienda a diario: recibir a los clientes, asesorarlos, fidelizarlos y crear una relación de confianza con ellos. La moda es importante, pero para mí lo más importante es la experiencia del cliente y el desarrollo comercial de la tienda”, señaló.

Marian se ve creciendo profesionalmente dentro de la empresa en los próximos años y contribuyendo a su desarrollo. Por ello, su meta es expandir la tienda, tener un lugar más grande y, por qué no, en algún momento traer la representación de la marc

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