El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) adjudicó fondos al proyecto de investigación “A 160 años de Curupayty. Un estudio histórico, arqueológico y socio ambiental del campo de batalla”. El objetivo del trabajo es contribuir, mediante un abordaje interdisciplinario, a una comprensión precisa e integral de la batalla de Curupayty como un proceso histórico, social y ambiental.
- Por Jimmi Peralta
- Fotos Gentileza
La selección del proyecto se da en el marco de la Convocatoria 2024 de proyectos de Investigación y Desarrollo (I+D) y contará con el financiamiento del programa Prociencia, con el respaldo del Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investigación (FEEI).
La ejecución está a cargo de la Universidad Nacional de Pilar (UNP) como institución proponente, en cooperación internacional con el Instituto de Investigaciones Geohistóricas (IIGHI), entidad dependiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) de la República Argentina.
La batalla de Curupayty se desarrolló el 22 de setiembre de 1866 en el marco de la guerra contra la Triple Alianza. La localidad se ubica a orillas del río Paraguay, en el departamento de Ñeembucú. El abordaje de la investigación incluye una dimensión historiográfica, una dimensión arqueológica y una dimensión socioambiental.
La directora del proyecto será la magíster Tania Inocencia Riveros Montiel (UNP), mientras que la investigadora principal será la magíster Viviana Paglialunga (UNP), quien compartió con La Nación/Nación Media algunos detalles del proyecto.
–¿Cuál es la motivación que los llevó a proponer este trabajo?
–En este 2026 se conmemoran los 160 años de una de las batallas más instaladas en la memoria histórica de la guerra contra la Triple Alianza: la batalla de Curupayty. Punto de inflexión en el desarrollo bélico de la fase defensiva, en esta batalla confluyen las fuerzas aliadas de las tres banderas contra las fuerzas paraguayas en un mismo sitio. Los resultados de este enfrentamiento de dimensiones excepcionales proyectaron en su propio tiempo histórico un escenario bélico que traspasó largamente las fronteras de los países enfrentados. La Universidad Nacional de Pilar está fuertemente comprometida con la historia y con las huellas visibles en la identidad cultural de los habitantes del departamento del Ñeembucú, espacio geográfico convertido en bastión de defensa. Tres de los cinco años que duró la contienda se desarrollaron en el departamento del Ñeembucú.
Por esta razón, este proyecto de investigación titulado “A 160 años de Curupayty. Un estudio histórico, arqueológico y socioambiental del campo de batalla” fue presentado en el marco de la Convocatoria 2024 de proyectos de Investigación y Desarrollo (I+D) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
VINCULACIÓN INTERNACIONAL
–¿Cómo se da la vinculación con instituciones académicas de Argentina?
–La UNP cuenta con una amplia trayectoria de vinculación internacional en el marco de la política de internacionalización, con la cual se busca estrechar en forma sostenida relaciones recíprocas que coadyuven al crecimiento de la educación superior universitaria. En lo que respecta al actual proyecto, la asociatividad entre el Instituto de Investigaciones Geohistóricas (IIGHI) y la Universidad Nacional de Pilar (UNP) en la postulación del proyecto al Conacyt se fundamenta en la complementariedad de capacidades y conocimientos entre ambas instituciones.
–¿Qué roles irá asumiendo en el proceso cada institución?
–La ejecución del proyecto está a cargo de la Universidad Nacional de Pilar (UNP) como institución proponente, en un esquema de cooperación internacional con el Instituto de Investigaciones Geohistóricas (IIGHI), entidad dependiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) de la República Argentina. El IIGHI, con su experiencia en estudios históricos, arqueológicos y socioambientales, aporta un equipo de investigadores especializados en la reconstrucción de procesos históricos, análisis territorial y documentación de sitios patrimoniales. Por su parte, la UNP cuenta con una producción académica importante en el eje de investigación de identidad histórica, con numerosos trabajos de abordaje histórico y antropológico, a los que se suman varios trabajos de extensión con la comunidad y contribuye con su conocimiento del contexto local, su capacidad de gestión territorial y su vínculo con las comunidades de Ñeembucú. Este enfoque integral permitirámanejar información relevante, facilitando la articulación con actores locales y asegurando la aplicabilidad de los resultados en la valorización del patrimonio histórico y natural del campo de batalla de Curupayty.
–¿Cuáles serían las dimensiones abordadas en el proceso de investigación?
–Son tres las dimensiones que se abordarán en el desarrollo del proyecto. Por un lado, la dimensión histórica, para analizar fuentes diversas, conocidas o inéditas sobre la batalla, incluyendo nombres, descripciones y mapas que darán, además del soporte teórico, las herramientas necesarias para el inicio de los trabajos de campo. Posteriormente, la dimensión arqueológica, en la que se realizará una delimitación precisa del espacio geográfico del sitio, identificando y caracterizando las estructuras defensivas y vestigios materiales terrestres con el apoyo de tecnología avanzada. Por último, desde la dimensión de la biología de la conservación, abordando el estudio de las modificaciones del ecosistema a causa de las intensas actividades antrópicas de la guerra, donde se evaluará no solo el impacto, sino que también el nivel de resiliencia y recuperación ambiental actual de la biota en la región.
ARTICULACIÓN INTERDISCIPLINARIA
–¿Cómo se realizará la división del trabajo o la integración de los equipos?
–Una de las principales innovaciones del proyecto es la colaboración entre investigadores de dos de los países protagonistas de la contienda, Paraguay y Argentina. Este estudio binacional se complementa con una articulación interdisciplinaria, dado que especialistas en historia, arqueología y biología analizarán el campo de batalla. Los historiadores se acercarán a las expectativas y la experiencia de combate plasmadas en diversas fuentes primarias producidas por protagonistas de ambos bandos, enfocada específicamente al campo de batalla. La arqueología se enfocará en el lugar de enfrentamiento, entendido hoy como un sitio arqueológico-histórico de relevancia patrimonial, para comprender sus límites, caracterizar y analizar los elementos antrópicos y no antrópicos del paisaje y reconstruir la dinámica del enfrentamiento. Finalmente, la biología de la conservación se centrará en estudiar las modificaciones del paisaje causadas por los movimientos de tierra debido a la intensa actividad humana llevada a cabo tanto en los momentos de la preparación de la defensa como por las acciones posteriores desarrolladas durante el enfrentamiento, agregando información escasamente contemplada en los enfoques científicos sobre las guerras.
–¿Qué antecedentes relevantes se tienen en trabajos binacionales así que con financiamiento estatal junten académicos de países que formaron parte de una guerra?
–Existe ya hace unos años la tradición de encuentros o congresos de carácter internacional convocados en torno al tema de la Triple Alianza, con participación de investigadores de los países involucrados. Esto ha colaborado fuertemente en establecer vínculos internacionales que abrieron las puertas a este desafío de trabajar en forma conjunta en un mismo proyecto colaborativo. Es sin dudas un paso gigantesco en el crecimiento académico del abordaje de temas tan sensibles, en los que todos los participantes se ven afectados de una u otra manera. Trabajar en una comprensión más precisa del pasado es realmente una obligación. Creemos que, al menos en la región, es uno de los primeros trabajos de carácter binacional en el cual investigadores categorizados del Conacyt de Paraguay y del Conicet de Argentina aúnan esfuerzos en un proyecto así de ambicioso.
NUEVAS PREGUNTAS
–¿Cuáles son los antecedentes, archivos documentales e hipótesis que se plantean como puntos de partida en este trabajo?
–Tradicionalmente, la nueva historiografía de la guerra ha privilegiado aspectos identitarios, políticos y culturales, dejando de lado el conflicto bélico propiamente dicho y las experiencias táctico-territoriales de los combatientes en el terreno. El proyecto busca rescatar esas vivencias analizando fuentes primarias de todos los involucrados. La guerra contra la Triple Alianza cuenta sin dudas con una extensa historiografía nacional, regional e internacional. Sin embargo, el impacto de la guerra a nivel regional nos sigue interpelando con nuevas preguntas que nos dirigen a estudios que contemplen aspectos que se puedan abordar desde múltiples miradas. La justificación de este proyecto radica en introducir un enfoque novedoso, interdisciplinario y binacional para realizar nuevos aportes y cubrir tal vez algún vacío en el estudio de la Guerra Grande (1865-1870).
–¿Qué aportes se pueden esperar de este proyecto?
–Además del fortalecimiento de la cooperación académica binacional, se espera que esta asociatividad genere resultados concretos, tales como la producción de nuevos conocimientos sobre la batalla de Curupayty, la identificación de vestigios arqueológicos, la elaboración de publicaciones científicas y la formulación de estrategias de preservación y difusión del sitio como patrimonio histórico y cultural. Apunta también a preservar y poner en valor el campo de batalla como patrimonio histórico y natural, promoviendo la conciencia sobre su relevancia en la construcción de la identidad nacional y regional. Por otra parte, la difusión del conocimiento a la comunidad y la creación de materiales educativos fortalecerá la conexión entre la población y su historia, fomentando un sentido de pertenencia y valoración del patrimonio compartido. Así, el proyecto contribuye a una comprensión más profunda de la identidad histórica desde una perspectiva colaborativa e inclusiva.
–¿Cuál es el impacto que se espera generar en la comunidad?
–Hay un impacto directo en el desarrollo local a través del impulso del turismo cultural y patrimonial sostenible. La rigurosa delimitación científica y catalogación del sitio mediante tecnología avanzada (drones y sistemas de información geográfica) proveerá la base necesaria para diseñar lineamientos de políticas públicas que frenen el expolio descontrolado, promoviendo la conservación del lugar. Así también, la investigación se traducirá en herramientas prácticas para la dinamización turística del departamento de Ñeembucú, tales como el diseño de cartelería y señalética específica para el campo de batalla y la implementación de un sistema de libro de visitas (físico y digital) para enriquecer la experiencia de los recorridos, transformando el rescate de la memoria histórica en un motor de desarrollo comunitario y conciencia social.
PERFIL
Nombre: María Viviana
Apellido: Paglialunga
Trayectoria: Historiadora e investigadora categorizada por el Conacyt. Docente investigadora FCTA/UNP, investigadora categorizada del Conacyt. Miembro titular del Comité Paraguayo de Ciencias Históricas (CPCH). Miembro titular de la Sociedad Argentina de Investigación y Enseñanza en Historia de la Educación (SAIEHE).

