• Fotos: Cristóbal Núñez

En este “Expresso” a pura música y poesía, Augusto dos Santos recibe a Los del Boulevard, una popular agrupación paraguaya tributo al cantautor español Joaquín Sabina que pronto cumplirá 18 años en la escena. Asimismo, el experto en seguridad Carlos Capurro y el filósofo José Manuel Silvero, dos sabineros confesos, al igual que el anfitrión, reflexionan sobre el legado musical del que quizá sea el artista europeo más cercano a Latinoamérica.

–Hay un reconocimiento a lo bien que suena Los del Boulevard, que está muy presente en la opinión de la gente. ¿Cuántos años llevan juntos?

–LDB: Hace 17 años. Este noviembre cumplimos 18.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

–En orden de aparición, podrías presentar a tus compañeros. O sea, quién apareció primero en la banda y cómo vino después.

–LDB: No hay como un orden. Pero somos José López en la batería, Lolo Morales en la primera guitarra, armónica, voces; Guti Areco bajo, voces; Marito Mieres en el teclado, Gabriel Espínola en la voz.

–¿Qué emociones y satisfacciones cosecharon en todo este tiempo con ser cultores de Sabina?

–LDB: Hay demasiadas cosas. Hay noviazgos, matrimonios, hijos, divorcios. Demasiadas cosas, por lo general lindas. Y las feas hay que obviar (risas).

–¿Por qué se es sabinero, Carlos?

–CP: Ser sabinero tiene que ver con qué es para mí Sabina. Sabina para mí es la banda de sonido de mi vida y creo que la banda de sonido de todos, porque creo que hay más que menos que se ha identificado en algún momento con alguna letra de Sabina, ya sea de su faceta de noctámbulo, ya sea esa faceta más introspectiva, ya sea esa faceta de despedida. Y, por otro lado, Sabina también es un refugio para el sabinero, es el lugar feliz. Aunque Sabina nos dice en una canción “al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”, creo que todos terminamos volviendo ahí.

–Claro, porque además es lo prohibido, ¿no?

–CP: Exacto. Es lo que nos gusta, Es el lugar donde somos felices. Y cuando eso se comparte en comunidad, se disfruta el triple, el quíntuple.

EL SER ARTÍSTICO

–En su caso, ¿don Manu?

–JS: Para mí Sabina es un artista. Y tengo que explicar brevemente que artista es aquel que instituye un modo de ser, de estar en el mundo. Y el artista puede ser poeta, puede ser guitarrista, pero artista como tal en su conjunto son muy pocos. Y para mí Sabina reúne todas las condiciones como para llevar esa etiqueta de artista con mayúsculas. Él llega a mi vida en un momento en que yo estaba culminando la secundaria, que tenía muchas inquietudes artísticas y no sé por qué rápidamente asocio con Chaplin, quizás por el bombín y compañía, pero sobre todo por el perdedor exitoso. Chaplin es lo mismo y por el buen decir, valga la redundancia. Sabina es un cultor de la palabra, es un artesano de la palabra. Hay una construcción muy compleja, pero al mismo tiempo extremadamente dolorosa. Hay canciones que van de fracaso en fracaso, pero siempre con el ropaje de la ternura.

–¿Cuáles son los tres temas más pedidos por la gente en los shows?

–LDB: En este orden “Y sin embargo”, “19 días y 500 noches” y “Princesa”.

–¿El momento más emocionado?

–LDB: Arranca con “Peces de ciudad” y el epítome es “Y sin embargo”.

–Esta magia que tiene vuestra relación con los seguidores los volvió un grupo de culto en este tiempo.

–LDB: Cuando arrancamos la banda, le pusimos fecha de caducidad. Esto va a ser un año o dos máximo, pero fueron cinco y después llegamos a 10 y así. Algo que hago cada año en nuestro aniversario es pedir un fuerte aplauso para el integrante más importante de la banda que suele ser el público.

–¿Hubo también un cambio generacional en el público?

–LDB: Sí, sí, muchísimo


ENCUENTRO ENTRE GENERACIONES

–Y eso supone que Sabina no se quedó con nuestra generación, ¿no?

–CP: Hablar de sabinismo en Paraguay es decir Los del Boulevard. Ellos crearon una comunidad, ellos tuvieron ese poder de juntarle a fans que estaban por todos lados de diferentes generaciones, que escuchaban a Sabina, que se juntaban en grupos de amigos, en convertir en algo de masa. Yo soy seguidor de Sabina desde hace bastante tiempo, pero las veces que voy a los conciertos de ellos son caras nuevas y son cada vez caras más jóvenes. Y eso es algo que no tiene precio porque mantiene esa llama viva. Entonces, yo creo que es un aglutinador.

–Capaz que sea porque la filosofía de sus canciones tiene vigencia para todas las generaciones.

–JS: Claro. La condición humana. Yo creo que es un derecho humano escuchar buena música, con músicos que verdaderamente aman lo que hacen, con instrumentos bien afinados, con la solvencia de una banda como lo demuestran ellos siempre y además disfrutar de buena poesía. Porque finalmente la poesía tiene esa magia que te mueve y te conmueve. En la ciudad ideal de Platón, los poetas no tienen cabida, son expulsados. Porque Platón sabía que los poetas pueden mover masas, porque la poesía llega ahí donde el poder convencional no llega. Y el poder convencional no tiene la eficiencia que puede llegar a tener una poesía. Por eso muchos poetas han sufrido exilios, han sido perseguidos. Entonces uno dice ¿pero por qué se le lleva preso a un fulano que lo único que hizo fue escribir poesías? Una buena letra moviliza.

–CP: De hecho, en “Peces de ciudad” Sabina menciona “en la fatua Nueva York da más sombra que los limoneros la estatua de la libertad”. El limonero es donde fue fusilado (Federico) García Lorca.

–Ustedes son casi la única banda sabinera acá, ¿no?

–LDB: Creo que sí. Es el momento indicado para acordarnos de un grupo que estaba antes de nosotros, que básicamente nos fue mostrando el camino. Los Viceversa. Le mandamos un fuerte abrazo. No es que dejaron el camino del sabinismo, sino que básicamente nosotros heredamos ese camino. Y tenemos que hacer justicia porque ellos venían con una fuerte racha y entramos nosotros con ellos a intentar compartir el camino y nos dejaron el camino a nosotros.

ETAPA CREATIVA

–Y ustedes tuvieron un año, creo que durante la pandemia, en el que editaron dos canciones. ¿Cómo fue eso?

–LDB: Y creo que la etapa creativa de todos fue la pandemia. Grabamos un tema a cuotas. La letra es de Jessica Maciel. Más bien fue un experimento a nuestro entender de cómo funcionaba a nivel local el tema de la producción musical. Gracias a eso tuvimos oportunidad de trabajar con gente importante en estudios, con buenos equipos. Y también utilizamos la experiencia de crecimiento y de entender. Es algo que probablemente esté en pausa hoy, pero en algún momento sabemos que vamos a volver ahí.

–Qué importante es cómo la gente va alineándose con preferencias en el mundo de la música, ¿no?

–CP: A mí me gusta dividir la obra de Sabina en cuatro etapas y un cisne negro. Las cuatro etapas son la del trovador, la del cantautor, después está la etapa del contador de historias, ¿verdad? Donde creo que es la cual en la que todos nos enganchamos con él. Esas historias que él nos cuenta de cuando le asaltan, le roban el reloj, etcétera, “Y nos dieron las 10”. Después de eso viene el cine negro, que es donde él se entiende de su equipo habitual, le entrega toda la producción a Alejo Stivel y sacan “19 días y 500 noches”, que es algo totalmente único en la carrera de Sabina. Mucha gente dice que es su obra cumbre. Luego tenemos la etapa Sabina íntimo, que es el Sabina posdepresión, post ictus cerebral, en donde escribe “Alivio de luto” y Sabina se desnuda. Esa etapa estuvo muy influenciada por escritores, García Montero, Almudena Grande, Benjamín Prado. Y nos cuenta muchas cosas como diciéndonos “esto no era verdad, esto sí es verdad, toma esto, no tomes aquello”. Después tenemos la etapa que yo le llamo del legado, donde él busca que esa semilla perdure y elige un heredero. Y en este caso es Leyva.

–JS: Quería mencionar la importancia de América Latina en la vida de Sabina, en todos los sentidos, desde sus primeras canciones de Atahualpa, que los grabó, y la compañía de Jimena. Entonces, yo creo que América Latina ha sido una instancia decisiva. Y su amor por creadores latinoamericanos. Lo de Chabela, por ejemplo, lo de México, lo de la Argentina, y en tantísimos lugares donde Sabina es verdaderamente único. Eso es digno de destacar.

APRENDIZAJE

–¿Qué hay en el 2026 por delante

–LDB: Cumplimos 18 años. Mayoría de la edad. Nos tiene todavía muy complicado. Primero vino lo de Pancho Varona. Fue un momento muy fuerte. Compartir con ese tipo de gente. El aprendizaje más importante que tuvimos era compartir con gente que con grandes estadios, con giras interminables, que venga y te diga “están haciendo bien las cosas”. Al año siguiente, en nuestro aniversario tuvimos la compañía de grandes artistas que nos acompañaron esa noche. Y este año estamos diciendo cómo hacemos. Por ahí salimos a tocar desnudos. No sabemos todavía qué...

–¿Qué es lo más importante que les quedó de esa visita?

–LDB: Muchísimas cosas. Entre tantas cosas que pasamos, que hablamos, que charlamos, que compartimos, la única que podría sintetizar todo esto es que nos dijo “disfruten lo que hacen. Sigan haciendo, sigan disfrutando que esto es diversión”. Ya había terminado su participación y volvió de nuevo a terminar el concierto con nosotros. Ahí nos demostró creo que sí estábamos haciendo bien las cosas. Y aparte también esa cuota de humildad que el tipo también nos enseñó a tener.

–Chicos, gracias por esta noche maravillosa. Los esperábamos hace mucho tiempo, nos emocionamos y por fin se dio. Nos vamos como ustedes digan.

–LDB: Fue en un pueblo con mar, una noche después de un concierto…

Bueno, aguante Sabina y hasta pronto.

Déjanos tus comentarios en Voiz