- Jimmi Peralta
- Fotos: Archivo / Gentileza
El Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (Unesco IESALC) dio a conocer el pasado 12 de mayo su primer “Informe sobre tendencias mundiales de la educación superior”. El documento se nutre del Observatorio de Políticas de Educación Superior de la Unesco, que integra estadísticas de casi 150 países y más de 40 indicadores políticos comparables a nivel mundial.
El documento aborda cuestiones generales como la matriculación y el financiamiento, así como la inclusión, equidad, movilidad y actualización en el ámbito de la educación superior a nivel global.
Uno de los datos más resaltantes del informe es el aumento de la matriculación universitaria global, que de 100 millones en 2000 pasó a 263 millones. El aumento es considerable, pero entraría en conflicto con el nivel de financiamiento que tiene ese crecimiento, solo 0,8 % del PIB mundial, lo que obliga a preguntarse si la democratización del acceso no estaría obligando a bajar la calidad.
“Los factores que se tuvieron en cuenta para la creciente matriculación son la demanda estudiantil: mayor aspiración social: percepción de la educación superior como vía de movilidad social y necesidad de competencias digitales; la oferta institucional: proliferación de universidades privadas (en América Latina representan casi el 50 % de la matrícula), políticas de expansión y reducción de costos; globalización y movilidad: más convenios internacionales y programas de intercambio”, comparte su lectura de los datos desde Paraguay el Dr. Jorge García Riart, miembro del CONEC (Consejo Nacional de Educación y Ciencias)/CONES (Consejo Nacional de Educación Superior), 2023-2026.
Por su parte, en ese mismo marco, el viceministro de Educación Superior, Dr. Hermenegildo Cohene, señala que el “desafío actual ya no es solo cuantitativo, sino de sostenibilidad cualitativa, equidad e inserción en el escenario global”.
Según explica, en Paraguay se busca actualmente desarrollar un plan estratégico integral, de modo de converger acciones interinstitucionales del CONES, el MEC, la ANEAES, el CONEC, las asociaciones de universidades y el Consejo de Rectores.
LA BRECHA
El reporte de Unesco ejemplifica escenarios dispares, tanto por regiones del mundo, así como dentro mismo de las regiones, marcadas por el tamaño de la economía y las diferencias sociales.
“Las brechas persisten. A pesar de todo, las brechas o desigualdades sociales persisten comparativamente. En Europa y Norteamérica, el 80 % de la población en edad de acceder a la educación superior está matriculada frente a solo 9 % en África subsahariana. Y con respecto a la brecha digital, un tercio de la población mundial no tiene internet”, resume el Dr. García Riart.
También el informe constata que existe una brecha de género. Si bien la matriculación femenina es actualmente la mayoritaria en el ámbito de la educación superior, la docencia es ocupada por poco menos de la mitad de ellas, en tanto que en los doctorados la presencia es aún menor. Finalmente, los espacios de decisión dentro de la academia es solo para 1 de cada 4 cargos, lo que plantea una cuestión importante a tener en cuenta.
DESDE PARAGUAY
Los datos globales de Unesco, como en toda construcción de promedios, pueden sobrevalorar e infravalorar algunos denominadores particulares de cada país. Por ejemplo, el índice de graduación en el mundo según el reporte es del 27 %, mientras que en Paraguay el número llegaría al 8,4 %.
“El 80 % de la oferta institucional es de gestión privada. Sin embargo, no tenemos aún datos consolidados de matriculación total en las universidades. El crecimiento de la matrícula en los últimos años podría haberse incrementado por criterio de movilidad social y por la expansión de la oferta institucional (nuevas carreras, nuevas universidades). Pero hay que tener cuidado con los números”, explica García Riart.
De su lado, Cohene pondera que el reporte de la Unesco destaca que Paraguay posee un marco de créditos académicos formalmente regulado por ley.
“A través de nuestras relaciones internacionales y por medio de programas concretos como Modespar, estamos rediseñando activamente el sistema de créditos académicos para las instituciones de educación superior del país. El objetivo central es que este marco normativo sea un puente de flexibilidad y no una traba burocrática, migrando hacia un modelo basado en competencias y centrado en el estudiante, lo que garantizará que los títulos de nuestros jóvenes tengan validez internacional y permitan una movilidad real ante las exigencias de la globalización”, explica el Dr. Cohene.
IA Y MOVILIDAD
El informe da cuenta de que la inteligencia artificial y la digitalización son una oportunidad y un riesgo al mismo tiempo. Apenas uno de cada cinco universidades tiene políticas formales sobre IA. En Iberoamérica, países como Colombia, Argentina y Brasil lideran programas de IA, mientras que otros como Perú, Venezuela y El Salvador avanzan lentamente.
Además, el reporte destaca que en América Latina la movilidad intrarregional creció al 43 %. La movilidad estudiantil y académica es desplazamiento temporal de estudiantes, docentes o investigadores desde su institución de origen hacia otra universidad nacional o extranjera, y se la concibe como una herramienta que enriquece las comunidades académicas, fomenta la comprensión intercultural, avanza la investigación colaborativa y construye conexiones duraderas entre sociedades.
En ese sentido, la confianza institucional cumple un rol fundamental y se estima que 7,3 millones de estudiantes se encuentran en movilidad académica.
“La reputación o la confianza social con respecto a las universidades en el país ha decrecido notablemente por hechos de corrupción de público conocimiento, lo que nos lleva a pensar que el ‘costo’ de la movilidad social es proporcional al ‘ascenso político’. Como la Unesco y otras iniciativas regionales han insistido en varios documentos o informes, es necesario reforzar la responsabilidad social universitaria y la interdisciplinariedad”, comenta García.
El objetivo principal de este primer reporte de la Unesco es trasladar el foco de los simples números a los patrones profundos que están moldeando el sector. Es así que busca fomentar el diálogo político, apoyar procesos de reforma y alinear la educación superior hacia la calidad, la equidad y la inclusión.

