• Jimmi Peralta
  • Fotos: Néstor Soto

La Dra. Romi Alcaraz, jefa del Centro Productor de Sangre y Terapia Celular (CPSyTC), comparte con La Nación/Nación Media datos y resultados del presente de este espacio de vanguardia de la medicina paraguaya que combina tecnología de punta, un equipo humano altamente especializado y la conciencia ciudadana de que la donación salva vidas.

“En el escenario previo, recibíamos a unos 14.000 donantes anuales; hoy, gracias a este nuevo paradigma de atención, abrimos nuestras puertas a más de 26.000 donantes de todo el territorio nacional. Este salto no es solo estadístico; es el resultado de haber construido un espacio donde donar es una experiencia digna, segura y marcada por la calidez, devolviéndole al ciudadano la confianza en un sistema que lo valora. Para nosotros, el donante y el paciente son los dos corazones que hacen latir a esta institución, y ambos merecen el mismo nivel de cuidado”, explica la Dra. Romi Alcaraz, jefa del CPSyTC del Instituto de Previsión Social (IPS), que logró un reconocimiento a nivel internacional por la calidad de la producción.

El Centro, inaugurado en 2021, nace de un proyecto gestado en 2017, que se planteó como objetivo estratégico ofrecer un servicio de nivel internacional. Hoy, con un edificio de 1.591 m², equipos de última generación únicos en el país y 130 profesionales llevando adelante la hazaña de intermediar con ciencia el noble acto de donar vida fluida de unos para otros, el CPSyTC comienza a recoger reconocimientos por su labor.

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Dra. Romi Alcaraz, jefa del CPSyTC

“El Centro Productor de Sangre y Terapia Celular es el núcleo estratégico del IPS donde gestionamos, bajo los más altos estándares, la seguridad y disponibilidad de la sangre y sus derivados. Es un servicio de alta complejidad cuya misión fundamental es garantizar la provisión de sangre segura y oportuna, abarcando desde la promoción de la donación voluntaria hasta la producción de componentes vitales y terapias avanzadas con células progenitoras hematopoyéticas”, explica Alcaraz.

RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL

El Centro recibió el Primer Premio Iberoamericano (GCIAMT 2025) al Mejor Trabajo Científico en el Congreso del Grupo Cooperativo Iberoamericano de Medicina Transfusional.

“Competimos con los centros más avanzados de la región y fuimos galardonados por un estudio profundo que evidenció el impacto crítico de la tecnología NAT en la seguridad transfusional. No es solo un premio a la tecnología, es un reconocimiento a nuestra capacidad de generar evidencia científica para proteger a la gente”, explicó la profesional.

Además, la Sociedad Internacional de Transfusión de Sangre (ISBT) destacó nuestro sistema de trabajo llevado adelante por el centro en su revista global Transfusion Today, citándola como un ejemplo de gestión y vanguardia para la comunidad científica mundial.

ENTRE EL DONANTE Y EL PACIENTE

El Centro pone ciencia, calidad y calidez entre la voluntad del donante y la recepción segura del paciente. La sangre es recogida en una bolsa, pero para su utilización debe ser fraccionada en sus componentes principales (glóbulos rojos, plasma y plaquetas). Es decir, una donación llegará finalmente a tres pacientes.

“En nuestros laboratorios aplicamos la combinación perfecta entre tecnología y factor humano. Por un lado, realizamos los estudios inmunohematológicos del donante para analizar su perfil y buscar la ‘pareja perfecta’ para el paciente receptor. Por otro lado, buscando descartar cualquier infección transmisible a través del tamizaje serológico tradicional y la avanzada tecnología NAT”, detalla la profesional.

La sangre es recogida en una bolsa, pero para su utilización debe ser fraccionada en sus componentes principales (glóbulos rojos, plasma y plaquetas)

Antes de su entrega, la sangre es “blindada”, ya sea por filtración o por irradiación avanzada, para los pacientes más frágiles. Para eso, el Centro cuenta con el único irradiador de sangre del país, que permite proteger a los pacientes más vulnerables, como bebés prematuros y pacientes oncológicos, evitando complicaciones postransfusionales que pueden ser fatales.

La trazabilidad de la donación es fundamental y realizada de manera tecnológica; en casos de infecciones las muestras son descartadas. “Si en los estudios previos hallamos alguna infección, activamos inmediatamente nuestra consejería epidemiológica para contener, acompañar y guiar al donante hacia su tratamiento médico oportuno”, agregó.

Si bien gran parte de las donaciones terminan siendo administradas a pacientes internados, también en su Hospital Día realizan transfusiones para pacientes ambulatorios.

“También lideramos el futuro de la medicina: la colecta de células progenitoras hematopoyéticas (CPH) para trasplantes de médula ósea, aplicamos la citometría de flujo, una tecnología que nos permite realizar los controles de calidad con precisión quirúrgica. Además, desarrollamos tratamientos personalizados como el suero autólogo, devolviendo calidad de vida a través de procesos científicos de élite”, explicó.

Dra. Soledad Iriarte Cruz, Dr. Ariel Sánchez y Dra. María Luján Melgarejo, especialistas del Centro

MÁS DONANTES

La producción de sangre demuestra una gran mejoría técnica, de eficiencia y también de ampliación en el universo de donantes dentro del IPS. Sin embargo, sigue siendo un pendiente importante aumentar la conciencia sobre el insustituible aporte que realiza el donante al poner el brazo para dar vida a otras personas, muchas de ellas compatriotas que nunca conocerán en su vida, pero de quienes también podrían recibir en algún momento sangre.

“Yo quiero hacer una invitación a la gente a ser parte de una transformación histórica. Nuestro mayor orgullo es la evolución silenciosa, pasamos de 33 donantes voluntarios en todo el año 2017 a casi 4.000 en 2025. Es un salto que nos llena de esperanza, pero también nos obliga a ser absolutamente francos con la ciudadanía: la ciencia aún no logra fabricar sangre”, puntualiza la doctora.

La mayor parte de las donaciones se hacen con la aclaración clásica de “es para tal paciente”. Sin embargo, los donantes voluntarios lo hacen sin ningún tipo de conocimiento del beneficiado final.

“Podemos tener la infraestructura más avanzada de la región, laboratorios únicos y el máximo reconocimiento internacional, pero todas estas máquinas pierden su propósito si no hay un brazo solidario dispuesto a dar el primer paso. El donante es nuestro motor y el único que realmente da vida. Actualmente, tenemos la capacidad instalada y la tecnología para recibir a 50.000 donantes al año, pero hoy llegamos a 26.000. Tenemos la mitad del camino por recorrer y la mesa está servida para que cada paraguayo se sume a este milagro”, concluyó Alcaraz.

“Donar te da una satisfacción diferente”

La donante voluntaria Cintia Olmedo comentó su experiencia desde la camilla donde le estaban extrayendo sangre.

“El proyecto de donación empezó a través del trabajo donde estaba. Allí había campañas de donación de sangre y a partir de ahí es que me dije ‘cada año voy a donar’, y después también tuve gente conocida que necesitaba, pero ahora ya es de manera voluntaria”, explica desde la camilla, en pleno proceso de plasmaféresis, Cintia Olmedo (28), donante voluntaria del Centro de Producción de Sangre del IPS.

“Yo tuve un sobrino que falleció de cáncer y fue muy difícil conseguir sangre para él. Una enfermera me comentó este proceso de plasmaféresis”, señala al enumerar esta ocasión como la décima vez que donaba sangre.

Recostada en la camilla, aprieta una y otra vez con la mano derecha una pelota de goma mientras su sangre salía conectada a una máquina y volvía a ella, Cintia invitó a la gente a donar sangre.

“No duele, la donación es rápida, el hecho de donar te da una satisfacción diferente. Capaz para vos no sea una acción que requiera mucho, pero es muchísimo. Todos necesitamos de donantes, no sabés cuándo va a ser y es como un bucle, vos donás y vas a recibir después”, concluyó.

Cinthia Olmedo, donante voluntaria

Etiquetas: #donante#sangre

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