• Toni Roberto
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Este domingo, Toni Roberto evoca a grandes maestros de música que formaron a generaciones de artistas y hace un llamado a fomentar nuevas agrupaciones para cultivar el espíritu en esta era de la desconexión.

“¿Tenés fotos de archivo del coro del Ateneo?”, fue la pregunta que le hice al director del Ateneo Paraguayo, Manuel Martínez Domínguez. Eso sirvió para bucear en una charla por el pasado de una época histórica que ya fue, pero que queda en el recuerdo de viejas imágenes en blanco y negro del Coro Polifónico del Ateneo Paraguayo, que me llevó a recordarle a la profesora Isis Peyrallo de Bárcena Echeveste en las clases de música y coro.

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Una pieza de Verdi; un “Va Pensiero” o un “Pater Noster” y “Ave María” servían para viajar al pasado en aulas que también se convertían en clases de historia, a las que tuve el placer de participar.

LA PROFESORA DE LA CALLE ELIGIO AYALA

Recta, fina, elegante, culta, así era la profesora Bárcena Echeveste, aquella maestra uruguaya que llegara a Asunción hace muchas décadas, quien vivía sobre la calle Eligio Ayala casi Curupayty y que formara la legión de maestros extranjeros difusores de la música en el Paraguay, transmitiendo disciplina, sentido de pertenencia y amor por la música, convirtiendo su trabajo en un verdadero laboratorio de voces.

LAS VOCES PARA EL ESTRENO DE LA OBRA DE MORENO GONZÁLEZ

Antes, en los años 40, el creador del coro fue el músico y pedagogo Carlos Basterreix y de donde, en los años 50, Juan Carlos Moreno González, que crea la zarzuela paraguaya, selecciona voces del coro y alumnos del Ateneo para su estreno.

Esta agrupación no solo tuvo un papel artístico, sino también de valor social, promoviendo el encuentro ciudadano, tanto en los ensayos como en las multitudinarias representaciones de otros tiempos, en eventos de asociaciones como también en la iglesia, como lo comprueba la instantánea que hoy publicamos.

AMORES DE COROS

Justamente en aquellos encuentros de coros y de ensayos de Asunción surgieron amores o eternas amistades, como lo fue el de nuestra leyenda de los programas de televisión para niños Margarita Carrillo y su marido el violinista Silvio Rodríguez, que se conocieron en los ensayos del Perpetuo Socorro o ya a mediados de los años 90, el de Guadalupe Cacavelos y Abel Samaniego, en la iglesia Salvador del Mundo, que luego formaron matrimonio, integrantes de Cantarte, grupo coral que se encuentra a un año de cumplir sus bodas de plata.

Cantarte en sus inicios. Asunción, c. 2004

LOS COROS Y LO “FAST FOOD”

El camino sigue. Tal vez hoy los de las nuevas generaciones no tengan idea de lo que estamos hablando, pero en una era donde estamos “tan cerca, pero tan lejos”, tan desconectados, se tendría que promover nuevas agrupaciones corales, que nos unan, en cualquier lugar del Paraguay.

Es cierto, ya no está doña Isis de Bárcena o el maestro Juan Carlos Moreno González, pero quedan muchas voces, que conforman muchos coros que, sumados, pueden ayudar al pensamiento y al encuentro, más allá de la inmediatez en un mundo cada vez más “fast food”, donde reina el “vyrorei” y el encanto de competir por quién tiene más likes.

Etiquetas: #coros#canto

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