• Toni Roberto
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Toni Roberto ofrece este domingo un homenaje conmovedor al Dr. Fernando Speciale (1935-2026), un verdadero hombre renacentista del Paraguay. Durante su vida unió mundos que hoy parecen distantes: la rigurosidad de la veterinaria, la delicadeza de la orfebrería heredada de su padre italiano, y esa voz de barítono que, según cuentan, detenía el tiempo en las iglesias de Asunción.

Eran muchos sábados de los años 70. A la tardecita nos vestíamos de gala los vecinos para irnos a los casamientos de la zona: moñito con pantalón corto de casa Enca y zapatitos de Helvetia. ¿Era algún casamiento conocido? No, solamente era disfrutar de la privilegiada voz del barítono Fernando Speciale en algún encumbrado casamiento asunceno. Muchas veces, a dúo con Clotilde Balmelli, Judith Ocampos o Ana María Casamayouret. Las paredes de la Catedral, del San Francisco, del Perpetuo Socorro o del Cristo Rey se arropaban con estas increíbles voces de otras épocas.

LAS CLASES CON LA PRINCESA

Es la primera impresión al recordar a este gran paraguayo que partió hace unos días. Nuestras charlas me remontaban a épocas cuando me relataba sus clases de canto con la prestigiosa profesora rusa, la princesa Nadine de Tumanoff, en su mansión de la calle Cerro Corá casi Tacuarí, quien había venido a principio de los años 20, principalmente, escapando de la revolución bolchevique. “Siempre custodiada por un ex guardia imperial ruso”, decía siempre el barítono. Sus recuerdos de la Facultad de Veterinaria o las clases de orfebrería que le daba su padre, el reconocido joyero italiano Gregorio Speciale, que había llegado a Asunción en 1912, formando una generación de hijos y nietos joyeros; entre ellos los hermanos Pedro, Totó y Fernando.

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DIFUNDIÓ LA MÚSICA CLÁSICA

Fernando Speciale, un gran paraguayo poco conocido, estudió canto desde los 16 años con la distinguida princesa, quien además le daba las alhajas de su antigua opulencia para que le venda entre los joyeros prestigiosos de la época. Siguió estudiando a los 23 años con Sofía Mendoza, haciendo varias óperas y operetas, entre ellas “Molinos de viento”. Más adelante, ya a finales de la década del 50, llegó a la recién creada Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción como cantante principal, de la mano del maestro Remberto Giménez, haciendo una labor impresionante, llevando la música clásica a muchas ciudades del Paraguay, entre ellas Villarrica, Concepción y Encarnación.

Fernando Speciale con el barítono y traductor público Frank Samson. As., c. 1960

“GENERAL, YO NO PUEDO ACEPTAR SER DIRECTOR”

El gran músico contaba que el mismo general Stroessner le había ofrecido dirigir la OSCA, respondiéndole: “General, yo no puedo aceptar, ni quitarle el puesto a Florentín Giménez por su jerarquía de musicólogo, pero, antes que nada, porque es mi amigo”. Recordaba como si fuera ayer ese momento, donde le dijo no al hombre fuerte del Paraguay de entonces.

TEORÍA Y SOLFEO EN UNINORTE

Se dedicó a la enseñanza de música en universidades y prestigiosos colegios como el Internacional y el Cristo Rey. Siendo profesor de teoría y solfeo en la Universidad del Norte, casa donde formó muchos profesionales de la música y del ballet, que llevó luego a la creación de la afamada ópera de dicha casa de estudios universitarios.

VENDÍA ANILLOS CON UN AVE MARÍA

La multifacética vida del maestro Speciale empezó a los 7 años con su padre en la joyería familiar que quedaba en Oliva casi 14 de Mayo, donde ofertaban alianzas matrimoniales más una canción de Ave María como regalo para el día de la boda.

Becado a la Sorbona en los 70, llegando luego hasta el rango de viceministro de Agricultura y Ganadería, realizando una publicación sobre precariedad de la ganadería, la ocultación de datos y los consecuentes estragos de la fiebre aftosa, como motivo de la suspensión de la exportación de carne a los EE. UU., lo que le costó su remoción del cargo en esa difícil época. Paradójicamente, aquel manifiesto sirvió décadas después como estándar para volver a exportar carne al país del norte.

El Dr. Speciale dando un discurso en la Facultad de Veterinaria. San Lorenzo, c. 1975. Foto: propiedad de Natalia S. de Acevedo

DEFENSOR DEL BARRIO CRISTO REY

La diversidad de temas que trataba hizo que llegue hasta crear en su patio la “primera exposición de canes de barrio” en la década del 70 y a aportar datos urbanos, reclamando la independencia del barrio Cristo Rey del barrio Tacumbú, que le fuera arrebatada en 1976 por el reordenamiento y delimitación de la ciudad de Asunción.

Así es, estimados fieles lectores; pareciera imposible creer toda esta variedad de profesiones y actividades del Dr. Fernando Speciale. Es como un gran abanico de recuerdos donde nunca terminaremos de llevarnos sorpresas de este hombre que dejó un gran legado desde “el silencio de su canto”, en su eterna casa de la calle Segunda casi 14 de Mayo, en la ciudad y el barrio que lo vio nacer y crecer, en el ya lejano año 1935.

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