Las historias de superación de los compatriotas residentes en la península ibérica son una invitación a disfrutar de la inventiva echando mano a nuestro propio acervo cultural. Es sabido que la gastronomía paraguaya está conquistando lugares cada vez más importantes en la crítica especializada, por lo que los sabores nacionales gozan de gran aceptación en el extranjero.
Loren es el nombre del barcito que la compatriota Loren Vera tiene hace más de cinco años en un populoso barrio de Barcelona. Hace 17 años tomó la decisión de ir a España en busca de un mejor porvenir. Como casi todos, hizo de todo desde que llegó, pero nunca perdió de vista el anhelado objetivo de tener un local gastronómico. “Mi sueño siempre fue tener un restaurante de comida paraguaya y lo conseguí, hace más de cinco años tengo mi localcito”, dice orgullosa.
Se trata de un restobar que ya se convirtió en punto de encuentro para la colectividad paraguaya en Barcelona y alrededores. Ya sea entre semana o fines de semana, siempre hay compatriotas disfrutando de comidas que les acercan un poquito a su tierra. “Lo más popular es nuestro mbeju, también se pide mucho nuestro vorivori, así como el chipa guasu, la sopa paraguaya, además de ñoquis o tallarín con el popular estofado bien a lo paraguayo”, relata sobre la lista de platos más requeridos del menú.
Con el paso del tiempo, cada vez es más fácil acceder a todos los ingredientes necesarios para elaborar comidas típicas de nuestro país. Si bien el sabor no sabe exactamente igual que estando en el país, se acerca bastante. Cuando no está trabajando en el restaurante, también se dedica al catering con los populares bocaditos con sello paraguayo como las empanaditas, sandwichitos de jamón y queso, de milanesa, trozos de chipa guasu y sopa paraguaya.
UNA DIFÍCIL DECISIÓN
A nivel personal, Loren debió tomar la difícil decisión de migrar cuando sus hijos eran muy pequeños aún. “Yo vine sola y trabajé de interna en una casa, recién al año pude traer a mi hija de 3 y mi hijo de 5 añitos en aquel entonces. Fue muy difícil en ese momento, pero hoy ya están conmigo y trabajamos todos juntos en el restaurante”, afirma. Ellos son su sostén para aguantar el techaga’u hacia el Paraguay, ya que acá siguen estando sus padres, hoy ya adultos mayores.
La añoranza de los amigos, de sentarse a la mesa y charlar por horas con los seres queridos no tiene precio para Loren. Otra cosa que extraña y que no puede replicar es el chipa guasu y la sopa al tatakua. Una añoranza en torno a la comida es el asado, que al no contar con carne paraguaya en España el sabor no es igual.
Por ello, su deseo es que alguna vez pueda tener acceso a nuestra carne para elaborar sus platos, así como el deseo de vender cervezas paraguayas en suelo español.
“Ojalá con los años se pueda invertir más y apostar por traer productos paraguayos”, refiere.
Finalmente, señala que su mayor deseo es volver a Paraguay, “donde están nuestras raíces, de las que nunca tenemos que olvidarnos”, culmina.
LA ASIMILACIÓN DE SABORES
En el corazón del barrio La Latina de Madrid, se encuentra el Mercado de la Cebada. En ese lugar, la compatriota Lourdes Argüello es dueña de su propio local, Sabor Mediterráneo.
Esta mujer emprendedora recuerda que llegó a España hace casi 23 años con tan solo 20 años de edad. “Migré para mejorar mi vida porque en ese momento no tenía la posibilidad de ir a la universidad. Un familiar que tenía aquí me impulsó y me dijo que venga. Al inicio, como todo migrante, dije que sería por un tiempo, unos 4 a 5 años, para juntar dinero y tener mi casa en Paraguay. Pero finalmente ya me quedé”, recuerda. Lourdes es madre de un hijo ya español, por lo que asentó sus raíces en la Madre Patria.
Con el alma de una persona emprendedora, Lourdes recuerda cómo fue avanzando con diversos proyectos hasta lograr tener su propio emprendimiento. “Aquí no hay delicadeza para trabajar de lo que sea, yo aquí hice de todo, cuidando ancianos, de camarera muchos años, hasta que un día decidí que quería abrir mi propio negocio”.
EMPEZAR DE CERO
Primeramente, decidió abrir una cafetería, cuya preparación le tomó cinco meses de completas refacciones y adecuaciones del local. Eso fue en el fatídico 2020. Resultado: solo pudieron abrir 15 días porque llegó la pandemia. “Ahí se fue todo lo invertido y no quedó de otra que empezar todo de cero”, recuerda.
Cuando la situación mejoró, llegó hasta el Mercado de la Cebada, donde abrió nuevamente una cafetería. Pero desde su paso por Barcelona, donde vivió unos años, le quedó el recuerdo de las clásicas jamonerías con degustaciones, un rubro que le gustó. “Siempre decía ‘quiero tener algo así’, aun sin tener idea de cómo funcionaba”, rememora.
Fue así que abrió su local Sabor Mediterráneo, que ofrece productos ibéricos de bellotas como son los jamones, chorizos, lomos y salchichones, además de una amplia variedad de quesos. Actualmente, todo esto lo hace teniendo como proveedores a pequeños productores, nada industrial.
“Trabajo con unos jamones muy exclusivos, que son los jamones de bellota de larga curación, tengo por ejemplo un jamón con casi seis años de curación”, explica describiendo que el sabor es inigualable comparado con otras variedades.
Sobre Paraguay, Lourdes se siente agradecida por poder contar con su familia en España, pero sí extraña muchísimo a sus amigos de infancia. También se siente mucha nostalgia por la calidez de nuestra gente, con una solidaridad única que es difícil de encontrar en el exterior. Y si bien siempre viene a Paraguay, por de pronto no tiene pensado retornar de forma definitiva al país.

