- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
El pasado fin de semana se desarrolló en Paraguay y de manera simultánea en otros países el Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre. Rodrigo Carvallo Croskey, consultor informático especializado en infraestructura de datos, brinda detalles sobre lo que fue la actividad así como sobre la realidad paraguaya en cuanto a potencialidades, qué trabajos se vienen haciendo y sobre la vigencia del espíritu originario del proyecto.
Desde sus inicios, hace cuatro décadas, el software libre nació como una propuesta tecnológica, ética, económica y política. De manera entusiasta se planteó en su momento que iba a ser el futuro de la informática. Si bien no logró ganar predominancia en las terminales de los usuarios, es decir, las personas no tienen sistemas como Linux en sus computadoras de casa u oficina, actualmente se estima que el 90 % de los servidores de internet en el mundo trabajan sobre software libre, con lo que de manera silenciosa parte de aquellas profecías se están cumpliendo.
El desarrollo de estos sistemas, que son los más seguros del mundo, tiene como principales colaboradores a centros de estudios estadounidenses como el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Stanford y la Universidad de Berkeley. Asimismo, países como Francia y Alemania migraron como Estado a la utilización de estos sistemas.
Carvallo Croskey, activista del software libre con más de 30 años de experiencia en tecnologías de la información y organizador de la versión local del festival, habla sobre el presente y el futuro de esta tecnología, que tiene como fin principal la seguridad de los datos personales, la mejora de la capacidad operativa y la protección de los usuarios contra el abuso corporativo.
–¿Qué es el Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre y cómo Paraguay se integra a él?
–El FLISoL es un evento de difusión del software libre, de acceso abierto y gratuito para todo público, que se realiza anualmente desde 2005 en el cuarto sábado de abril en simultáneo en varias ciudades de América Latina. Es una iniciativa de la comunidad de usuarios de software libre. Paraguay viene participando desde el comienzo con festivales en Asunción, San Lorenzo, Ciudad del Este, Caaguazú, entre otras localidades. En estos festivales usuarios voluntarios instalan software libre, brindan charlas, se realizan conversatorios, se exhiben documentales.
MODELO DE DESARROLLO Y DISTRIBUCIÓN
–¿Cuál es la definición de software libre en el presente y cuál es la confusión que podría darse con otro tipo de servicios o apps gratuitas?
–El software libre es un modelo de desarrollo y distribución de programas, definido bajo estas cuatro libertades concurrentes: libertad de ejecutar el programa como uno quiera; libertad de estudiar cómo funciona el programa y modificarlo para que haga lo que uno quiera; libertad de distribuir copias de ese programa para ayudar a otros; libertad de distribuir copias de las versiones modificadas del programa. Esas cuatro libertades implican que el código fuente del programa debe estar disponible. A veces se confunde software libre con “software gratis”. La gratuidad es una consecuencia de las cuatro libertades del software libre, no su razón de ser. Existe abundante software que es gratis, pero su código fuente está cerrado, no se puede estudiar ni modificar, hay restricciones de uso y distribución. Es lo que comúnmente se llama software propietario o privativo, porque su código fuente pertenece a una empresa, organización o particular, que define a su vez en qué contexto y de qué manera se puede usar o distribuir el programa.
–¿Qué difusión y uso tiene hoy el software libre en Paraguay, sea a nivel personal, corporativo o estatal?
–Hay muchos entusiastas, profesionales independientes, amas de casa, estudiantes que utilizan software libre porque sus computadoras no se cuelgan, no se llenan de virus y pueden seguir usando equipos con 8 a 14 años de antigüedad como si fueran nuevos. El 85 % del sector privado y estatal lo utiliza en servidores, en infraestructura de datos informáticos, pero casi nada en los equipos personales de los empleados. Durante el gobierno de Lugo hubo un plan para que las computadoras de los funcionarios migren a software libre, pero se logró poco en ese aspecto. Durante el mismo gobierno se implementó en escuelas públicas de Caacupé y Cordillera el programa educativo “Una computadora por niño”, originario del MIT (Estados Unidos), consistente en dotar a cada estudiante de una notebook con software libre. A pesar del éxito académico del programa, hoy día está en suspenso.
–¿Qué ventajas y oportunidades ofrece hoy el software libre al mercado y/o usuario local?
–Además de las ventajas ya mencionadas, se suma el ahorro en costos de licencias y la garantía para el usuario de que el software que está utilizando no tiene “puertas traseras” que permitan el espionaje de sus actividades, el robo de sus datos o la compartición de esos datos con fines comerciales. En cuanto a oportunidades, hay mucha demanda laboral de programadores y administradores de sistemas especializados en software libre. Los usuarios no-técnicos con conocimientos de software libre también son muy valorados en el entorno laboral. Es un conocimiento que se paga bien.
DESARROLLOS PARAGUAYOS
–¿Cómo Paraguay se suma al desarrollo de software libre, sea desde el espacio académico o a través de individualidades?
–En Paraguay existen aficionados e informáticos que colaboran voluntariamente con diversos proyectos de software libre. Quisiera destacar especialmente dos: el del navegador de internet Firefox en guaraní, nombrado como Aguaratata (traducción literal de Firefox, Zorro de Fuego), que es un trabajo iniciado en la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (UNA); y, por otro lado, la versión en guaraní de la suite ofimática LibreOffice. También hay paraguayos colaborando con el kernel de Linux y con la distribución Debian, entre otros.
–La pandemia amplió el espectro de conectividad y se hicieron más comunes productos como OBS Broadcaster o plataformas como Moodle. ¿Cuáles son los softwares libres más utilizados en el presente?
–Programas libres comunes que corren tanto en sistemas operativos libres como Linux y en privativos como Microsoft Windows o MacOS de Apple, son el navegador Firefox, la suite ofimática LibreOffice, la plataforma de videoconferencias Jitsi. También hay una migración marcada y sostenida de diseñadores gráficos, que cansados de los altos costos e ineficiencia de los programas privativos, ahora utilizan GIMP (equivalente a Adobe Photoshop) o Inkscape (reemplazo de CorelDraw o Adobe Illustrator), con resultados profesionales al mismo nivel que soluciones de pago. Hollywood, que es una industria millonaria exigente, desde hace un buen tiempo está rendida a los pies del software libre. Casi todos los efectos especiales de películas se producen con un programa libre llamado Blender. Los gamers, que fueron un nicho cautivo de Windows, están migrando a Linux, pues encuentran en este último un sistema operativo una buena estabilidad y un alto rendimiento.
–En un principio el software libre fue una bandera de resistencia, ¿sigue representando eso?
–Efectivamente. El software libre es una bandera de resistencia contra el espionaje y el control abusivo a la población, contra las imposiciones de la industria tecnológica que muchas veces son más marketineras que técnicas, contra la obsolescencia programada. Para mí, lo más lindo del software libre es el espíritu de comunidad, de colaboración, de compartición de conocimiento. El software libre es el proyecto tecnológico más grande e importante del mundo, en el cual colaboran, desinteresadamente, millones de personas de diversa nacionalidad, credo religioso o político, que en otro contexto estarían haciéndose la guerra o insultándose en redes sociales. El software libre, además de ser un gran unificador y pacificador, es la tecnología en la que se sustentan internet, los descubrimientos científicos de nuestra era, las finanzas, la industria y la administración estatal.

