• Jorge Zárate
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  • Fotos: Archivo/Gentileza

Comprometido con el desarrollo inmobiliario, el ingeniero e influencer Fernando “Ito” Canillas entiende que todos los actores del sistema deben aportar para encontrar una solución. “Si seguimos construyendo edificios en zonas que ya están saturadas, sin mirar cómo va a entrar y salir esa gente, somos parte del problema. Un proyecto buenísimo en una ciudad mal planificada termina siendo un mal proyecto”, dice para alentar cambios estructurales en el sistema de transporte.

Canillas remarca que los atascos de tráfico constituyen un problema en el que está en juego “no solo tiempo, es estrés, combustible caro y pérdida de productividad”.

Apunta que a la ciudad de Asunción entran por día unos 500.000 vehículos y que el parque automotor creció casi un 50 %, lo que hace colapsar las avenidas que no han cambiado en gran medida sus antiguos diseños.

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“Imaginen que gente que vive en Luque, San Lorenzo o Capiatá pierde casi 3 horas diarias en el transporte, en promedio unas 700 horas al año atascados en el tráfico. Es una barbaridad”, señala.

Entiende que es fundamental resolver el problema porque el crecimiento urbano es constante. “La expansión de las ciudades hacia los alrededores es algo que me entusiasma mucho”, dice el joven profesional, que entiende que con un sistema adecuado de transporte, nuevas rutas, puentes y conexiones viales se puede fomentar el desarrollo residencial y el comercio en la Gran Asunción.

El tren de cercanías cambia completamente el juego por la cantidad de gente que puede movilizar

TRANSPORTE PÚBLICO, LA CLAVE

Expone que esta evolución beneficiará a todo el país, pero para ello es fundamental poner manos a la obra para conseguir poner en funcionamiento un sistema de transporte público eficiente. “Es la manera de comenzar a crecer como se debe”, apunta.

Aquí su diálogo con La Nación/Nación Media:

–Recordabas que un ciudadano puede perder hasta un mes atrapado en el colectivo, 700 horas al año… ¿Qué se puede hacer en un corto plazo para remediar este problema?

–En el corto plazo no hay obra que te salve. Hacés una avenida nueva, te libera el problema unos meses y después estalla todo de nuevo. Lo que sí se puede hacer ya, sin gastar una fortuna, son tres cosas. En primer lugar, carriles exclusivos para buses en Madame Lynch, Mariscal López, Eusebio Ayala. No hace falta hacer obra, con pintar y hacer que se respete ya se puede implementar. Que un micro vaya a la misma velocidad que un auto en una avenida es una locura. Una segunda medida es escalonar horarios. Se puede proponer que el sector educativo arranque a las 8:00, el sector público a las 8:30, el privado a las 9:00, el sistema financiero y comercios a las 9:30. Eso no cuesta plata y ayuda muchísimo al flujo vehicular. En tercer lugar, estacionamientos en la entrada de la ciudad. Eso ayudaría bastante, porque el que viene de Luque o Limpio deja el auto y se sube al bus. Hoy entran 500.000 autos por día. Si sacás el 20 % de la calle, ya cambia completamente. El problema de esto es el estado deplorable y el pésimo servicio de los buses en nuestro país. Pero no nos engañemos, acá lo que falta es decisión e implementa­ción.

COMPLEMENTARIEDAD

–¿Qué solución te parece más efectiva, tren de cer­canías, metrobús, esos trenes monorrieles que van en altura?

–El monorriel queda lindo para la foto, pero no es renta­ble. Cuesta una fortuna por kilómetro y mueve muy poca gente. Sirve para un corre­dor puntual, no para resol­ver el problema de fondo. El metrobús es lo más rápido y lo más barato. Hubiese sido un gran logro tener funcio­nando ya el metrobús en Eusebio Ayala, es una pena que por cuestiones políticas caigan proyectos tan impor­tantes. Pero lo que cambia completamente el juego es el tren de cercanías. Es el único que conecta Asunción con Luque, San Lorenzo, Itauguá moviendo canti­dad de gente. Es más caro, lleva más años, pero es el que te descomprime el Área Metropolitana de verdad. Acá yo creo que no es una discusión de cuál de todos es el mejor, el metrobús y tren de cercanías comple­mentados, pero sobre todo hacer algo, porque seguimos esperando megaproyectos y no se hace nada y la gente sigue sufriendo.

Fernando “Ito” Canillas, ingeniero e influencer

–Hablaste de experien­cias comparadas en Colombia, México y Chile. ¿Qué podríamos imitar?

–Creo que hay que imitar esa iniciativa que tuvie­ron, esa capacidad de actuar y de buscar la solución a sus proble­mas. En Bogotá no tenían el sistema per­fecto, tenían un corre­dor. Armaron, vieron qué funcionaba y lo fue­ron ampliando. México conectó las ciclovías, y eso está bueno, porque casi la mitad de los via­jes urbanos son cortos, de 3 a 5 kilómetros. Para eso no hace falta un auto, hace falta una bici y un sendero especial para ir con seguri­dad. Santiago entendió algo que acá toda­vía no entendimos. La ciu­dad no termina en el límite del municipio. Asunción sin Luque, Limpio, San Lorenzo e Itau­guá no existe. Si planificás solo lo que está aden­tro de Asun­ción, estás trabajando con toda­la mitad del problema. Pero si tengo que decirte qué es lo más importante de los tres ejemplos, no es el sis­tema en sí. Es que sostuvie­ron una decisión 15 años, con tres a cuatro gobier­nos distintos. Acá cambia el ministro y se cambia el plan. Así no hay forma de ir adelante.

COSTOS INTANGIBLES

–Mencionabas el tiempo, estrés, combustible caro y pérdida de producti­vidad. ¿Qué otros efec­tos podés citar entre los costos que producen los actuales problemas en la movilidad?

–Las horas son lo que más se nota, pero el número que más pega es el de plata. El tráfico nos cuesta cientos de millones de dólares al año, entre combustible, pro­ductividad y autos rotos por el deplorable estado de las calles. Esa plata se quema todos los días y nadie la ve. En salud, como había dicho, el estrés que ocasiona, que termina derivando en presión, infartos, problemas de insom­nio. También las enfer­medades respirato­rias en zonas céntricas subieron más del 30 % en una década. Y hay un costo de oportunidad del que casi nadie habla. Gente que no acepta un trabajo mejor porque era del otro lado de Asunción. Esos números no aparecen en ningún Excel, pero es el costo más caro de todos…

–Tiempo es dinero…

–Claro y es una cosa que casi siempre queda afuera de la conversación. Esto no es solo problema del Estado. Las empresas también pier­den plata todos los días. Un empleado que llega cansado y tarde rinde menos. Eso es un costo. Y los que estamos en el desarrollo inmobilia­rio, también tenemos parte del problema. Si seguimos construyendo edificios en zonas que ya están satu­radas, sin mirar cómo va a entrar y salir esa gente, somos parte del problema. Un proyecto buenísimo en una ciudad mal planificada termina siendo un mal pro­yecto. Y, por último y para cerrar, esto no es un pro­blema técnico, es de visión. Acá planificamos pensando en el próximo gobierno. Mientras sigamos así, vamos a seguir construyendo via­ductos y dentro de cinco años el embotellamiento va a estar peor que nunca.

SOBRE EL ENTREVISTADO

Ito Canillas es ingeniero civil. Cuenta con experiencia en gestión integral de obras, desde la planificación y pre­sentación del presupuesto hasta la ejecución y posventa, combinando una mirada téc­nica con enfoque de negocio.

A lo largo de su carrera ha trabajado en proyectos resi­denciales y de infraestruc­tura, destacándose por su criterio en obra, toma de decisiones en campo y visión a largo plazo en el desa­rrollo urbano.

Actualmente, impulsa el crecimiento inmobiliario con foco en eficiencia operativa, calidad constructiva y desa­rrollo de proyectos con impacto en el Área Metropo­litana.

Además, genera contenido digital sobre obras y cons­trucción, acercando el detrás de escena del rubro a una audiencia amplia, con un enfoque práctico y basado en experiencia real.

Fernando “Ito” Canillas,

Etiquetas: #tráfico#caos

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