• Paulo César López
  • paulo.lopez@nacionmedia.com
  • Fotos: Jorge Jara

Gilberto Padrón es un artista venezolano que reside en Paraguay hace casi 30 años. Su obra, aunque haya cierta preeminencia de lo lúdico, no evita transitar otras facetas del espíritu humano menos alegres y coloridas. La búsqueda del significado de la vida sin duda es una aventura fascinante, pero no está exenta de momentos de angustia, vacío y hasta desesperación.

En una plácida esquina del barrio Mburicaó de Asunción, la Galería Exaedro (Acá Carayá 595 esq. Prof. Moreno González) tiene una exposición permanente de varios artistas ofreciendo al público la posibilidad de adquirir las obras que sean de su preferencia y presupuesto.

Entre decenas de otras piezas, los cuadros de Padrón resaltan por su gran formato. Rostros difuminados, figuras superpuestas como en un rompecabezas geométricamente irregular, presencias fantasmagóricas y manchas que forman figuras como una pareidolia en el cielo.

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Entre cafés y mientras recorremos la sala, Padrón rememora hasta la fecha exacta en la que llegó al país, un 23 de diciembre de 1998, y añade que el Paraguay lo conmovió profundamente, fortaleciéndolo como trabajador del arte y la cultura de América Latina y el Caribe.

Respecto a su formación artística, relata que “comenzó muy temprano. En la escuela, el dibujo y la pintura eran las actividades que más disfrutaba. En esos primeros años tuve la oportunidad de conocer, de la mano de mi padre, la obra de los grandes maestros de la pintura venezolana en la Galería de Arte Nacional: (Arturo) Michelena, (Martín) Tovar y Tovar, (Armando) Reverón y (Jacobo) Borges, entre muchos otros. Mi formación teórica y práctica es producto de un largo recorrido entre Venezuela y Francia por talleres y aulas de las más variadas disciplinas: dibujo, pintura, historia del arte, antropología, conservación y restauración de patrimonio cultural, museología y arqueología”.

EL AQUÍ Y EL AHORA

En lo referente a su estilo, señala que no se define “dentro de un estilo pictórico en particular. Si tuviera que definirme, diría que soy un pintor situado aquí y ahora”.

Consultado sobre algunas de sus principales influencias, en especial en las escenas en las que representa el flagelo de la guerra, mencionó que “la serie de grabados ‘Los desastres de la guerra’ de Goya y el ‘Guernica’ de Picasso son referencias de su obra ‘Gaza’”.

Al observar un cuadro de Padrón, uno tiene la sensación de estar siendo observado al mismo tiempo, por lo que el vínculo fluye en ambas direcciones.

–Hay una presencia constante de lo que es la mirada no solo del artista, sino el significado que aporta el espectador.

–La pintura es mi práctica de la mirada: una forma de inscribir memoria y experiencia en superficies materiales o virtuales. Pienso y pinto en el borde del sistema. Allí mi mirada permanece inquieta y atenta. Miro con sospecha. Percibo contradicciones y sentidos en disputa. Me interesa la mirada como zona de conflicto: una superficie inestable donde ver no es un acto inocente, sino que implica también ser visto, interpelado, afectado”.

EL JUEGO Y EL AZAR

–¿Cómo dialogan en tu obra lo lúdico, la memoria y lo existencial?

–La pintura es mi respuesta lúdica y sensible ante el enigma de la existencia. Esta es la definición que, a manera de hipótesis, intento probar con la pintura desde hace más de veinte años. El juego y el azar son fundamentales en mi proceso creativo. Todas mis obras comienzan con un juego de manchas aleatorias sobre el lienzo. Busco sentir: me dejo llevar. Ahora sé, gracias a Georges Didi-Huberman, que las manchas también me miran, me hablan, me interpelan. Confío en ellas. Es mi manera de estar en el mundo: mi cornisa.

¿Podés hablarnos también un poco de tu trabajo fotográfico?

–Comencé a practicar la fotografía digital en Paraguay. En un principio como técnica, junto a la fotocopia y la edición digital, para el estudio en detalle de mis obras, instrumentos y materiales de trabajo. Así descubrí la fuerza expresiva de las líneas y las manchas sobre los diferentes soportes: papel, tela, madera. Por ese camino llegué a uno de los conceptos generadores de mi trabajo: el apunte es la obra. Luego trasladé esa experiencia a mis observaciones sobre la ciudad, sobre el centro de Asunción en particular. Actualmente desarrollo la serie “A manera de arte urbano”, que comprende pinturas de gran formato, fotografías y piezas de arte generativo.

–¿Cuál es tu relación con la inteligencia artificial?

–Sostengo una relación lúdica con la inteligencia artificial. No me interesa participar del mercado simbólico digital. Esa experiencia me ha fortalecido como pintor contemporáneo que produce su obra en el taller, en fricción con la realidad, en contacto directo con materiales y herramientas. Me confirma que el aura no ha desaparecido: también es contemporánea.

PRINCIPALES MUESTRAS

2021. Espacios de lo imaginario. Galería Exaedro. Curaduría de Luis Ocampo Pompa. Asunción, Paraguay.

2022. Crónica sobre manchas. Exposición simultánea en las galerías Exaedro y Fábrica, con curaduría de Osvaldo Salerno y texto crítico de Ticio Escobar. Asunción, Paraguay.

2023. Una mirada panorámica. Museo Nacional de Bellas Artes de Asunción, con curaduría de Osvaldo Salerno. Asunción, Paraguay.

2024. Obra reciente. Galería Exaedro. Curaduría: Osvaldo Salerno. Texto crítico: Ticio Escobar. Asunción, Paraguay.

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