- Texto: Alan Alexis
- Fotos: Archivo/Alan Alexis/Fotos Antiguas de la Ciudad de Asunción
Un futbolista del Club General Genes solo quería escuchar atentamente las indicaciones de su entrenador, pero no podía a causa del ruido que provocaban los vuelos rasantes de una avioneta. Fue entonces cuando encontró en la pelota el silencio que tanto buscaba. Esta es la increíble historia de Chingolo, jugador del Gigante de Villa Morra.
1- Febrero de 195 7. General Genes y Presidente Hayes se enfrentaban en un partido tenso, con el marcador empatado. Y dejar puntos en casa no era una opción. Eso lo entendía bien Roberto Gabriel Trigo, un chico de 16 años apodado Chingolo, que vivía intensamente cada partido. Pero en el descanso, ocurriría algo insólito.
2- En el entretiempo, Chingolo intentaba escuchar con atención las indicaciones de su entrenador, pero el ruido de una avioneta que sobrevolaba a baja altura no se lo permitía. Entonces no tuvo mejor idea que tomar la pelota, fijar su objetivo y lanzar un pelotazo a la avioneta que sobrevolaba la cancha.
3- Según Nicolás González , encargado de la cancha , la avioneta cayó a 200 metros, lo que hoy día sería la zona de las calles Eusebio Lillo y O’ Higgins, donde anteriormente había abundante plantación de yuquerí o mimosa. Esa vegetación ser viría como colchón al piloto, que resultó ser un vecino del barrio y fanático de Genes. Por esa razón hacía vuelos rasantes cada vez que jugaba su querido club. Su nombre era Alfredo Lird, quien nun ca pensó que un pelotazo lo pudiese derribar tras recibir el impacto entre la hélice y la tapa del motor.
4- En plena década del 50, es probable que la pelota haya sido similar a las utilizadas en los mundiales de 1950 o 1954: pesadas, duras y muy distintas a las de hoy.
5- Se preguntarán qué pasó de Trigo y el partido. Aquel día, el compromiso siguió con normalidad y terminó con victoria del Gigante de Villa Morra. Chingolo vivió muchos años en el club, pero actualmente se encuentra bien cuidado en un hogar para adultos mayores.

