• Jimmi Peralta
  • Fotos: Mariana Díaz

Medio siglo de existencia celebra hoy el Centro Cultural de España Juan de Salazar (CEEJS), uno de los íconos de la actividad cultural de Asunción. El Gran Domingo de La Nación conversó con su directora, Laura Mesa, quien comparte algunas novedades que ofrecerá el espacio en este especial aniversario en el que reabre sus puertas con importantes reformas.

La apuesta institucional concreta a la divulgación cultural y la creación en Asunción tiene como uno de sus referentes fundamentales al Centro Cultural de España Juan de Salazar, que hoy celebra sus 50 años de existencia, reabriendo sus puertas y estrenando novedades edilicias.

Este proyecto, que nació en 1976, pasó por diferentes etapas, siendo un refugio de libertad en momentos de dictadura, una escuela de divulgación y formación de público en otro, y el sostén de proyectos emblemáticos de la ciudad posteriormente.

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La reapertura del Juande tendrá lugar hoy a las 19:00 con música y una propuesta gastronómica, además de otras actividades que se irán desarrollando a lo largo de la semana.

En el marco de este aniversario, La Nación/Nación Media conversó con la actual directora del Centro, Laura Mesa.

–¿Qué representa para la comunidad del Juande y la AECID la celebración de estos 50 años?

–Un hito histórico. Por un lado, somos el primer centro y, por tanto, el más antiguo de la Red de Centros Culturales de AECID en el exterior y, por otro, siempre ha sido reconocido a nivel local como un lugar emblemático, donde se ha trabajado impulsando y acompañando muchos procesos culturales locales, al mismo tiempo que se abrían espacios de diálogo e intercambio tanto a nivel iberoamericano como con España. También supone una gran oportunidad para evaluar lo construido y empezar a pensar en cómo imaginamos los próximos 50 años, en un momento en el que el mundo enfrenta diferentes crisis y donde la cultura puede seguir siendo ese motor de desarrollo, además una herramienta excelente de mediación.

REESTRUCTURACIÓN DE LA CASA

–¿Qué trabajos de branding, de metas o de infraestructura tienen planificados en este marco?

–Llevamos los dos últimos años haciendo una reestructuración importante de la “casa”. Tanto a nivel de seguridad y cumplimiento de la normativa vigente como pensando en una redefinición de espacios en función de los usos para los que más son demandados. Durante estos cuatro meses que hemos cerrado las puertas al público hemos trabajado en la actualización de nuestras salas de exposiciones, la renovación del auditorio, que incluye toda su caja escénica y el patio de butacas, así como una planta completa de luces y nuestros nuevos telones, trabajos todos ellos muy coordinados y con el apoyo de los mejores técnicos locales, que conocen a la perfección el funcionamiento de un auditorio como el nuestro, que tiene la particularidad de ser reversible y poder realizar funciones tanto hacia el interior como hacia nuestro jardín. Estrenamos nueva recepción, sumamos un nuevo espacio expositivo más, un jardín vertical en el camino hacia convertir nuestro patio en un lugar que se convierta en un refugio climático y otros equipamientos que nos conecten más y mejor con nuestro entorno, con nuestros vecinos, como son el parklet, que invitan a recuperar esa tradición de “veredear” y refuerza nuestro trabajo por el derecho a la ciudad y el apoyo en la revitalización del centro histórico de Asunción.

–¿Cuáles son los eventos más importantes que planean para este año?

–Este año reabrimos las puertas recordando también el centenario de la llegada de Josefina Plá a Paraguay y por ello hemos puesto varias acciones en marcha. A principios de año se incluyó su legado in memoriam en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes y le hemos dedicado nuestra fachada de Herrera, con un mural de gran dimensión desarrollado por un colectivo de jóvenes artistas urbanas, coordinadas por la artista Raya del Río. Este mural se inspira en sus grabados y estará acompañado de una muestra en el nuevo espacio expositivo de la antesala de nuestro auditorio, un trabajo en el que se muestran por primera vez muchos de los grabados de colecciones particulares, así como otras ilustraciones raras de la artista, junto a cerámicas de la colección del propio Centro.

LA CULTURA COMO DERECHO

–Haciendo una revisión histórica, ¿cuáles fueron los objetivos cumplidos más relevantes en estas décadas?

–Ha sido, sigue siendo y continuará siendo un espacio de libertad, de encuentro, de pensamiento crítico, una auténtica casa común para creadores, colectivos y públicos diversos. A lo largo de cinco décadas, el Centro ha demostrado que la cultura es un derecho, pero también un bien público y una poderosa herramienta de cooperación, que no hay desarrollo posible sin diversidad cultural, sin participación ciudadana, sin diálogo entre comunidades, en definitiva, sin derechos culturales. El Centro Cultural de España en Asunción puede ser un ejemplo de cómo la cooperación cultural se construye desde el respeto, desde la escucha y desde el trabajo en red hoy. Tras su renovación, miramos al futuro con el mismo compromiso: seguir impulsando una cultura viva, crítica y transformadora, capaz de responder a los desafíos de nuestro tiempo. Porque si algo nos enseñan estos 50 años del Juan de Salazar, es que la cultura no es un lujo ni un complemento para el desarrollo. Es, sin duda, uno de sus pilares más fundamentales.

–¿Existen eventos, acciones o anécdotas concretas que hayan ocurrido en estos 50 años que se celebren o se recuerden en el marco del aniversario?

–50 años dan para escribir todo un libro, una novela ficcionada en la que muchos se verían reconocidos. Hacemos una media de 250 proyectos al año, sin contar con aquellos de la cesión de espacios y solo el año pasado alcanzamos a un público de 30.000 personas. Si lo multiplicamos por 50, nos dan muchos ratos para anécdotas. Por el centro han pasado muchos artistas y profesionales españoles muy destacados de todos los tiempos: Paco Ibáñez, Chano Domínguez, Clara Montes, Alberto García Alix, Javier Ruibal, Mona Martínez. Muchas personalidades de la cultura e instituciones, pero lo que sin duda impacta mucho es conocer de primera mano cómo el centro ha formado parte de los inicios y de la vida de tantos profesionales de Paraguay. En el marco del 50 aniversario y con el objetivo de dar voz a muchas de ellas, fuimos contactando poco a poco y el sí rotundo acompañado del relato de su relación con nuestro espacio fue el denominador común. Es muy emocionante escuchar el cariño con el que todos recuerdan las diferentes etapas en las que estuvieron involucrados.

VÍNCULOS HISTÓRICOS

–¿Cómo se pueden juzgar y/o valorar el interrelacionamiento entre las culturas de España y de Paraguay logrado a través de los distintos proyectos del Centro?

–Los vínculos históricos, culturales, literarios, migratorios, diplomáticos y políticos son muchos. Paraguay es un país hermano. El Centro Cultural de España Juan de Salazar se ha convertido en un espacio que forma parte de la memoria cultural y democrática de Paraguay y que es muy importante para la AECID desde su nacimiento en 1976. En un contexto político complejo, este Centro ha sido mucho más que un lugar para la cultura. Esto no hubiera sido posible si la construcción del Centro como un gran proyecto no hubiera ido acompañada del apoyo y trabajo de proximidad tanto con las instituciones públicas locales, pero sobre todo con las comunidades que conforman su sociedad civil, ya que trabajamos con colectivos no solo del sector cultural, sino en temas mucho más amplios como derechos humanos, igualdad, medioambiente, patrimonio, etc.

–El Juande fue durante la dictadura un espacio de resistencia y de protección para los artistas comprometidos. ¿Qué representa para la historia del Centro eso?

–Para la historia del Centro Cultural ese pasado representa una de sus capas más profundas y constitutivas. El Centro Cultural ha sido históricamente un espacio de encuentro donde ejercer libremente la libertad de expresión y de ideas. Ha sido fundamental su papel durante la dictadura militar como “refugio” para creadores e intelectuales, así como también ha sido y es un espacio que apuesta por el acceso, la defensa y la promoción de los derechos culturales.

Representa además la convicción de que la cultura es un derecho. En el ejercicio del arte y de la libertad de expresión en un contexto restrictivo, la cultura permitió generar fisuras, ofreciendo un lugar donde circularan ideas, lenguajes y sensibilidades que no encontraban otros canales.

LLEGADA A NUEVOS PÚBLICOS

–Como espacio de divulgación y de propuestas, ¿cuál es la forma en la que el Juande piensa hoy su relación con los artistas y el público?

–En los últimos años hemos trabajado por la mejora del acceso a nuestro espacio común de trabajo, haciendo un esfuerzo en la transparencia a la hora de presentar las propuestas locales, que se enmarcan sobre todo en el eje de trabajo de apoyo a la creación, festivales e intercambio de experiencias y para lo que sacamos anualmente nuestra Ventanilla de Iniciativas, pero también trabajando bilateralmente en la programación anual del Centro, fruto de diferentes espacios de trabajo. Es cierto que el proceso de reestructuración nos ha requerido un esfuerzo extra para lograr una mejor sistematización y ordenación, pero llegamos a este aniversario con nuestras energías renovadas y el convencimiento de seguir abriendo espacios de diálogo y escucha, y apoyando el acceso a la cultura como un bien público global de primera necesidad. Trabajar en la construcción de nuevos públicos es una tarea continua del equipo, por un lado, para incorporar temas de actualidad y, por otro, para llegar a esas otras franjas etarias a las que no estábamos llegando tanto, adolescentes y adultos mayores.

–El rol educativo y de “creación de público” fue importante en la agenda asuncena en estos años. ¿Buscará el Juande ampliar en un futuro mayormente su territorio de influencia?

–La descentralización de la cultura es fundamental, sobre todo en un país donde las oportunidades en los territorios se reducen significativamente y así lo pensamos desde el Juan de Salazar. Desde hace varias décadas venimos trabajando en el programa extramuros con experiencias muy significativas como el trabajo en los bañados o el proyecto Laboratorio del Alma, desarrollado junto con Lizza Bogado y Dahia Valenzuela en el penal femenino del Buen Pastor. Nuestra gran asignatura pendiente es salir del Gran Asunción, pero en ese sentido, este año hemos comenzado una colaboración con la Casa del Bicentenario de las Artes Visuales, con quienes acabamos de finalizar un recorrido de cine con motivo del 8 de marzo que ha llevado la película española “Soy Nevenka” a lugares como Pilar, Villarrica, Encarnación o Ciudad del Este y la idea es darle continuidad a lo largo de todo el año.

En lo educativo, el año pasado pusimos en marcha un programa de mediación con las escuelas del Centro Histórico, que incluye visitas guiadas a todas nuestras exposiciones y trabajo del equipo en las escuelas.

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