• Jorge Zárate
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  • Fotos: Gentileza

El gran escritor colombiano, casi un padre de las letras modernas en el país hermano, jugó un rol fundamental en la ley 78, que expresó solidaridad con nuestro país al conocerse la muerte del mariscal Francisco Solano López y el fin de la devastadora guerra, en marzo de 1870. Aquí un diálogo con Darío Henao Restrepo, experto en la obra del autor de “María”, que pone en contexto al hombre y sus luchas.

En junio de 2025 se cumplieron 155 años de la emisión de la sanción de la ley 78 de 1870, que hizo expresa la solidaridad de Colombia con Paraguay y que el profesor Darío Henao Restrepo entiende surge de la pluma de Jorge Isaacs.

Reza su texto: “Artículo 1°. El Congreso de Colombia admira la resistencia patriótica y heroica opuesta por el pueblo del Paraguay a los aliados que combinaron sus fuerzas y recursos poderosos para avasallar a esa República, débil por el número de sus ciudadanos y por la extensión de sus elementos materiales, pero tan respetable por el vigor de su sentimiento y de su acción, que todo lo que hay de noble en el mundo contempla su grandeza, lamenta su desgracia y le ofrenda vivas simpatías”.

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A renglón seguido, el artículo 2.° expresa que “el Congreso de Colombia participa del dolor que en los paraguayos, amigos de su patria, ha producido la muerte del mariscal Francisco Solano López, cuyo valor y perseverancia indomable, puestos al servicio de la independencia del Paraguay, le han dado un lugar distinguido entre los héroes, y hacen su memoria digna de ser recomendada a las generaciones futuras”.

UN HOMBRE COMPLETO

Henao Restrepo define: “Creo que Isaacs fue un hombre muy completo”, explicando que “a diferencia de Domingo Sarmiento en Argentina, no pudo llegar al poder. Isaacs y los suyos fueron derrotados. Por tanto, ese proyecto no pudo ver su desarrollo y sus resultados porque en Colombia triunfó la regeneración, triunfaron las fuerzas más retardatarias del llamado hispanismo de Aldea y Campanario, como se dice aquí entre nosotros”.

Agrega que “la reacción conservadora triunfó y ese fue un elemento clave que no dejó realmente que se pudiera desarrollar un espíritu democrático burgués como sí sucedió, por ejemplo, en el caso argentino”, apunta el académico, que es director del grupo de investigación Narrativa Colombiana y Latinoamericana del Centro Virtual Isaacs y del Simposio Internacional Jorge Isaacs.

Aquí su diálogo con La Nación/Nación Media:

–¿Qué rol jugó el escritor Jorge Isaacs para que se sancione la ley 78?

–Él fue uno de los redactores de la ley 78 y tras la sanción de ese documento siempre se habló de la doble nacionalidad de colombianos y paraguayos (ver aparte “Un mito fraterno”). En ese momento, Jorge Isaacs era el secretario de la Cámara de Representantes de Colombia. Se dice que por el estilo y por la forma como se trató el tema, se evidencia su pluma y su temperamento liberal y democrático expresado en esta solidaridad con el pueblo paraguayo contra la llamada Triple Alianza.

–¿Entiende que esa solidaridad formó parte de un espíritu especial? ¿A qué la adjudica?

–Pienso que el rol de Isaacs se debe fundamentalmente a sus convicciones democráticas, ya que en ese momento actuaba en nombre de las ideas liberales en el Congreso de la República de Colombia y esto explica por qué se interesó tanto en el tema y fue el redactor de la ley.

LA VIGENCIA DE “MARÍA”

–¿A qué entiende se debe la vigencia de “María” como texto persistente en la literatura latinoamericana y de habla hispana en general?

–Tiene que ver con un espíritu de rebeldía expresado en la tragedia de María, que realmente no puede encontrar la felicidad por todos los obstáculos que se están viviendo en el país en ese momento, como lo es precisamente el de romper con la vieja tradición colonial, con la esclavitud, con las haciendas patriarcales, que es el drama. Por razones de economía, el padre hacendado de Efraín impide la relación de este con ella porque está quebrado y lo tiene que mandar a Londres para que salve la familia. Esta lectura del contexto histórico es fundamental, además de lo bien escrita que está la novela, de la alta calidad estética que tiene, de la trama perfecta que logró armar. El espíritu de la novela logra y logró en su época estremecer a los lectores de Hispanoamérica. Fue quizás la novela más leída de Colombia en el siglo XIX y tuvo una gran proyección en el siglo XX y hasta nuestros días por tratarse de un texto fundacional de la naciente república colombiana.

–Isaacs fue secretario de Educación en Cauca. ¿Qué suerte corrieron sus propuestas?

–En 2005, en una tarea organizada por la investigadora María Teresa Cristina, quizá la mayor especialista que hay sobre la obra de Jorge Isaacs, recogimos todos los escritos de educación en uno de los 10 tomos de la obra completa. Puede decirse que son los más avanzados que se escribieron en Colombia en el siglo XIX, porque allí estaba propugnando una educación laica, la educación nocturna. Se preocupó por la educación técnica para el trabajo, por la educación para las mujeres. La separación de la educación de la tutela de la Iglesia fue quizá el “pecado” o la falta que le cobraron a Isaacs las fuerzas retardatarias conservadoras. Y no era que estuviera contra la Iglesia católica, sino que defendía la libertad de culto y que la religión es un asunto absolutamente individual. Ese fue quizás el punto que más le combatieron los sacerdotes, la Iglesia, los prelados en muchas regiones donde llegaba Isaacs con la propuesta, porque lo consideraban peligroso y un enemigo de la Iglesia católica. Los sectores conservadores encabezados por Miguel Antonio Caro vencen en 1885 y en Colombia se instaura un control absoluto de la educación por parte de la Iglesia en un concordato que le entregó la educación primaria, secundaria y buena parte de la universitaria a las comunidades religiosas.

Jorge Isaacs, autor de “María”, la primera novela romántica latinoamericana

PROSA EXTRAORDINARIA Y CLARIDAD DE IDEAS

–¿Qué nos puede decir de los textos políticos y periodísticos de Isaacs, de su lucha por un orden más justo?

–Bueno, son extraordinarios, no solamente por las ideas que ahí defiende, sino por el estilo en el cual está escrito. Realmente se trata de una prosa extraordinaria, de una alta densidad poética, precisa, con unas ideas muy claras y definidas. Esos son tomos que hoy los valoramos como parte de los grandes inicios del periodismo en Colombia. Además, resalta su lucha política, especialmente los que están recogidos en un texto que se llama la “Revolución radical en Antioquia”, libro en el que narra cómo asumió el poder en Antioquia tras un levantamiento, consolidándose como jefe civil y militar de ese departamento colombiano, en un episodio marcado por la inestabilidad política de la época, que duró dos meses y medio.

–¿Cuánto le deben las letras de Colombia a Isaacs?

–Muchísimo, no solamente por la novela “María”, por su poesía, sino por su obra en el terreno de la educación, del periodismo político. Los textos de las tribus indígenas del Magdalena son una joya de observación etnográfica. Él fue el que rescató la importancia de la cultura wayúu y las coplas populares, por ejemplo.

LITERATURA AFROLATINOAMERICANA

–Hay también una puesta en valor de su llegada a lo afro e indígena. ¿Qué ejemplos nos podría dar que ayuden a entender estas situaciones?

–Manuel Zapata Olivella, cuando se conmemoraron 100 años de la novela, le dedicó un ensayo en el que considera que “María”, de Isaacs, es una pionera de la literatura afrolatinoamericana, porque allí, cosa que la crítica tradicional no hacía, hay un reconocimiento a la presencia africana entre nosotros. Los llamados capítulos africanos dedicados a la historia de Nay y Sinar, que son esclavizados y enviados a América desde África, son extraordinarios. Y es el homenaje que Isaacs le hace a esos esclavizados que conoció en su infancia, como el esclavo Pedro, que existió realmente y que le contó muchísimas historias. Sobre el mundo indígena, realmente Isaacs se ocupó especialmente cuando hizo parte de la Comisión Corográfica Nacional creando páginas maravillosas desde el punto de vista etnográfico en el rescate de la cultura wayúu en la Guajira, por ejemplo.

–¿Cómo siente que impacta en lo contemporáneo el legado de Isaacs?

–Entiendo que las mismas dificultades que se presentan en una sociedad que quiere ser democrática en el siglo XIX nos sigue ocurriendo hoy. En aquel tiempo por el triunfo de las fuerzas más retardatarias, porque arrastra quizás todo lo peor de la herencia hispano-católica, sobre todo alrededor del poder de la tierra y el control por parte de la Iglesia del aparato educativo. Esos cambios que se propugnaban alrededor del siglo XIX fueron objeto y producto de muchas guerras y enfrentamientos que depararán en el siglo XX etapas en las que se logran algunas reformas, vuelve otra vez el retroceso y en eso nos hemos pasado los últimos 200 años.

–¿Cuáles son algunas de las situaciones de entonces que siguen siendo de actualidad?

–Colombia no ha podido resolver muchos de los temas que estaban planteados ya en la época de Isaacs como, por ejemplo, el del control que hay de la economía por parte de fuerzas que tienen la tierra. La reforma agraria en Colombia siempre se está postergando. No haber podido resolver democráticamente mediante la construcción de un Estado-nación los problemas que muchas otras naciones latinoamericanas sí pudieron es una reflexión que hay que hacer y que le da mucha importancia a la perspectiva literaria, intelectual y política de un hombre tan preclaro como Jorge Isaacs.

UN MITO FRATERNO

Vale acotar que existe la creencia de que la ley 78/1870 preveía el otorgamiento de la ciudadanía colombiana a cada paraguayo que pisara esa tierra. Sin embargo, como puede apreciarse en el articulado reproducido en la nota central, no fue así.

El artículo 31 de la Constitución de 1863 en el hermano país decía en su numeral 4 que “los nacidos en cualquiera de las Repúblicas Hispanoamericanas, siempre que hayan fijado su residencia en el territorio de la Unión, y declarado ante la autoridad competente que quieren ser colombianos” podían adquirir la nacionalidad.

Quizá allí nació este mito o simple confusión, pero más allá de aquello es importante entender el espíritu de aquella época y el rol del gran Jorge Isaacs en la redacción y promoción de esta solidaridad.

SOBRE EL ENTREVISTADO

Darío Henao Restrepo es doctor en Literatura Latinoamericana de la Universidad Federal de Río de Janeiro; docente e investigador de la Escuela de Estudios Literarios desde 1996; fundador y director de la línea del doctorado en humanidades Historia, Sociedades y Culturas Afrolatinoamericanas; director del grupo de investigación Narrativa Colombiana y Latinoamericana, del Centro Virtual Isaacs; el Simposio Internacional Jorge Isaacs, el periódico cultural La Palabra y del programa de entrevistas en Telepacífico “Conversan dos”, desde 2007. En la actualidad es el director de la Escuela de Literatura de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle.

Su último libro es “La epopeya de los hijos de Changó”. Ha publicado “O faústico na nova narrativa latino-americana”; “Imagens de América”, “La unidad diversa”, “Jorge Isaacs, el creador en todas sus facetas”, “Clío revisitada y el código Changó: la cosmovisión de matriz africana en Changó”, “Tras las huellas de Manuel Zapata Olivella”.

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