A LITA, RAQUEL E YVONNE

Este domingo, Toni Roberto habla de las maneras viejas de demostrar amor, de las cartas, de buscar números y direcciones en las inolvidables guías telefónicas.

Me dice una impor­tante ejecutiva de un shopping: “Toni, usá la inteligencia artificial para contar tus historias”. Y yo le respondo “¿cómo? ¿Sin corazón?” La potencia del encuentro con tres damas asuncenas llenas de emoción, de rojo potente, como el amor, y encima en el día del amor, tienen justo todo eso que a la tecnología le falta. Senta­das en la ya tradicional mesa sabatina de “Cuadernos de barrio”, exactamente a las 2 de la tarde de un 14 de febrero, ataviadas de corazones rojos de papel.

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LITA, LA MAMÁ GUASU

La primera, la reina de la charla, Lita Pérez Cáceres, la decana, la mamá guasu del periodismo paraguayo, que siempre dice “no soy yo, es Pepa la decana”. Ella nos trae racimos de historia como si fuera un gran bouquet de flores enamoradas, unas flores pintadas por Lilí del Mónico, Brunhilde Guggiari u Olga Blinder, o un reclame de alguna vieja florería asuncena de otros tiempos, actualizán­donos, entre chistes y verda­des, con sus análisis a sus fres­cos 85 años.

Historias de exilios, revo­luciones, vida en alquile­res, en más de 12 barrios de Asunción, por un lado. Por los otros, Raquel Fernández Casabianca, una escribana oriunda de Las Mercedes devenida escritora, luego de pasar por momentos difíci­les de la vida dice: “El amor y el escribir curan”, y la tri­nidense Yvonne Segovia, una de las últimas profeso­ras de francés en institucio­nes escolares que apagó la luz de la romántica franco­fonía de la enseñanza en las aulas del Paraguay, que hoy solo ya se da en el prestigioso Liceo Francés en las alturas de barrio Jara, que nos dice un corto pero romántico te quiero, un “Je t’aime”.

GUERRAS QUE PUEDEN TERMINAR EN AMORES

Hoy es el domingo 1 de marzo, que suena a guerras y revo­luciones, que pueden conver­tirse en amores con estas tres mujeres que nos enseñan que cuando hay resiliencia, fuerza y pasión se puede mirar ade­lante. Son las nietas de aque­llas mujeres paraguayas que resucitaron de las cenizas y que hoy nos traen dulzura, cariño y tesón.

El imperio del amor. Hablan de las maneras viejas de demostrar amor, de las cartas, de una línea baja. Una de ellas historias de carteos de otras épocas como cuenta Yvonne, la de un francés y una para­guaya para la cual actuaba de traductora de las misivas y que hoy viven felices con sus hijos en familia.

Las pasadas por la casa de alguna enamorada, ave­riguando la dirección en aquellas inolvidables guías telefónicas, que hoy se con­virtieron en fríos likes, hasta la cantidad de corazones en Instagram, que simbolizan quereres en esta atribulada contemporaneidad.

¿A DESTIEMPO?

Tal vez este artículo llegó a destiempo, el día siguiente del último día del mes de amor, un 1 de marzo. Pero bien vale el dicho que después de las gue­rras puede llegar con toda su intensidad la revolución del amor, de una sociedad que renació de las ruinas, tal vez representadas por estas tres mujeres y por estos tres flo­reros pintados con amor por la inolvidable Lilí

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