En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos recibe al exsenador de izquierda Hugo Richer y al politólogo liberal Luis Carreras para analizar el presente de la oposición de cara a las próximas elecciones municipales, así como sus posibilidades de erigirse en una opción política para la ciudadanía.

  • Fotos Matías Amarilla

–¿Qué les parece que planteó este escenario que tuvimos en Asunción con la encuesta?

–HR: En el tema de las encuestas y el debate que se da y se dio sobre el tema, yo no me detendría solamente en eso. Yo creo que eso difícil­mente resuelva el problema político de la oposición.

–¿En qué sentido?

–HR: Acá hay una entelequia, hay una ilusión de presentar a la fuerza de la oposición como si fueran un solo par­tido. Las fuerzas de la oposi­ción no son un solo partido, hay diferencias lógicas, legí­timas. Por eso se requiere de un mayor acuerdo político, una plataforma de articula­ción más sólida. El tema ese de “vamos a unirnos todos porque así vamos a ganar” se ha demostrado que no ha sido siempre así. Entonces, la encuesta puede ser una herramienta muy excepcio­nal, porque la oposición nece­sita un acuerdo político más sólido y no veo precisamente que eso esté ocurriendo hasta ahora.

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–Luis, ¿nos ayudarías con tu análisis sobre esta coyuntura?

–LC: Esta situación que se presenta en Asunción par­ticularmente debe partir de una base, que es el desas­tre de la administración de Nenecho Rodríguez y con él un conjunto de actores que no se limitan al Partido Colo­rado, sino que se extienden a otros actores que son copar­tícipes de esta mala admi­nistración que no tiene sola­mente 5 años, sino que se extiende a un período mayor. Asunción ha sufrido un gran impacto y una transforma­ción extraordinaria en la parte edilicia, la parte urba­nística, en la parte del trans­porte, pero encontramos que continúan los acciden­tes, por ejemplo, por fallas en semáforos, una cosa así básica. Entonces, ese es el contexto en el cual las fuer­zas políticas que aspiran a gobernar esta ciudad tie­nen que articular sus fuer­zas y calibra sus condiciones para enfrentar con éxito una maquinaria que está aso­ciada al prebendarismo de la municipalidad, pero tam­bién al prebendarismo del Estado. Por lo tanto, plantear el problema de la unidad o de la unificación es, primero, ver el contexto y ese contexto es de un desorden muy grande. Y ahí viene un deseo, que es pónganse de acuerdo, necesi­tamos que entren en un gran acuerdo para que se solucione esto.

–HR: Hay una diferencia muy importante entre la alternan­cia y la alternativa. Puede haber alternancia y ganar las elecciones, pero ¿qué hace­mos después? Porque nece­sitamos construir alterna­tivas para, por lo menos, los próximos 10, 15, 20 años en Asunción y en la República del Paraguay. Entonces, ahí es donde yo digo que hay una escasez de debate político en un ámbito de degradación democrática. Es importante que la oposición discuta con los referentes de la sociedad, referentes intelectuales, con los profesionales, con la gente de la cultura, necesitamos abrir ese espacio. Y la oposi­ción, hay que hacer la auto­crítica y el reconocimiento, no hemos tenido la capacidad de construir una alternativa con la gente.

MARCANDO AGENDA

–¿No les parece que la opo­sición entrega la agenda al Partido Colorado siempre? Entonces, un proceso polí­tico de oposición que sola­mente habla del oficialismo no tiene mucha chance de instalar su plan. ¿Cuál es el plan?, es la pregunta.

–LC: Es imposible no referirse al Partido Colorado en Asun­ción. ¿Por qué? Porque gobier­nan hace muchísimo tiempo, de una manera bastante for­zada, porque la gestión que ha tenido en los últimos años ha sido un desastre. Imaginate, la principal fuente de inver­sión inmobiliaria en el país está en Asunción y vos pasás por esos lugares para superri­cos los días de lluvia es como Venecia, pero tirado.

–HR: Todos sufren las con­secuencias de la corrup­ción y de la mala adminis­tración, pero ¿cuáles son nuestras propuestas radi­calmente diferentes? Voy a citar dos cosas. Yo no creo que las elecciones se ganen solamente con la clase media, hablo de un universo electo­ral. Acá hay una población, los alrededores de Asunción, de barrios pobres con muchos votos. Hay dos grandes pro­blemas en esos barrios. Una es la cuestión medioambien­tal. Es tremendo el deterioro medioambiental, ahora con medidas judiciales siguen funcionando las mataderías. ¿Cuál es nuestro plantea­miento? Segundo, las miles de personas que viven en los bañados, ellos no pueden pagar ni impuestos porque no figuran jurídicamente. ¿Qué hacemos con ellos? Ellos no son beneficiarios de las políticas municipales porque no existen, no pagan impuestos, ellos no saben si es su territorio, si es su pro­piedad, si son legales, no son legales, ¿cuáles son las pro­puestas de la oposición? Ahí, cuando empecemos a discu­tir eso con la gente, creo que vamos a diferenciarnos nota­blemente.

ACUERDOS

–¿Sobre qué bases deben construirse de futuro los acuerdos de la oposición?

–LC: La primera tarea en la cual yo me veo involu­crado es en clarificar cuál es nuestro propósito. Por­que en el campo de la oposi­ción hay una fragmentación muy amplia y cada uno per­sigue un propósito. Muchos de ellos tienen algunos gra­dos de representación que coinciden con los intereses del Partido Colorado. Hay una forma de ver la gestión de la ciudad, una forma de administrar la ciudad, que yo diría hasta autoritaria, es decir, de imponer su misión, de decir “acá se tiene que asfaltar, acá tenemos que poner la zona de negocios, aquí tenemos que mante­nerlos con los mataderos y que vivan como animales”. Esa me parece que es como una visión que es compar­tida con algunos sectores de la oposición y una de las pri­meras tareas que tenemos es reconfigurar ese posiciona­miento. Ahí hay una labor que implica rescatar el men­saje de la gente, de escuchar a la gente, de trabajar con ellos. Está demostrado que puede haber incluso buena voluntad, pero si no tiene la fuerza política, si no tiene el consenso social, y si no hay participación ciudadana, eso no tiene futuro. Tiene que haber un sinceramiento e incluso estar dispuestos a sacrificar privilegios que tienen para poder articu­lar en un proyecto mayor y que pueda significar un cambio en la conducción del gobierno.

–HR: Yo creo que el modelo político y económico y su impacto social está agotado. Políticamente, estamos en un proceso de degradación de la democracia, necesita­mos recuperar el concepto, la definición y la pertenen­cia de la gente con la demo­cracia. La pregunta es ¿por qué se produce este divor­cio? Que no es solamente en Paraguay, en todo el mundo está en cuestionamiento la democracia en este momento. Por un lado, la política domi­nante olvidó el concepto del Estado social de derecho. Hoy día, cuando se habla del crecimiento económico del Paraguay 4 %, 5 %, es muy importante el crecimiento económico, pero no estamos hablando de quién se queda con lo que se produjo y eso ha generado una desigualdad social importante en Para­guay. Y cuando digo desigual­dad, no me refiero solamente a cuánto tiene de ingreso una familia. No, en todo sentido, en formación técnica, educa­ción, salud. ¿Qué hacer ante esto? Primero, tenemos que discutir de vuelta la concep­ción del Estado. El Paraguay no puede seguir exportando materia prima y producir esta desigualdad social y econó­mica importante.

El conflicto que enfrenta nuestra sociedad contem­poránea tiene una respuesta que fue escrita hace más de 200 años, por una persona que se llamó Alexis de Toc­queville, donde plantea que la verdadera revolución es la del liberalismo democrático. La gran crisis de la democra­cia es la falta de la participa­ción de las personas y, por lo tanto, la crisis de nuestra democracia es nuestro ale­jamiento de los problemas de la gente concreta. Y cuando vos te alejás de la gente con­creta, comenzás a articular mensajes que muchas veces le fanatizan, pero no le solucio­nan el problema. Y, entonces, ahí viene el gran problema, que es el de cómo conectar el ejercicio del poder a la solu­ción del problema concreto de la persona. Y, en ese sen­tido, el liberalismo tiene una fórmula, que es la que hoy en día está siendo violenta­mente atacada desde diferen­tes aspectos.

EL FIN DE LA POLÍTICA

–¿Qué anda buscando la política? ¿Está buscando la mejor idea o el mejor can­didato?

–LC: A veces nos concentra­mos en las cuestiones progra­máticas, creemos que nues­tra necesidad es identificar soluciones concretas, medi­bles, verificables, muy pro­pio de los cientistas socia­les, ¿verdad? Pero la política es una cuestión, como decía el viejo Torcuato Di Tella, el profesor, que la política es movilización. La política es acción y, entonces, ¿quién es el que moviliza? ¿Quién es el que despierta esa llama del ciudadano de decir “quere­mos cambiar esto”, “quere­mos cambiar aquello”?. Eso es lo que nosotros hoy en día encontramos en figuras que son disruptivas. El pro­blema central, hoy en día, de los paraguayos es que no nos escuchamos. Los paragua­yos están gritando por todos lados. No es solamente que se les cae las escuelas, no es solamente que se muere la gente en el pasillo de los hos­pitales. No es que se mue­ren en el pasillo del hospi­tal público, que tiene pocos recursos, sino del IPS, porque se están comiendo la plata. Aquí hay bronca, porque algunos pequeños grupos que ya tienen mucho son insacia­bles. Pero también hay mucha gente que está haciendo gran­des cosas, que está generando grandes oportunidades y que no tiene el espacio suficiente. Y ahí es donde creo que está el gran desafío.

–HR: Parte de la población está enojada por la corrup­ción, porque no hay salud pública. En guaraní es muy gráfico, “ipochy” y viene alguien como Payo Cubas y dice “yo voy a resolver esto a cintarazos”. Ahí hay una conexión entre esa gente eno­jada. Vos tocaste el tema de IPS. Lo primero es realmente democratizar la gobernanza del IPS. Los jubilados tienen que tener más poder, los tra­bajadores tienen que tener más poder y hay que restarle poder al Ejecutivo en el IPS. Ese es un diseño político, de tal manera que haya una par­ticipación efectiva que logre una mayor transparencia en ese ancho de corrupción que es el IPS.

Ahí hay una propuesta con­creta. No puede ser que el pre­sidente de la República siga eligiendo a través de una terna al representante de los traba­jadores o de los jubilados. Yo sigo insistiendo en la salud universal. El Paraguay nece­sita invertir. Si vamos a cons­truir un modelo de desarrollo de aquí a 15 años, necesitamos invertir en salud pública, lle­gar al 6 por ciento del PIB de inversión en educación. Esta­mos ahora en 3 y pico. ¿Y qué vamos a hacer con ese 6 por ciento? ¿Qué tipo de forma­ción?, ¿qué tipo de educación vamos a construir?

–Se nos va el tiempo y quiero pedirles 30 segun­dos a cada uno para hacer una conclusión.

–HR: Yo sigo insistiendo en que hay que abrir el debate para el Paraguay de los próxi­mos 15, 20 años, y esa es una responsabilidad de la oposi­ción que quiere ser alterna­tiva, pero para construir alter­nativas hay que dar respuesta a los problemas del país.

–LC: Hay que patear este tablero y esto significa asu­mir otro tipo de conducta. La primera conducta que me parece necesaria, además de escuchar a la gente, es la de movilizarla, de ayudarla a movilizarse. Las elecciones no son suficientes. Las elec­ciones, más aún en nuestro contexto, donde casi siem­pre el control desde la Justi­cia Electoral está muy cues­tionado, lo que hay que hacer es forzar el hecho de que se puedan poner por delante los problemas de las personas, de los vecinos, de los ciuda­danos, porque no hay cam­bio nacional si no hay cambio municipal.

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