Debido fundamentalmente al aumento de las temperaturas y los inviernos más cortos, el dengue –una enfermedad viral con la que convive el Paraguay desde hace unas décadas– dejó de tener apariciones epidémicas a tener una circulación prácticamente constante. Por ello, las autoridades sanitarias insisten en la importancia de generar hábitos y prácticas que eviten la transmisión de la enfermedad, que se da a través de vectores, los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus.

  • Por Jimmi Peralta
  • Fotos Archivo / Gentileza

El pasado martes 26 de agosto se recordó el Día Internacional contra el Dengue, una fecha instituida por la Organiza­ción Panamericana de la Salud (OPS) con el fin de sensibilizar acerca de esta enfermedad e impulsar acciones de control y pre­vención.

Aunque a primera vista pudiera parecer un pro­blema circunscripto al Paraguay y de Brasil, donde históricamente se daban brotes durante el verano, se estima que la enferme­dad es endémica en más de 110 países, lo que significa que el mosquito y la enfer­medad ya son propios de esos territorios. Otra cifra reveladora señala que alre­dedor de 4.000 millones de personas viven en áreas con riesgo de dengue, lo que ronda la mitad de la pobla­ción mundial.

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Si bien la tasa de mortalidad de la enfermedad, con un buen tratamiento, es bas­tante menor al 1 %, con una alta cantidad de contagios, como fue entre 2023 y 2024, con más de 100.000 casos, la cantidad de víctimas fatales fue más que alarmante para una enfermedad prevenible: 132 fallecidos.

A esto se deben añadir otros impactos como la presión sobre el sistema sanitario, la economía familiar, el ausentismo laboral y esco­lar, así como secuelas en la salud de las personas.

LAS TRINCHERAS DEL HOGAR

Como cada año, cabe insis­tir en que gran parte de la lucha contra este mal se debe librar en cada hogar con la limpieza y erradi­cación de los recipientes o ductos que puedan acumu­lar agua estancada.

En este sentido, la autori­dad de referencia en esta materia a nivel local es el Servicio Nacional de Erra­dicación del Paludismo (Senepa), cuyas principa­les labores son la fumiga­ción en las zonas con alta infestación larvaria, la inspección y el acompaña­miento para la eliminación de potenciales criaderos de mosquitos.

La Nación/Nación Media conversó con la bióloga Noelia Díaz, jefa del Programa Nacional de Con­trol Vectorial del Dengue del Senepa, sobre el tra­bajo que vienen realizando dentro de este programa y la manera en que la ciuda­danía debe colaborar en la protección de su propia salud.

Si bien la tasa de mortalidad de la enfermedad es bastante menor al 1 % con un buen tratamiento, por la cantidad de casos el número de víctimas fatales es más que alarmante para una enfermedad prevenible.

–¿Podrías comentar­nos en primer lugar en qué consiste el trabajo del Programa Nacional de Control Vectorial del Dengue?

–El trabajo de este pro­grama es realizar un con­trol integrado en sitios de cría de los mosquitos en sus fases inmaduras (hue­vos, larvas y pupas) y adul­tas, utilizando tratamien­tos físicos y químicos, y la eliminación definitiva de los objetos inservibles que puedan acumular agua.

CONTROL VECTORIAL

–¿Qué actividades pre­ventivas se desarrollan a lo largo del año en el Senepa respecto al den­gue?

–Estas actividades de con­trol vectorial de mosquitos se desarrollan a lo largo del año en áreas prioritarias con índices de infestación larvaria elevados para el Aedes aegypti o notificaciones de casos, con mayor intensidad en periodos epidémicos, trabajando en conjunto con diferen­tes instituciones de la car­tera sanitaria, así como con las municipalidades, cen­tros educativos de todos los niveles, Fuerzas Armadas, la Secretaría de Emergen­cia Nacional (SEN), empre­sas privadas y todo esta­mento que se sume a las actividades.

La bióloga Noelia Díaz, jefa del Programa Nacional de Control Vectorial del Dengue del Senepa

–¿Existen datos esta­dísticos de prevalencia de cuadros positivos y/o infestación larvaria a lo largo del año que se pue­dan compartir?

–Los datos estadísticos de índice de infestación lar­varia, a lo largo del año, se realizan de manera per­manente como una medida de vigilancia y control para direccionar acciones sobre los resultados obte­nidos. Dicha información ayuda a priorizar áreas en las comunidades de mayor riesgo y encarar las accio­nes de manera más estra­tégica y dirigida.

–¿Sirvió el frío de este año para atenuar alguna oleada futura de dengue?

–Claro, definitivamente el frío actúa como regulador de poblaciones de mosqui­tos, ya que estos insectos necesitan de cierta tem­peratura ideal para poder reproducirse y al no con­tar con las condiciones necesarias el mosquito no puede desarrollarse nor­malmente. Muchas veces el ciclo de vida se alarga o no pueden pasar de una fase a otra muriendo en esa fase.

–¿En qué tipo de situa­ciones y requerimien­tos se puede recurrir al Senepa?

–Ante posi­bles casos de den­g u e en la comunidad, lo más reco­mendable es primero acudir a un servicio de salud para que este levante una ficha de notificación. Esa ficha llega al Senepa y, a partir de ahí, se realizan las acciones para cortar la posible cir­culación del virus. Es importante recordar que si hay muchos mosquitos en la comunidad es porque hay muchos cria­deros, por lo que es crucial que los veci­nos imple­menten las acciones de preven­ción men­cionadas anterior­mente para frenar la proliferación del vector y, por ende, evitar la propa­gación del virus.

FACTORES CLIMÁTICOS

–Se suele relacionar el factor climático, como los fenómenos de El Niño o La Niña, al aumento de los casos en el verano. ¿Qué se prevé para este año respecto a eso?

–Con las lluvias sue­len aumentar los índices de infestación larval que muchas veces se correla­cionan con el aumento de casos. En estos momentos estamos en zona neutral, pero existe una tendencia de pasar al fenómeno de La Niña (sequías) nuevamente y a principios del año que viene la tendencia es estar otra vez en situación neutral.

–¿En la actualidad exis­ten estudios sobre el vec­tor, modelos de campañas alternativas o nuevas estrategias o enfoques que se evalúen aplicar?

–En la actualidad, a escala internacional, existen estu­dios de nuevos hábitos del vector, nuevas moléculas químicas para atacarlos tanto en sus fases inmadu­ras como adultas, y también nuevas tecnologías de con­trol de vectores. Muchas de estas estrategias están siendo investigadas y eva­luadas para su aplicación en el país.

EL CLIMA QUE SE VIENE PARA EL DENGUE

Las condiciones climáticas óptimas para la reproducción del mosquito Aedes aegypti, vector de virus del dengue, son las temporadas de lluvia y calor. En ese contexto, el fenómeno de El Niño, caracterizado por provocar más lluvias que las típicas, suele favorecer más en verano el desarrollo de epi­demias en nuestro país.

“Actualmente seguimos estando en una condición neutral, no estamos pasando ni por fenómeno de El Niño ni el de La Niña. En los próximos meses esta condición de neutralidad va a seguir. Si bien hay alguna probabilidad baja de un evento de La Niña, es muy temprano todavía para tener una cierta certeza”, explicó Marco Maqueda, jefe del Departamento de Servicios Meteorológicos de la Dirección de Meteorología e Hidrología.

“En cuanto a lluvia, tuvimos meses pasados con mucha lluvia, lo que fue por ejemplo junio, parte de julio también, con un acu­mulado importante en el extremo sur del país, lo que fue tam­bién mayo, acumulado muy significativo en el Chaco. Entonces, actualmente a nivel país ha disminuido considerablemente el área de sequía, producto de esas lluvias que se dieron anterior­mente aquí a escala nacional. Entonces, actualmente tenemos un área no seca que prácticamente representaría el 94 % de la superficie de Paraguay, o sea gran parte del territorio nacional ahora está en una condición no seca, producto de esas lluvias que se dieron anteriormente”, agregó el profesional.

Existen lugares puntuales del país en los que las lluvias han superado su promedio mensual promedio en lo que va de agosto.

“En octubre, noviembre y diciembre se da un periodo de llu­vias de manera más constante. Se dan lluvias de carácter más frecuente que las tormentas. Eso de por sí también aumenta la probabilidad de que los acumulados sean más considerables, pero ante esta condición neutral, el comportamiento sería más bien típico en el sentido de que va a llover lo que suele llover, pero también con la probabilidad de que haya periodos en los que la precipitación no sea suficiente”, concluyó.

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