Más allá de la victoria 2-0 de Olimpia sobre Cerro Porteño, la jornada terminó en una batalla campal.
La violencia obtuvo otro triunfo en un superclásico del fútbol paraguayo, independientemente de la gran victoria de Olimpia sobre Cerro Porteño por 2-0 en el Estadio La Nueva Olla del Ciclón, que lo acerca al título de campeón del torneo Clausura.
Después del pitazo final, barrasbravas de Gradería Norte de Cerro Porteño rompieron el cordón y pasaron a la Gradería Visitante Pettengill para ir contra los olimpistas. Otro grupo invadió masivamente la cancha en busca de jugadores de Olimpia.
Los cascos azules hicieron un escudo y el plantel franjeado tuvo que correr a toda velocidad al vestuario para resguardarse. La policía reportó varios aprehendidos azulgranas por invasión de cancha y policías heridos de Eventos Deportivos. Muchos barras cerristas y olimpistas dieron positivo a pruebas de alcotest, además otros fueron demorados por utilizar bombas de humo.
El desborde se desató tras el baile del jugador de Olimpia Romeo Benítez frente al banderín del córner después de anotar el segundo golazo para el Franjeado. Furiosos barras de Cerro arrojaron botellas, sillas, encendedores, entre otros objetos al campo de juego. El partido fue interrumpido dos veces, reanudado a medias, pero pudo concluir.
Es el segundo superclásico del año con una ola de violencia descontrolada. En abril pasado, el duelo del Apertura en el Defensores de Chaco solo se jugó 30 minutos y fue cancelado por peleas entre barra de Cerro y la policía. El saldo de aquella vez fue de 72 heridos y 63 detenidos. En setiembre, el Ministerio del Interior sancionó a 22 hinchas de Cerro con prohibición de ingreso a los estadios.

