Gol en la agonía del partido aleja a Luqueño de la zona quemante y hunde más al Canario.
Hay partidos que solo hay que ganarlos. No importa si se lo juega bien, si se pasó zozobras o si los resultados precedentes no fueron ideales. Y es lo que logró Sportivo Luqueño, en el debut de Lucas Barrios como técnico del plantel. El equipo auriazul le ganó (1-0) un partido clave a un rival directo en el promedio, como Recoleta, que perdió el séptimo partido en forma consecutiva y sigue en picada.
El partido estuvo parejo, con muchas imprecisiones desde el principio, aunque con ocasiones de gol que generaron ambos equipos. Pero los dos porteros, Campisi y Toledo, apagaron el fuego frente a sus arcos.
Barrios no dio muchas vueltas y en el segundo tiempo metió cambios claves como los de Marcelo Ojeda y Tomás Muro, que le cambiaron totalmente el panorama ofensivo. Con el ingreso de Walter González, amplió sus ambiciones de ganar y lo logró en el tramo final. Tras un despeje, Giovanni Bogado trasladó la pelota, le cedió al balón a Ojeda y este, tras enganchar de derecha, metió el zurdazo esquinado, imposible para Ojeda, para decretar el único tanto del partido.
Recoleta buscó reaccionar con algunos cambios ofensivos, pero ya no le quedó fuerzas. Además, uno de ellos, Kevin Parzajuk, se fue expulsado por un codazo a Wiechniak, reduciendo totalmente el ímpetu canario de buscar la igualdad.

