En el debut del Chiqui Arce, el Aborigen se plantó bien, se puso en ventaja, pero el capitán franjeado salvó a su equipo.

En un partido intenso y como lo dicta la histo­ria de ambos clubes, Olimpia y Guaraní no se die­ron tregua pero igualaron 1-1 en el clásico más añejo.

Dentro de lo que fue el trámite en sus noventa minutos, el que llevó la iniciativa fue el Fran­jeado, pero el que se mostró más punzante en ataque fue el Aborigen, si contamos las ocasiones que tuvo en el par­tido. En una decisión siem­pre cuestionable, el técnico de Olimpia, Pablo “Vitamina” Sánchez, alistó tres cam­bios sorpresivos y aunque el equipo no perdió la intensi­dad, fue previsible en ataque. Eso facilitó la tarea defensiva aborigen, que tras un inicio de espera, comenzó a movi­lizarse mejor, sobretodo en el mediosector, para generar ataques más profundos.

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Fue así que antes de la conclu­sión del primer tiempo llegó al tanto de apertura, en una jugada “made in Uruguay”, porque Armando Méndez, tras combinar con su com­patriota Juan García, y un centro-asistencia perfecto, le permitió a este último meter el zurdazo inapelable para vencer a Olveira. Golazo por su concepción y por la definición para el equipo de Francisco “Chiqui” Arce, debutante en la banca abori­gen. Ya en el segundo tiempo, Vitamina Sánchez se jugó con el ingreso y debut de Gabriel Ávalos, además de potenciar en el extremo con la vuelta de Rodney Redes en Olimpia.

El equipo exageró con las pelo­tas aéreas y cada vez jugó con mayor desesperación en busca del empate. Con el ingreso de Hugo Sandoval la apuesta fue evidente, hasta que Ávalos, en uno de los tantos centros llo­vidos al área, la bajó para la atropellada de Richard Ortiz.

El cabezazo del capitán, que ingresó de relevo, fue conte­nido a medias por el arquero Miguel Martínez, y el propio Ortiz logró puntear la pelota para mandarla adentro. El juez, Carlos Paul Benítez dio falta, pero tras consultar con el VAR, validó el gol. Olimpia lo siguió buscando con cen­tros y Guaraní también tuvo lo suyo, incluso con jugadas más claras, pero el resultado ya no se movió.

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