En su tercer partido por el Grupo B, Paraguay derrotaba a Eslovenia, de remontada, 3-1 y accedía a los octavos de final.
Siguiendo con los recuerdos de los terceros partidos de Paraguay en los mundiales, aquel 12 de junio del 2002, en la cita de Corea-Japón, la Albirroja llegaba al partido frente a Eslovenia, casi con un pie fuera del mundial, tras el empate 2-2, frente a Sudáfrica y la derrota 1-3 con España. La primera etapa fue desastrosa, por el 1-0 en contra y con un hombre menos por expulsión de Carlos Humberto Paredes a los 21 minutos, por doble amonestación y “la soga estaba colgada al cuello”.
Sin embargo, la segunda fracción fue fantástica. Fue la noche iluminada de Nelson Cuevas. Pipino ingresó en la última media hora del partido y apenas cinco minutos después ya marcaba el gol del empate, el de la resurrección y que le daría a nuestro equipo el envión anímico necesario para buscar la hazaña de dar vuelta el compromiso con un hombre menos
Enseguida Jorge Campos, quien también había entrado en la segunda etapa, anotaba el 2-1, pero que era insuficiente para la clasificación, porque nos faltaba un gol para que la diferencia sea inalcanzable. Y sobre los 38’ ocurrió el milagro, otra monumental corrida de Cuevitas, dejando rivales en el camino, culminó con un derechazo que se metió en la parte alta del arco y el acceso a los octavos de final estaba sellada.
Con el italiano Césare Maldini al frente, Paraguay formó así aquella gloriosa madrugada para nuestro país; José Luis Chilavert; Julio César Cáceres, Celso Ayala y Carlos Gamarra; Francisco Arce y Denis Caniza; Roberto Acuña, Carlos Humberto Paredes y Guido Alvarenga (53’ Jorge Campos); José Saturnino Cardozo (61’ Nelson Cuevas – 92’ Juan Carlos Franco) y Roque Santa Cruz.

