Tras la ceremonia inaugural en Toronto, ambas selecciones se repartieron los puntos.
Un gol de Cyle Larin, avanzada la segunda mitad, permitió a Canadá sumar el primer punto de su historia en un Mundial, con un empate 1-1 ante Bosnia-Herzegovina, este viernes en Toronto.
Fue en el primer partido del Mundial 2026 en suelo canadiense, donde Larin, en el 78’, envió un tiro desde la entrada del área, rodeado de rivales, para equilibrar un partido donde los europeos se habían adelantado en el 21’ con un gol de cabeza de Jovo Lukic en un córner. Este reparto de puntos abre un Grupo B en el que Suiza y Catar miden fuerzas el sábado en San Francisco.
Previamente al partido, el Mundial tuvo su segunda inauguración en el estadio Toronto, y Canadá aprovechó el escaparate global para mostrar al mundo quién es: un país de raíces indígenas profundas, de diversidad cultural sin precedentes y de una relación íntima con la naturaleza que va desde los bosques del interior hasta las costas del Atlántico y el Pacífico.
La ceremonia fue un espectáculo de alto voltaje emocional y visual que contrastó deliberadamente con la ceremonia del día anterior en el estadio Azteca de México, más espectacular en escala pero distinta en espíritu.
El momento más poderoso de la tarde llegó en los primeros minutos. Artistas de las Primeras Naciones –los pueblos indígenas que habitan el territorio canadiense desde miles de años antes de la llegada de los colonizadores europeos– ingresaron al campo con vestimentas ceremoniales que condensaban siglos de historia: tocados elaborados con plumas, pinturas faciales en rojo, blanco y negro, vestimenta adornada con cuentas y bordados de colores, y tambores ceremoniales decorados con motivos ancestrales.

