Exjefe de Fotografía cubrió dos ediciones de la Copa Mundial de la FIFA.
- Por Gonzalo Cáceres Periodista
Carlos Juri empezó como ordenanza de inmobiliaria y llegó al fotoperiodismo de pura casualidad. Hoy, casi 40 años después, atesora momentos únicos en su memoria porque, como él mismo asegura, cubrir un Mundial es “la cima” para un profesional del área.
La vuelta de la Albirroja a la Copa del Mundo revivió gratos recuerdos en el exjefe de Fotografía del Diario La Nación, quien tuvo “el privilegio y la responsabilidad” de trabajar en dos ediciones del máximo torneo de la FIFA.
Curtido entre noches y madrugadas enteras en las calles; eventos sociales, deportivos y hasta episodios de naturaleza nada feliz. La experiencia en campo hizo al maestro y la oportunidad llegó consecuentemente.
Juri resultó elegido para acudir al Mundial de 2006, disputado en Alemania. “Para un reportero gráfico cubrir un Mundial es llegar a la cima. Es como que te convoquen a la selección a vos, también”, arrancó.
Aquella designación fue un choque brutal debido a “las sensaciones” que brotaban de semejante misión. “Ahí por tu cabeza empiezan a pasar un montón de cosas, es la oportunidad histórica de dejar visualmente graficado lo que fue la experiencia”, reconoció.
EL DESAFÍO
No se trata de pararse en una esquina y disparar a todo lo que se mueva. La fotografía es más y trasciende “los momentos de derrota y alegría”.
Nuestro protagonista fue claro al respecto ya que “la gente piensa que te vas de paseo”. “Tenés que estar atento para poder enviar tu material en tiempo y forma.
La responsabilidad es enorme. En un evento de esta magnitud, el margen de error es cero”, señaló al destacar que otros dependen de lo que el fotógrafo pueda hacer. “Hay un equipo acá esperando tu material para poder cerrar (la edición)”, alegó.
COMPETENCIA Y FRATERNIDAD
A la exigencia del momento, Juri le agrega “la competencia” contra medios de todo el mundo. “El trabajo que uno desempeña es con traslados de ciudad en ciudad; cargar equipos pesados, correr con colegas de agencias internacionales mejor equipados”.
Sin embargo, la satisfacción de captar la historia justifica el esfuerzo. “Imagínate poder estar en accesos exclusivos, ahí al borde del campo de juego, viendo a jugadores que solo veías en televisión. Estás ahí, a un paso y a una mirada; a un click de tu cámara. Eso es único”.
“Solo aquel que vivió la posibilidad de estar en un Mundial, y encima trabajando, en lo que es nuestra pasión, sabe que algo es único”, zanjó por ese lado.
Juri fue nuevamente convocado para el Mundial de Sudáfrica 2010, la vez en que Paraguay rompió su techo y llegó hasta los Cuartos de Final. Y más ligero de presión, en aquella ocasión se permitió captar los detalles que, muy a menudo, se ignoran en el evento que celebra la unión de los pueblos.
“Es impresionante como el público, sin conocerse, se abrazan entre diferentes nacionalidades. Es un marco totalmente diferente. El abrazo entre dos aficionados, de diferentes países, sacándose fotos… es fiesta. El fútbol es fiesta”.
SENSACIONES ENCONTRADAS
Y como todo en la vida, el oficio del fotoperiodista también encierra –indefectiblemente– lo emotivo. Como paraguayo, y habiendo atestiguado tan buenos momentos tras la Albirroja, la eliminación de tres mundiales al hilo representó un duro golpe. “En lo profesional… fue algo muy triste. Detrás de una selección hay todo un país”, lamentó Carlos Juri.
Pero la llegada de Gustavo Alfaro cambió el rumbo justo a tiempo y Paraguay, luego de 16 largos años, estará presente en el certamen de Estados Unidos, México y Canadá. “Lo más importante es que volvimos al Mundial y todo el país va a estar pendiente de la selección. Nos van a dar una inmensa alegría”, sentenció.

