Guaraní y Trinidense alcanzaron un amargo empate sin abrir el marcador, que tiene poco valor.

  • POR LUIS IRALA
  • NACIÓN MEDIA

No pasó nada entre Guaraní y Trinidense y el 0 a 0 lo dice todo. El viejo refrán de que “técnico que debuta gana” no se dio para Romagnoli. La primera impresión del Guaraní del técnico argen­tino fue el trato pulcro del balón, tratando de jugar en forma dinámica del medio para adelante y utilizando pelotas filtradas o centros al llegar cerca del área.

Enfrente estaba Trinidense, con su estrategia acostum­brada de jugar en bloques, priorizando una zona medu­lar agrandada, pero en cada ataque acompañando a Nés­tor Camacho, el hombre más adelantado del conjunto.

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Daniel Pérez estuvo bien en un par de corridas por el sector derecho que crea­ron zozobra en la defensa visitante, pero en defensa tuvo problemas. Sobre los 44 minutos, entró Clemen­tino González en vez del lesionado Camacho y el cua­dro auriazul estaba obligado a jugar a los centrazos. La etapa inicial se fue sin que los arqueros fueran inquie­tados.

En la complementaria, Tri­nidense fue protagonista y Servio se hizo figura al des­viar un taponazo de Gauto que tenía olor a gol, pero des­pués no pasó nada. Magra exhibición de dos equipos que se encuentran en la zona baja de la tabla.

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