Olimpia sigue sin poder ganar en Uruguay por Copa Libertadores y ayer repitió el resultado de su última visita en el 2013: 0-0. La cosa pudo haber sido diferente si el equipo de Daniel Garnero tenía precisión en las deci­siones tomadas y también, si elegía mejor en los 20 metros finales del terreno de juego.

El DT le encontró la vuelta a la generación de juego desde atrás, pese a tener a dos volantes centrales no muy hábiles para la crea­ción. Cuando la pelota era de Olimpia, Rodrigo Burgos se metía entre los centrales para recibirla y cederla a Richard Ortiz, quien flotaba frente a esa improvisada línea de tres y buscaba conexión con Men­dieta, que se movía cerca. El '10' tenía la oportunidad de generar desde el medio, su mejor posición, debido a que todo este movimiento hacía que los dos laterales se con­viertan en carrileros y se adueñen de los costados.

La idea de Garnero fue inte­resante, le sirvió al Decano en los primeros minutos del partido y encontró cierto equilibrio a la hora del retorno. Pero con el correr de los minutos, Burgos se soltó un poco más y comen­zaron las descoordinaciones con Richard Ortiz y los cos­tados quedaban huérfanos, permitiendo algunas llega­das importantes del Monte­video Wanderers.

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Al inicio de la complementa­ria fue mejor el local. Olimpia comenzó a perder fácilmente la pelota y los uruguayos encontraban muchos espa­cios en zona definición, pero tampoco tuvieron claridad. El Franjeado acabó mejor el partido con Roque en can­cha y generando situaciones pese a la imprecisión de Men­dieta, algo que le duele mucho al Decano. La floja finaliza­ción de las jugadas de los laterales "ayudó" para que el Decano no genere más y sea más peligroso. El DT tiene tres días para corre­gir los errores; el viernes se juega la clasificación.

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