El doctor Martín Agüero Echeverría, especialista en Infectología Pediátrica y doctor universitario, llamó a los padres a no tratar la fiebre como una enfermedad y advirtió sobre los riesgos asociados al uso de dipirona.
Cuando un niño presenta fiebre, una de las primeras preocupaciones de los padres suele ser cómo bajar rápidamente la temperatura. Sin embargo, el doctor Agüero plantea que el primer paso es cambiar la mirada sobre la fiebre: no es una enfermedad en sí misma, sino una respuesta natural del organismo.
En un video publicado en sus redes sociales, el especialista respondió a una de las consultas frecuentes de los padres: ¿paracetamol o dipirona? Para Agüero, la respuesta parte de dos conceptos fundamentales. El primero es comprender que no siempre es necesario combatir la fiebre a cualquier costo.
“La fiebre no es una enfermedad y no tenemos que extremar recursos para que el niño no tenga fiebre”, explicó y citó como el segundo punto el perfil de seguridad del medicamento que se administra.
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Paracetamol: un amplio perfil de seguridad
Agüero señala que el paracetamol puede disminuir la temperatura de manera más lenta que otros medicamentos, pero presenta un amplio perfil de seguridad cuando se utiliza en las dosis habituales.
“Si bien es cierto que va a bajar la fiebre más lentamente, tiene un amplio perfil de seguridad. Es muy difícil que, en dosis terapéuticas, en dosis habituales, produzca daño”, sostuvo.
El especialista remarca que esto no significa que los medicamentos estén exentos de riesgos, sino que la utilización de las dosis adecuadas es fundamental.
La advertencia sobre la dipirona
La segunda parte de su explicación apunta a la dipirona, también conocida como metamizol, un medicamento de uso extendido en Paraguay y otros países de Latinoamérica.
Según Agüero, aunque se trata de un antipirético eficaz y puede producir un descenso rápido de la fiebre, existe un efecto adverso poco frecuente pero potencialmente grave denominado agranulocitosis.
El médico menciona que la dipirona no está autorizada para comercialización en Estados Unidos y varios otros países debido a las preocupaciones relacionadas con este riesgo. La agranulocitosis consiste en una disminución grave de determinados glóbulos blancos, lo que puede comprometer las defensas del organismo y generar complicaciones severas.
Por este motivo, el especialista considera que no debería buscarse simplemente el descenso más rápido posible de la temperatura, sino evaluar también el balance entre beneficio y riesgo de cada medicamento.
“No tenerle miedo a la fiebre”
Más allá de la elección de un medicamento, Agüero insiste en que el principal mensaje para los padres es no entrar en una situación de desesperación ante la aparición de fiebre. “Cuando estamos dando dipirona es como que estamos dándole más riesgo al niño tratando de prever que no tenga fiebre”, sostuvo.
El concepto central, según el médico, es no tenerle miedo a la fiebre y comprender que se trata de una respuesta natural del cuerpo. “Al no tenerle miedo a la fiebre y entender que es una respuesta natural del cuerpo, no tendremos esa desesperación de bajar la temperatura a cualquier costo”, concluyó.

