Algunas bacterias resistentes a los antibióticos pueden estar presentes en la microbiota humana, una situación que preocupa a la comunidad científica debido a su potencial impacto en la salud pública. La resistencia antimicrobiana es considerada actualmente uno de los mayores desafíos sanitarios a nivel mundial, ya que dificulta el tratamiento de infecciones y aumenta el riesgo de complicaciones graves.

Uno de los aspectos que más inquieta a los especialistas es que las bacterias tienen la capacidad de compartir genes de resistencia entre sí, incluso entre especies diferentes. Este intercambio se produce mediante fragmentos de ADN conocidos como elementos genéticos móviles, mecanismos que facilitan la propagación de características que las vuelven más difíciles de combatir con los tratamientos convencionales.

Desde el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Asunción (IICS-UNA) se desarrollan estudios sobre Escherichia coli y otras bacterias resistentes, con el objetivo de comprender mejor cómo se distribuyen y diseminan estos genes en seres humanos, animales y el medio ambiente. Los investigadores buscan generar evidencia que contribuya al diseño de estrategias de prevención y control más eficaces.

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Los expertos advierten que el uso inadecuado e irracional de los antibióticos es uno de los principales factores que favorecen la aparición y expansión de estas resistencias. Cuando los medicamentos son utilizados sin indicación médica, en dosis incorrectas o por períodos inadecuados, las bacterias pueden adaptarse y desarrollar mecanismos para sobrevivir a los tratamientos.

Según un material de divulgación difundido por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), elaborado por la bioquímica Nathalia Navarro, magíster y estudiante del Doctorado en Ciencias Biomédicas del IICS-UNA, posgrado cofinanciado a través del Programa Prociencia, la resistencia antimicrobiana ya tiene consecuencias significativas a nivel global.

“La principal causa de la resistencia es el uso inadecuado de los antibióticos. Millones de personas en el mundo mueren a causa de la resistencia microbiana. Las bacterias pueden compartir genes de resistencia a antibióticos”, explicó la investigadora en un material audiovisual publicado en redes sociales.

Los especialistas coinciden en que el uso responsable de los antibióticos es una tarea colectiva. Acudir a la automedicación, interrumpir tratamientos antes de tiempo o utilizar medicamentos sin prescripción médica son prácticas que contribuyen al problema. La prevención y la concienciación son consideradas herramientas fundamentales para evitar que infecciones actualmente tratables vuelvan a convertirse en una amenaza para la vida.

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