Lourdes Pintos

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La dieta cetogénica o dieta keto, se convirtió en una de las tendencias alimentarias más comentadas de los últimos tiempos. Aunque muchos la asocian exclusivamente con la pérdida de peso, su aplicación clínica va mucho más allá.

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Desde el tratamiento de la epilepsia hasta el manejo de trastornos metabólicos como la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina, este enfoque nutricional despierta tanto interés como interrogantes.

En diálogo con La Nación/Nación Media, la nutricionista Guadalupe Varela analiza sus beneficios, limitaciones y las claves para implementarla de manera segura.

¿Qué es la dieta keto y en qué se diferencia de otros planes alimenticios bajos en carbohidratos?

La dieta cetogénica o keto es un estilo de alimentación donde se reduce de forma muy marcada el consumo de carbohidratos (harinas, legumbres, frutas y algunos vegetales) y se prioriza el consumo de grasas como principal fuente de energía.

Esto lleva al cuerpo a entrar a un estado metabólico llamado cetosis donde en lugar de utilizar glucosa empieza a producir y utilizar cetonas como fuente de energía. La principal diferencia con otros planes bajos en carbohidratos es el nivel de restricción y el objetivo metabólico.

Por ejemplo, en una alimentación baja en carbohidratos más flexible, la persona puede consumir frutas, algunas legumbres o mayor cantidad de verduras, porque el objetivo es mejorar la calidad de la dieta o controlar el peso.

En cambio, en la keto los carbohidratos suelen limitarse a un rango más bajo (menos de 20g por día) lo que requiere mucha disciplina del paciente.

También hay una diferencia importante en la distribución de macronutrientes, en keto la mayor parte de las calorías proviene de las grasas, con una cantidad moderada de proteínas, mientras que en otras dietas bajas en carbohidratos la proteína suele ser más alta y la grasa no necesariamente es el componente principal.

La nutricionista Guadalupe Varela analiza los beneficios, limitaciones y las claves para implementar la dieta cetogénica de manera segura. Foto: Gentileza

¿Cuáles son los principales beneficios que se le atribuyen a la dieta keto en el control de enfermedades?

En los últimos tiempos se le atribuyen muchísimos beneficios, cada vez más son las personas que defienden este estilo de alimentación. En particular lo que veo en la dieta keto, sobre todo en el contexto de enfermedades, tiene que ver con su impacto a nivel metabólico.

Pero siempre aclaro algo, no es para todos y hay que saber en qué paciente realmente vale la pena usarla. Uno de los usos más claros y mejor respaldados es en la epilepsia refractaria (que no se controla con los medicamentos habituales) especialmente en niños, donde puede ayudar a reducir la frecuencia de las crisis.

En consulta, donde más la utilizo es en pacientes con resistencia a la insulina, prediabetes o diabetes tipo 2. Al bajar de forma importante los carbohidratos se logra controlar mejor los picos de glucosa y eso muchas veces se traduce en una mejora del perfil metabólico en general, incluso con seguimiento adecuado algunos pacientes pueden reducir la medicación.

También está el tema del peso, no es que la dieta keto sea “mágica” pero sí puede ser una herramienta útil en pacientes con obesidad, sobre todo porque ayuda bastante a controlar el apetito y eso facilita la adherencia en muchos casos.

También se habla de su efecto desinflamatorio y es un punto interesante, pero siempre trato de explicar con criterio, en algunos pacientes, sobre todo aquellos con resistencia a la insulina o exceso de grasa corporal, al mejorar el metabolismo y bajar de peso se observa una disminución de marcadores inflamatorios, en ese sentido, no es solo la cetosis en sí, sino todo el contexto, menos picos de glucosa, menor carga de ultraprocesados y una mejor regulación metabólica.

En la práctica, yo no la vendo como una “dieta antiinflamatoria” como tal, el efecto va a depender de cómo esté armada la alimentación, no es lo mismo una keto basada en alimentos reales, con buenas fuentes de grasa, vegetales y proteínas de calidad, que una keto desordenada, alta en ultraprocesados.

La dieta keto no es una dieta “mágica” pero sí puede ser una herramienta útil en pacientes con obesidad. Foto: Ilustrativa

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En términos clínicos, ¿para que enfermedad está comprobada que esta dieta puede ser útil?

Donde está claramente comprobada es en el tratamiento de la epilepsia, especialmente en población pediátrica, ahí sí es una herramienta terapéutica validada, incluso utilizada en protocolos médicos.

A nivel metabólico, tiene muy buena evidencia como estrategia en pacientes con obesidad, resistencia a la insulina, prediabetes y diabetes tipo 2. En estos casos, ayuda a mejorar el control glucémico, la sensibilidad a la insulina y otros parámetros metabólicos, siempre con seguimiento profesional.

También hay evidencia interesante en síndrome de ovario poliquístico, sobre todo por su impacto en la insulina, aunque no es la única estrategia posible y hay que individualizar mucho.

Donde soy más prudente es en otras áreas que hoy están en investigación, como enfermedades neurodegenerativas, por ejemplo, Alzheimer o Parkinson y algunos tipos de cáncer o patologías inflamatorias, hay hipótesis y estudios en curso, pero todavía no lo consideramos un tratamiento de primera línea.

¿Qué evidencia científica respalda el uso de la dieta keto en patologías como la diabetes tipo 2 o la epilepsia?

Hay evidencias científicas bien estudiadas como por ejemplo, en epilepsia refractaria, sobre todo en niños está muy respaldada por organismos como la International League Against Epilepsy y guías clínicas que demuestran la reducción de manera significativa de las crisis en pacientes que llevan un estilo de vida keto, por eso se usa como parte del tratamiento bajo supervisión médica.

En diabetes tipo 2, la evidencia también es positiva, tenemos a Organizaciones como la American Diabetes Association que reconocen los planes keto y low carb como opción válida en ciertos pacientes.

Se observó que al bajar los carbohidratos y generar cetosis, muchos pacientes mejoran la glucosa, la HbA1c y algunos parámetros lipídicos y además puede ayudar con la pérdida de peso. Eso sí, los resultados dependen de cómo se haga la dieta y de la adherencia de cada persona.

¿Puede esta dieta ayudar en el manejo del sobrepeso y la obesidad a largo plazo, o sus efectos son solo temporales?

Sí totalmente, la dieta keto puede ser muy útil para manejar el sobrepeso y la obesidad porque ayuda a controlar el apetito y facilita la pérdida de peso en muchas personas.

Al reducir los carbohidratos y priorizar las grasas como fuente de energía, se genera saciedad y muchas veces esto hace que las personas coman menos sin sentir hambre constante.

Siempre aclaro que los resultados no dependen solo de la cetosis; la calidad de los alimentos, la distribución de macronutrientes, la planificación de las comidas y sobre todo, el seguimiento profesional son factores determinantes.

Una dieta keto bien estructurada es distinta a una versión desordenada o basada en ultraprocesados y eso impacta directamente en los resultados.

A corto plazo suele ser muy efectiva para perder peso, pero a largo plazo los resultados son más variables, algunas personas logran mantener la pérdida de peso de manera sostenida, otras no y se estancan, en muchos casos depende de cómo se adapte la dieta a su estilo de vida y de la educación nutricional que reciban además de los cambios de estilo de vida. Actividad física y un buen descanso son fundamentales.

Actividad física y un buen descanso son fundamentales para un buen resultado. Foto: Archivo

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¿Qué riesgos o efectos secundarios puede tener seguir una dieta keto sin supervisión profesional?

Seguir la dieta keto sin supervisión puede traer algunos riesgos, al principio es común sentir fatiga, mareos, dolor de cabeza o estreñimiento y también hay que cuidar la hidratación y los minerales.

A largo plazo, si la dieta no está bien planificada, pueden aparecer deficiencias de vitaminas o minerales, aumento de colesterol LDL en algunas personas o problemas digestivos.

Mi recomendación siempre es que la dieta keto o cualquier otra dieta se haga con seguimiento profesional. Cada persona es diferente y todos tenemos distintos tipos de requerimientos que debemos completar y es por eso que no puede ser manejada muy ligeramente y sin supervisión.

¿Es una dieta apta para cualquier persona o existen grupos que deberían evitarla?

La dieta keto no es apta para todas las personas. Hay grupos que deben evitarla o al menos tener mucho cuidado, como personas con problemas renales, mujeres embarazadas o en lactancia, y personas con antecedentes de trastornos alimentarios. La restricción de carbohidratos y la alta ingesta de grasas pueden generar complicaciones si no se supervisa correctamente.

En niños y adolescentes, también se necesita un seguimiento muy estricto, porque su crecimiento y desarrollo requieren un equilibrio adecuado de todos los nutrientes y la keto debe adaptarse cuidadosamente a sus necesidades.

Por eso siempre insisto en que la dieta keto debe individualizarse, evaluando primero la salud y los antecedentes de cada persona y, sobre todo, debe implementarse con supervisión profesional, para garantizar que sea segura y efectiva.

¿Cómo influye la dieta keto en la salud cardiovascular, considerando su alto contenido en grasa?

Cuando hablamos de dieta keto y la salud cardiovascular, el tema de las grasas siempre genera preguntas. Es importante aclarar que no todas las grasas son iguales y son malas, la dieta keto bien planificada prioriza grasas saludables como aceite de oliva, aguacate, frutos secos y pescados grasos, en lugar de ultraprocesados o grasas trans que sí pueden ser dañinos.

Una keto bien estructurada puede mejorar algunos factores de riesgo cardiovascular, como aumentar el HDL, reducir triglicéridos y mejorar la sensibilidad a la insulina, sin embargo, en algunas personas puede haber un aumento del colesterol LDL, por eso es fundamental hacer un monitoreo clínico regular además de consumir la suplementación adecuada.

En la práctica, siempre digo que la dieta keto no es un riesgo automático para el corazón, pero sí requiere evaluación individual y seguimiento profesional, sobre todo en personas con antecedentes cardiovasculares. La clave está en la calidad de las grasas que se consume y en no mezclarlas con carbohidratos no permitidos del plan, el famoso “un poquito” no es negociable en esta dieta.

Desde su experiencia ¿Qué errores cometen con mayor frecuencia las personas que intentan hacer dieta keto por su cuenta?

Desde lo que veo en consulta, el error más común de los pacientes es pensar que la dieta keto es “grasa libre”, muchas personas aumentan muchísimo el consumo de quesos, pancetas o embutidos y no hay un control real de porciones, entonces no logran un déficit calórico que es fundamental para un descenso de peso.

También pasa que bajan demasiado la proteína por miedo a salir de cetosis y eso termina afectando la masa muscular y a la vez, descuidan la fibra porque no incorporan suficientes verduras, lo que trae problemas digestivos, además, no se le da importancia al equilibrio de electrolitos.

En las primeras semanas es común que aparezcan síntomas como cansancio, dolor de cabeza o mareos y muchas veces se debe a una mala reposición de sodio, potasio y magnesio, no a la dieta en sí. Otro punto clave es la falta de organización, no planifican, improvisan, usan muchos productos “keto” ultraprocesados y eso hace que no sea sostenible.

¿Qué recomienda a quienes quieren iniciar este tipo de alimentación como parte de un tratamiento o estilo de vida?

Que no la tomen como una dieta de moda, sino como una estrategia que tiene que estar bien armada y con seguimiento profesional. Lo primero, no es solo sacar carbohidratos, hay que ordenar bien la proteína, usar la grasa con criterio y priorizar la comida real.

Segundo, no olvidarse de los vegetales, ahí está gran parte de la fibra y eso hace toda la diferencia en cómo se siente y se sostiene la dieta. También soy muy insistente con la organización, cuando no hay planificación aparecen los errores y es mucho más fácil abandonar el plan.

Otro punto clave es cuidar los electrolitos, sobre todo al inicio, para evitar esos malestares típicos, no olvidar que la actividad física es parte fundamental del proceso. Y, por último, que sea algo sostenible y adaptado a la persona, si no se puede mantener en el tiempo, no sirve, por más que funcione a corto plazo.

¿Desea agregar algo más?

Sí, algo que siempre me gusta decir es que no hay una única manera de comer que funcione para todos, la dieta keto puede ser útil en algunos casos, pero no es para cualquiera ni se puede aplicar sin pensar en cada persona.

Lo más importante es adaptarla a cada uno, ver la historia clínica, los objetivos, cómo come, cómo se siente con la comida, no es lo mismo alguien con resistencia a la insulina que alguien que busca simplemente perder un poco de peso.

También creo que tiene que ser algo que se pueda mantener en el tiempo, no sirve si es demasiado restrictiva o improvisada, los resultados rápidos no duran si no hay estructura y educación detrás. Y siempre vuelvo a lo básico, priorizar comida real, organizar hábitos y hacer que funcione en la vida diaria.

Al final, no importa si es dieta keto u otra estrategia, lo que cuenta es que la persona pueda sostenerla y sentirse bien con lo que come. También es clave entender que los cambios no son de un día para otro, se trata de ir paso a paso y aprender a escuchar al cuerpo, cuando se hace así, los resultados son más reales y sostenibles, y la persona termina incorporando hábitos que se mantienen más allá de cualquier plan puntual.

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