Con 40 adolescentes y jóvenes, muchas provenientes del Chaco Paraguayo y de comunidades indígenas, la Residencia María Inmaculada (Kuñatai Róga), ubicada en el barrio Pettirossi de Asunción, alberga a sus residentes para iniciar el año lectivo 2026. Desde La Nación/Nación Media conversamos con la madre superiora, Joana Martín Gutiérrez, para conocer más sobre la misión del hogar y la labor educativa inspirada en la obra de Vicenta María.
“Este año estamos celebrando el 150 aniversario de la Fundación de la Congregación al servicio de las jóvenes y de la promoción integral de las jóvenes”, destacó la madre superiora, Joana Martín Gutiérrez. Durante el verano, la casa ubicada en Costa Rica 1263 esquina Figari se acondicionó para recibir a las chicas que llegan desde distintas comunidades del interior, especialmente del Chaco.
“El hogar se ha ido preparando a lo largo de todo el verano para ofrecerles unas instalaciones mejores y superar también algunas dificultades de infraestructura que teníamos con humedades y en los baños”, explicó la madre superiora a LN/NM.
40 residentas
La mayoría de las chicas vienen del Chaco Paraguayo, de comunidades como Casanillo, Campo Aroma y San Rafael, pero también hay otras procedentes de Concepción, Horqueta y comunidades más cercanas a Asunción, algunas indígenas y otras no indígenas. En total, son 40 residentas, incluyendo adolescentes en educación media y jóvenes universitarias.
Las jóvenes llegaron al hogar los últimos días de febrero para realizar sus inscripciones escolares y universitarias. Actualmente, 10 cursan la educación media; otras continúan la educación básica y media para adolescentes y adultas; y 15 jóvenes son universitarias. “Para nosotras es una alegría ver cómo van realizando su sueño, cumpliendo sus metas y accediendo al mundo universitario”, afirmó la religiosa.
Este año, 8 jóvenes inician carreras como enfermería y docencia, mientras que otra se suma a odontología. Un dato no menor es que muchas de ellas son indígenas, y se convertirán en las primeras generaciones de su familia en acceder a estudios universitarios.
Ingreso desde 12 años al hogar
Kuñatai Róga prioriza el ingreso de adolescentes desde séptimo grado, etapa en la que muchas comunidades ya no tienen posibilidades de cursar. “La prevención es nuestro principal campo de acción, por eso intentamos acoger a las chicas a partir de séptimo”, señaló la madre Joana.
“Las chicas necesitan mucha atención”
La religiosa detalló que muchas estudiantes indígenas dejan la vida escolar para casarse. “Desgraciadamente, la vida en las comunidades hace que las chicas deserten en sus estudios casándose jovencitas o asumiendo otras obligaciones familiares”, comentó.
Además del acompañamiento académico, el hogar ofrece formación en valores, actividades deportivas, e incluso las inscribe en cursos de peluquería. Aparte de sus formaciones, las chicas tienen actividades de ocio, como salidas culturales en compañía de las religiosas.
“El principal desafío es que las chicas necesitan mucha atención, mucho acompañamiento y mucha presencia educativa y somos pocas”, reconoció. Actualmente, la comunidad está conformada por tres hermanas, con apoyo de voluntarios que colaboran en refuerzo escolar y actividades recreativas.
Acción solidaria
La mayoría de las jóvenes son becadas. Las más pequeñas no realizan aportes y las universitarias colaboran parcialmente con subsidios. “El hogar no tiene muchos ingresos. Cómo sostener toda la parte de alimentación, higiene, limpieza y luego las exigencias del mundo académico es un desafío”, expresó la madre superiora.
A los gastos habituales se suman materiales escolares, uniformes, atención médica, entre otros. “Hemos tenido que comenzar unas obras por el tema de las humedades y pérdidas de agua… nos está costando un poquito tener recursos”, detalló la religiosa.
La obra se sostiene gracias a una red de personas y organizaciones que valoran su impacto. Voluntariado, materiales escolares, artículos de higiene, alimentos básicos o aportes económicos forman parte de ese entramado que permite que el proyecto continúe año tras año. Para donaciones contactar al (0981) 867- 023.
“Todo es recibido, todo es bienvenido en nuestro hogar… todo es bienvenido”, concluyó madre superiora, Joana Martín Gutiérrez.
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