- Por David Sánchez, desde Varsovia (Polonia), X: @tegustamuchoelc (*).
El actor y productor ejecutivo chino presenta en el Festival Internacional de Cine de Varsovia “Suzhou Quartet”, una película de Cai Chengjie que divide la pantalla en cuatro para recorrer las etapas de la vida. El intérprete reflexiona sobre la experimentación cinematográfica, el crecimiento del cine chino y su apuesta por nuevos directores.
El cine suele decidir dónde debe mirar el espectador. “Suzhou Quarte”t, dirigida por Cai Chengjie y presentada en la competición internacional del Festival de Cine de Varsovia, propone lo contrario: dividir la pantalla en cuatro imágenes simultáneas y dejar que el público elija. Cada una representa una etapa de la existencia —infancia, juventud, madurez y vejez— dentro de una narración que transcurre en la histórica ciudad china de Suzhou.
Para Huang Bo, uno de los actores más populares de China y productor ejecutivo de la película, esa estructura fue el principal atractivo del proyecto. «Lo más interesante fue la oportunidad de retratar una vida humana completa, desde el principio hasta el final. Era algo que nunca habíamos intentado», explica.
Las cuatro historias avanzan simultáneamente, obligando al espectador a seleccionar qué personajes seguir. «En cada etapa de la vida nos enfrentamos a dificultades diferentes y las afrontamos de distintas maneras», señala el intérprete.
La propuesta también exigió modificar su forma de trabajar. El rodaje requirió numerosos ensayos y lecturas del guion para coordinar acontecimientos que ocurren al mismo tiempo. «Como actor, tenía que ser consciente de lo que sucedía en los otros encuadres. A veces necesitaba dejar espacio para una emoción o una acción que tenía lugar en otra parte de la pantalla».
La tradición china como lenguaje cinematográfico
Aunque su estructura parece una experimentación contemporánea, Suzhou Quartet encuentra inspiración en la pintura tradicional china. Sus cuatro imágenes recuerdan los biombos clásicos y los rollos pictóricos, mientras que su composición incorpora el concepto de liubai, que consiste en dejar espacios vacíos para estimular la imaginación.
«En la pintura tradicional china, los artistas dejan espacios en blanco para que los espectadores aporten sus propias interpretaciones y sentimientos. Hemos aplicado ese mismo principio a la película», explica Huang Bo.
El actor espera que esta estética conecte con el público europeo sin necesidad de explicaciones culturales. «Es suficiente con que los espectadores puedan sentir lo que intentamos expresar», afirma. Recuerda que, cuando la pintura europea comenzó a conocerse en China, sus códigos resultaban desconocidos, pero eso no impedía apreciar su belleza.
La selección en Varsovia representa, por tanto, una oportunidad para acercar otras formas de expresión cinematográfica a espectadores internacionales.
Un productor que apuesta por nuevos directores
La implicación de Huang Bo va más allá de la interpretación. Hace aproximadamente una década creó HB+U, una iniciativa destinada a descubrir y apoyar a cineastas emergentes.
«Durante estos diez años hemos colaborado con varios nuevos directores para ayudarles a convertir sus ideas audaces e imaginativas en películas», explica. El programa ha explorado diferentes géneros y estilos, con especial interés por proyectos que buscan caminos narrativos poco convencionales.
S uz hou Quartet encaja en esa filosofía. «Es muy diferente de los otros proyectos en los que hemos participado. Tiene una forma particular y me emocionó profundamente desde que el director presentó su visión creativa», recuerda.
Huang Bo también ha sido testigo de la transformación de la industria cinematográfica china. Destaca el crecimiento de la producción, la diversidad de géneros y los avances técnicos e interpretativos. Sin embargo, considera necesario que ese desarrollo vaya acompañado de una mayor presencia internacional.
Más allá de la comedia
Aunque buena parte de su popularidad procede de la comedia, Huang Bo lleva años explorando otros registros. «Creo que el humor es una de las mejores maneras de comunicarse con otras personas», afirma. Pero no quiere quedar limitado a un género.
Su criterio para elegir personajes tampoco depende de su profesión o características externas. «No importa si el personaje es un profesor o un soldado. Lo importante es la emoción que lleva consigo y la historia que se cuenta».
Su aspiración es encontrar papeles capaces de transformar su perspectiva. «Quiero interpretar un personaje que me permita salir de mí mismo, casi como si abandonara mi cuerpo y observara las cosas desde otro punto de vista».
Esa búsqueda encuentra un reflejo en Suzhou Quartet. La película no solo recorre cuatro edades de la vida: también cuestiona la manera habitual de observar una historia. En Varsovia, Huang Bo presenta así una obra que combina tradición, experimentación y emoción, convencido de que el cine todavía puede descubrir nuevas formas de mirar.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.

